Hay partidos que no empiezan cuando rueda el balón. Algunos comienzan muchos años antes, en días que cambian la manera de mirarse a uno mismo. España vuelve a encontrarse con Inglaterra en uno de esos escenarios donde los recuerdos y el fútbol se unen: Son Moix. Un escenario en el que la Selección vivió uno de esos partidos que marcan para siempre en 2017, tal y como recordaron las capitanas Alexia Putellas e Irene Paredes en un vídeo de la RFEF. Y que podrá servir de trampolín al Mundial de Brasil 2027 este viernes (21:00h, La 1).
Porque antes de las finales, antes de los títulos y antes de que La Roja aprendiera a convivir con la presión de ser favorita, hubo una noche en Son Moix que desató una gran fe. Era un 28 de noviembre de 2017 y la Selección protagonizó más que una goleada ante Austria, con un 4-0 en el marcador que encendió una chispa. Ya no bastaba con competir. Aquel día la Selección entendió que podía dominar, mandar y aspirar a todo.
Partido decisivo
De los cuatro goles, tres llevaron la firma de tres futbolistas que se han convertido en una institución en el vestuario de España: Alexia Putellas, Irene Paredes y Patri Guijarro. Sobre todo las dos primeras, capitanas y líderes de una generación que luce como vigente campeona del mundo y de la Nations League y actual subcampeona de Europa. Sus tantos en aquel partido hoy se descubren con simbolismo por todo lo que vino después. Y, este viernes, con el decisivo partido ante Inglaterra, el destino del fútbol les vuelve a llevar a Son Moix para recuperar ese sentimiento de lucha contra todo.

En juego, la clasificación directa al Mundial de 2027 y evitar la repesca. Un camino en el que se vuelven a cruzar con su rival por el poder: Inglaterra. Otra vez. El equipo que le privó hace apenas unos meses de ganar su primera Eurocopa. La misma a la que ganaron en Sídney para ser campeonas del mundo en 2023. O la que les eliminó en 2022 en la Eurocopa que lo cambió todo.
La lucha por la primera plaza
Siempre Inglaterra últimamente. Rival de cicatrices y de recuerdos recientes. Batallas de detalles mínimos, de tensión máxima, de fútbol llevado al límite. Pero esta vez el contexto también juega para España, que viene de triunfar en la Nations League y que se ha hecho fuerte en esta ruta al Mundial, con casi pleno de victorias. Tres triunfos y solo una derrota. Ante Inglaterra, con un partido que se le volvió a atragantar a la Selección en Wembley.

Este viernes no habrá trofeo. No habrá medallas. Pero sí algo igual de importante: el control del camino hacia el Mundial de Brasil. Clasificarse directamente significa evitar la trampa de la repesca y reafirmar que España sigue instalada en la cima del fútbol mundial. Perder abriría duda, con un partido restante ante Islandia dentro de unos días. El último de la fase de grupos en la clasificación para el Mundial.
El encuentro ante Inglaterra definirá qué selección acaba como líder de su grupo. Y, por ende, se clasifica de manera directa para la Copa del Mundo. Las británicas son primeras en la clasificación con 12 puntos, tres más que España, que debería ganar por más de un gol para depender de sí misma en la última jornada ante Islandia.
El grito de guerra de Marion Caldentey ante Inglaterra
“Le tenemos respeto a Inglaterra. Le hemos ganado en el pasado y eso nos da confianza. Es un rival duro. Ojalá nos salgan bien las cosas porque lo merecemos. Si hay alguien que puede es España”, avisó Mariona Caldentey en la rueda de prensa previa en Son Moix al ser preguntada por Artículo14.
Por su parte, Sonia Bermúdez remarcó la importancia de este encuentro a todos los niveles. “Influye todo. El nivel mental y también en lo táctico. Jugar en casa también ayuda”, apuntó. Y dejó a un lado las combinaciones posibles para que España logre su billete. “Las cuentas no te hacen ganar partidos… Solo pensamos en Inglaterra y estamos mentalizadas en que así tiene que ser para conseguir el objetivo de estar en el Mundial 2027”, afirmó.
Son Moix y sus recuerdos esenciales
Por eso, Son Moix vuelve a tener sentido en la memoria. A esa noche que lo cambió todo para volver a hacerlo este viernes. Porque hay estadios que guardan algo invisible. Allí nació una convicción. Allí una generación empezó a imaginarse campeona cuando todavía nadie la miraba así. Y ahora, casi ocho años después, las mismas líderes -también estaba una joven Aitana Bonmatí, ahora tres veces Balón de Oro- regresan a otra noche decisiva. Entonces aprendieron a creer. Ahora quieren seguir haciendo historia.

