“Ha sido algo agotador. No voy a mentir”, relataba Coco Gauff en la zona mixta tras haber quedado eliminada del Open de Pekín ante Elise Mertens. La N.º 4 del mundo denunció a través de su cuenta de X que había recibido una cantidad abismal de insultos racistas debido a una polémica durante el partido frente a Sun Xinran en la ronda de dieciseisavos.
La polémica
La ola injustificable de odio racista hacia Coco comenzó debido a que la tenista había visto parpadear unas vallas publicitarias que se encontraban al costado de la cancha, distrayéndola en ese preciso momento del partido. La polémica estalló por el momento en que se produjo esta queja, por más legítima que fuera, ya que, de acuerdo al reglamento de la WTA: “Se debe pedir un let si una jugadora se ve obstaculizada por un evento fuera de su control durante el juego o su movimiento de servicio”.
Muchas personas señalaron que, cuando ocurrió la polémica, el partido iba 5-4 a favor de su oponente, con un marcador de 15-15 en ese juego durante el primer set, mientras Coco estaba sacando. En ese momento, paró el juego exactamente un instante antes de que Sun fuera a golpear la pelota en el aire con un tiro perfecto. Ese golpe iba a ser imposible de devolver para la tenista estadounidense, por lo que su rival habría ganado el punto con seguridad. Si Sun hubiera ganado ese punto, se habría quedado a solo dos más de ganar la primera gran etapa del partido.
Luego de ese encuentro, Coco aseguró que al principio “no estaba segura de si eso era lo que realmente había visto“; sin embargo, cuando las luces volvieron a parpadear nuevamente, decidió detener el juego y pedir la revisión. El veredicto le terminó siendo favorable, pues el juez determinó que, efectivamente, las luces de la valla constituyeron un obstáculo válido, por lo que ordenó la repetición del punto.
Insultos desproporcionados
Como de costumbre, las redes sociales se volvieron una olla exprés de comentarios totalmente despectivos y racistas hacia la joven de 22 años. Ante este acoso tan persistente, Coco tuvo que publicar durante la madrugada del martes una defensa a través de su cuenta de X con respecto a todo lo que le había sucedido en las últimas horas:
“Puedes odiarme o estar en desacuerdo con lo que pasó sin ser racista. La cantidad de comentarios y mensajes privados racistas que he recibido en las últimas horas es demencial. Por último, no soy una tramposa ni una ladrona“.
Horas después de sacar este comunicado, Coco tenía que prepararse para su próximo duelo de octavos de final ante Elise Mertens. El miércoles llegó y lo cierto es que la tenista afroamericana se vio físicamente afectada durante su enfrentamiento contra la jugadora belga. “No tengo energía. Lo estoy intentando, pero no tengo energía. No puedo ver la pelota, siento que me voy a desmayar. Voy a intentar terminar el partido”, le decía a su equipo durante el segundo set.
Baja para Wuhan
Al final, Coco terminó perdiendo los dos sets, quedando así eliminada del Open de Pekín tras una semana marcada por muchos acontecimientos que la drenaron tanto mental como físicamente. Y cuando parecía que todo seguiría su curso con normalidad, la estadounidense anunció esa misma noche que no participará en el último WTA del año en Wuhan.
“Me decepciona tener que retirarme de Wuhan, sobre todo siendo la campeona defensora. Siempre me ha encantado jugar allí. Después de un año largo, mi cuerpo necesita descansar y recuperarse. Espero volver el año que viene”, escribió en un comunicado.
Sin duda, la presión y los insultos racistas en redes le terminaron por afectar profundamente. Recordemos que Coco no se ha perdido ni un solo WTA 1000 desde que estos se hicieron obligatorios en el año 2024, por lo que su ausencia habla mucho del estado en el que se debe encontrar la joven tenista en estos días.

