El Alfredo Di Stéfano volverá a vestirse de gala este domingo para acoger uno de los partidos más calientes del tramo final de la temporada: el derbi madrileño entre el Real Madrid CF y el Atlético de Madrid. Un choque del que han saltado chispas en sus últimos precedentes y que reparte las victorias en esta temporada.
Las rojiblancas se llevaron el encuentro de la primera vuelta de Liga F en su feudo. Mientras, las blancas se cobraron su venganza en las semifinales de la Supercopa de España en Castellón. El equipo de Pau Quesada cayó después, en la final, ante el Barça, su gran verdugo y motivo de tristeza en este último mes fatídico para las madrileñas.
El Real Madrid quiere arrancar su reconstrucción desde antes que termine la temporada, con el reto de mantener el subcampeonato en su poder. La Real Sociedad amenaza, a solo tres puntos, y el conjunto blanco siente la presión de quien no puede fallar tras solo dos victorias en los últimos cuatro encuentros de Liga F -empató ante el DUX Logroño y perdió 0-3 en el Clásico liguero-.

Un objetivo casi de obligado cumplimiento en otra temporada en blanco y después del duro mazazo sufrido en los cuartos de final de la Champions -derrota por 12-2 ante las azulgranas-. Ahora, el Madrid tiene ante sí otro cruce que les motiva ante un Atlético de Madrid al que quieren dejar tocado antes de la final de la Copa de la Reina, en la que se enfrentará al Barça.
Con el billete para la próxima Champions ya asegurado, las de Pau Quesada tienen ahora el foco puesto en cerrar matemáticamente el subcampeonato y evitar sobresaltos en las últimas jornadas. Ganar el derbi supondría un golpe definitivo sobre la mesa en ese objetivo ante un Atlético en el que es inevitable no pensar en la final copera. Sobre todo, después de que el billete para jugar la Champions se les escapara de las manos con una Real Sociedad que volvió a hacer historia con su clasificación europea.
La antesala de la final de Copa ante el Barça
Aún así, las rojiblancas llegan en un buen momento. No han perdido un partido desde el 22 de febrero y podrían cerrar la temporada con un título si logran dar la sorpresa ante el todopoderoso Barça. A esto se suma la oportunidad de ganar al Real Madrid en el derbi de este domingo en el Di Stéfano. Un duelo en el que más allá de los tres puntos, lo que pesa es el honor.

No será una tarea sencilla para el Madrid. Especialmente por la larga lista de ausencias, con overbooking en la enfermería. La última en caer ha sido Yasmin, que sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior. La brasileña se suma a una lista de bajas que, en el partido anterior de Liga F ante el Sevilla (victoria por 0-2) fue de hasta cinco futbolistas: Signe Bruun, Teresa Abelleira, Lotte Keukelaar, Sandie Toletti y Athenea del Castillo.
Esta última volvió a entrenar con el grupo en la previa del derbi después de sus molestias en la rodilla. Por su parte, Toletti y Keukelaar han tenido problemas musculares, Teresa sigue recuperándose de su grave lesión de rodilla y Bruun sigue pendiente de evolución por su problema de cefalea tras un golpe en la cabeza en un entrenamiento.
Enfrente estará un Atlético que llega probablemente en su mejor momento de la temporada. Las rojiblancas, cuartas con 50 puntos, acumulan ocho victorias consecutivas y han recuperado la solidez competitiva que durante muchos tramos del curso pareció faltarles. Más allá de la clasificación liguera, el equipo colchonero tiene ya un ojo puesto en la final de la Copa de la Reina, gran objetivo del cierre de campaña, aunque el derbi representa una oportunidad perfecta para reafirmar sensaciones antes de esa cita decisiva.

El equipo rojiblanco también tendrá bajas importantes. Silvia Lloris y Amaiur Sarriegi no podrán estar en el Di Stéfano. Aun así, la dinámica positiva y el impulso anímico convierten a las visitantes en un rival especialmente peligroso. El precedente de la primera vuelta alimenta todavía más la confianza rojiblanca. El Atlético se impuso entonces por 2-1 en un partido intenso y muy disputado. El siguiente, en la semifinal de la Supercopa, dejó una imagen distinta y dolor entre las rojiblancas, con un duro 3-1.
El contexto competitivo promete un encuentro de alta tensión. El Real Madrid intentará imponer posesión, ritmo y control territorial pese a las ausencias, mientras que el Atlético llega con la confianza de quien atraviesa una racha ganadora y sabe competir en este tipo de escenarios. La presión alta, las transiciones y la gestión emocional del partido pueden terminar siendo determinantes.
Más allá de los puntos, el derbi aparece como una prueba de carácter para ambos proyectos. El Madrid busca confirmar su condición de principal perseguidor del líder y cerrar el curso liguero con autoridad. El Atlético, por su parte, quiere demostrar que llega preparado para pelear títulos y mantener viva una dinámica que ha cambiado completamente su final de temporada. Todo está preparado para otro capítulo de máxima rivalidad en la capital. Y, en un derbi, las dinámicas muchas veces importan menos que el orgullo.
