Si el salario anual de hombres y mujeres se distribuyera de forma uniforme a lo largo del año, saltarían las alarmas. Las mujeres dejarían de cobrar el 4 de noviembre, mientras que los hombres seguirían percibiendo sus ingresos hasta el 31 de diciembre. Esta diferencia en el calendario resume la brecha salarial que todavía persiste en el mercado laboral español: las mujeres trabajan dos meses al año sin cobrar en comparación con sus homólogos masculinos. ¿Cómo se explican esta diferencia?
Según los datos más recientes de la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), la diferencia media entre hombres y mujeres se sitúa en el 15,74%, lo que equivale aproximadamente a 57 días de salario al año. En términos absolutos, el salario medio femenino alcanza 25.591 euros anuales, frente a los 30.372 euros que perciben de media los hombres. La diferencia asciende a 4.781 euros al año, lo que significa que las mujeres ganan, de media, el 84,3% del salario masculino. Trasladada al calendario laboral, esa distancia implica que las mujeres dejarían de percibir sus ingresos a comienzos de noviembre.
Mayor impacto
Este cálculo se recoge en el último informe de UGT sobre la brecha salarial de género, elaborado a partir de la estadística oficial del INE. El sindicato promueve la campaña “Yo trabajo gratis”, con la que trata de visibilizar esta diferencia. Otros informes publicados por CCOO y USO, respectivamente, elevan el impacto de la brecha salarial. Un estudio de CCOO cifra la brecha en torno al 20%, mientras que un análisis sectorial elaborado por Syndex para el sindicato USO estima la brecha en el 18,8%. Si se aplicaran estas estimaciones, la diferencia equivaldría a entre 69 y 73 días de salario al año, es decir, casi tres meses completos de ingresos.
Frente a la dureza del dato, hay un elemento positivo: aunque de manera limitada la brecha se ha ido reduciendo en la última década. Según los datos del INE, en 2013, la diferencia entre hombres y mujeres alcanzaba el 23,99%, mientras que en 2023 se situó en el 15,74%. Así, la Encuesta de Estructura Salarial, constata que en diez años la brecha se ha reducido en 8,25 puntos porcentuales, lo que equivale a una reducción cercana al 35% en términos relativos.
Diversos factores han contribuido a este descenso. Entre ellos destacan el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI), el crecimiento de la tasa de ocupación femenina, así como la introducción de medidas normativas dirigidas a favorecer la igualdad retributiva dentro de las empresas, como la equiparación de permisos por nacimiento. Pese a ello, estos elementos son los que a su vez inciden en la brecha salarial.
Mayor presencia femenina en salarios bajos
Un elemento que explica la diferencia salarial es que las mujeres están sobrerrepresentadas en los niveles salariales más bajos. Según el informe de UGT, elaborado con datos del INE, el 25,78% de las mujeres asalariadas percibe como máximo el SMI, frente al 11,64% de los hombres. Es decir, la proporción de mujeres ocupadas en el tramo salarial más bajo duplica a la de los hombres. En 2025, alrededor de 2,4 millones de profesionales cobraba el sueldo base, de los que cerca del 66% eran mujeres, según datos del Ministerio de Trabajo.
Otro de los elementos que explica la brecha salarial es la diferente distribución de la jornada laboral. El empleo a tiempo parcial sigue siendo mucho más frecuente entre las mujeres, en la mayor parte de las ocasiones de manera no deseada. Solo el 9,41% de las mujeres con jornada parcial afirma haber elegido este tipo de empleo por decisión propia.
El informe de CCOO estima que el 55% de la brecha salarial se explica por la diferencia en las jornadas laborales. Según este análisis, el 22% de las mujeres asalariadas trabaja a tiempo parcial, frente a solo el 7% de los hombres. De hecho, cuando se comparan salarios dentro de la misma jornada, la diferencia se reduce de forma notable. Los datos de la Encuesta de Estructura Salarial indican que la brecha salarial en jornada completa se sitúa en torno al 4,9%, mientras que en jornada parcial alcanza el 10,9%.
La dificultad de la conciliación y los cuidados
A su vez, la mayor presencia femenina en el empleo a tiempo parcial está estrechamente relacionada con las responsabilidades familiares y de cuidados. Esta carga continúa recayendo mayoritariamente en las mujeres y es una de las barreras que no logran romperse. La Encuesta de Población Activa refleja que el 93,43% de las personas que trabajan a tiempo parcial por motivos de cuidado son mujeres, frente al 6,57% de hombres.
El avance en la conciliación sigue siendo limitado. Según el último informe de ClosinGap, el indicador de Conciliación se sitúa en el 44,2%, lo que significa que aún queda un 55,8% de brecha de género por cerrar. Esta es la categoría con mayor desigualdad. Además, ha experimentado una ligera reducción de 0,2 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Este deterioro se debe principalmente a un empeoramiento de la variable de tiempo dedicado al ocio, que ha caído del 92,9% al 74,5%.
En los sectores feminizados se paga menos

El informe sobre brecha salarial por sectores productivos elaborado por Syndex para USO señala que el 83% de las mujeres asalariadas se concentra en cuatro grandes sectores de actividad, frente al 65% de los hombres. Entre ellos destacan el comercio, la hostelería, los servicios personales, la limpieza y las actividades vinculadas a los cuidados, sectores que presentan niveles salariales inferiores a la media del mercado laboral.
“Las mujeres son quienes trabajan en los sectores de cuidados y servicios, ocupaciones que están infravaloradas, cuyos salarios están casi pegados al salario mínimo interprofesional”, advierte a Artículo14, Begoña García Gil, doctora y profesora del área de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). A ello se une que los complementos asociados a turnos, nocturnidad o trabajo en fines de semana favorecen a los hombres por su mayor presencia. En estos conceptos, la diferencia retributiva puede superar el 22%.
Estas son las principales claves de la brecha salarial, que refleja la desigualdad estructural en el mercado laboral. Una diferencia que se visualiza fácilmente en el calendario: las mujeres trabajan cerca de dos meses al año sin cobrar en comparación con los hombres.
