El fútbol femenino español ante su nueva arquitectura: ¿Sostenibilidad o retroceso?

La propuesta del Foro 26 plantea dividir la Primera Federación en dos grupos para 2027-2028, desatando un intenso debate técnico sobre la competitividad de la categoría de plata.

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@cacereñofem

El mapa del fútbol español se prepara para una reconfiguración profunda. Si la Asamblea General de la RFEF ratifica la propuesta del Foro 26 —consenso entre clubes y federaciones territoriales—, la temporada 2027-2028 marcará el inicio de un nuevo sistema. El plan es ambicioso: la Primera Federación abandonará su grupo único para dividirse en dos, mientras que la Segunda Federación ampliará su estructura de tres a cuatro grupos.

Esta reforma nace con un objetivo claro: reducir los costes logísticos y ajustar el sistema a la realidad económica de los clubes. Sin embargo, la medida ha levantado un muro de opiniones divididas entre quienes ven una necesidad de supervivencia y quienes temen una devaluación del producto.

El dilema de la sotenibilidad

Desde el Sport Extremadura, su técnico Juan Carlos Antúnez personifica la dualidad de este cambio. “Deportivamente es un atraso”, reconoce con contundencia, aunque matiza su postura desde el pragmatismo de la gestión diaria. Para Antúnez, la falta de una inyección económica externa obliga a tomar medidas drásticas para disminuir gastos: “Los salarios son los que son. O había más inversión, cosa difícil, o había que recortar”.

El entrenador extremeño insiste en que, independientemente del formato, el foco debe estar en la profesionalización: “Las dos ligas de Primera Federación hay que hacerlas más visibles y más cercanas a la Liga F. Pese a las reticencias deportivas, acepta el resultado como un ejercicio democrático: “Ha sido una votación legal y justa; es lo que ha decidido el fútbol femenino”.

La crítica al nivel competitivo

Una visión mucho más severa llega desde el banquillo del Cacereño. Su entrenador, Ernesto Sánchez, califica la propuesta de “errónea y negativa”. Según Sánchez, la fragmentación de la categoría de plata debilitará el nivel de los equipos que deben nutrir a la máxima categoría. “Si queremos una categoría fuerte, debe ser grupo único. Hacer dos grupos va a bajar el nivel”, sentencia.

Sánchez propone una alternativa que equilibre la balanza: una división funcional más que geográfica. Su idea pasa por crear un grupo destinado a equipos con aspiraciones reales de ascenso y otro centrado en los filiales, permitiendo así una “competición más natural orientada al desarrollo del talento”.

Un horizonte de profesionalización

Más allá del número de grupos, ambos técnicos coinciden en un punto de no retorno: la Primera Federación debe ser el espejo de la Liga F. El reto para la temporada 2027-2028 no será solo logístico, sino de identidad. El fútbol  español se encuentra en la encrucijada de decidir si prefiere una estructura amplia y sostenible o una pirámide estrecha y de alta competitividad. La decisión final de la Asamblea marcará el rumbo de una generación de futbolistas que reclaman, por encima de todo, un entorno profesional.