Lo ocurrido con Esteban Andrada en el derbi aragonés entre la SD Huesca y el Real Zaragoza dejó una de las imágenes más duras de la temporada. No fue una simple expulsión en caliente ni una protesta desmedida en el tramo final de un partido cargado de tensión. Fue una agresión directa, visible y difícil de justificar: el portero del Real Zaragoza, ya expulsado por doble amarilla, golpeó en el rostro a Jorge Pulido y desató una tangana multitudinaria en el tiempo añadido.
La escena tuvo todos los ingredientes de un colapso deportivo y emocional. El partido iba 1-0 a favor del Huesca, el Zaragoza estaba metido de lleno en la pelea por la permanencia y el reloj ya marcaba el minuto 99. Andrada recibió la segunda amarilla después de un empujón y, lejos de abandonar el campo, se dirigió hacia Pulido y le propinó un puñetazo. El incidente terminó con jugadores, técnicos y miembros de ambos banquillos dentro del césped. El club aragonés condenó públicamente el comportamiento de su guardameta y el propio Esteban Andrada pidió disculpas después en un vídeo difundido por el Real Zaragoza.
La pregunta surge casi sola: algo así, una agresión tan explícita y en un contexto tan caliente, ¿ha pasado alguna vez en el fútbol femenino? La respuesta es sí. No siempre con la misma secuencia exacta, ni con una portera como protagonista, ni en un derbi con tanta carga emocional como el Huesca-Zaragoza. Pero el fútbol femenino también ha vivido episodios de violencia sobre el campo que recuerdan, en distintos grados, a lo sucedido con Esteban Andrada.
Ruth Kipoyi y el puñetazo a Yasmine Mrabet
Uno de los casos más parecidos ocurrió en 2024, durante un amistoso internacional entre Marruecos y la República Democrática del Congo. Ruth Kipoyi, jugadora congoleña, fue expulsada después de una acción dura y, en medio de la tensión posterior, golpeó con un puñetazo a Yasmine Mrabet. La agresión se produjo tras la tarjeta roja y en un clima de tangana, una secuencia que recuerda claramente al patrón visto con Esteban Andrada: expulsión, pérdida de control y golpe directo a una rival.
La diferencia principal está en el contexto competitivo. Aquello fue un amistoso internacional. Lo de Esteban Andrada ocurrió en un derbi aragonés de Segunda División con muchísimo en juego. Pero la mecánica de la acción —una roja que no enfría el conflicto, sino que lo dispara— resulta muy similar.
Daniela Lozano, una portera expulsada por agredir a una rival
También existe un precedente con una portera. En 2021, Daniela Lozano, guardameta de Toluca Femenil, fue expulsada durante un partido ante Atlético de San Luis después de golpear en el rostro a Estefanía Izaguirre. Según las crónicas mexicanas, la acción se produjo tras una jugada de peligro en el área. Cuando el balón ya se había alejado, Lozano se acercó a la futbolista rival y la golpeó, lo que provocó la roja directa.
Este caso es especialmente relevante porque rompe una posible sensación falsa: no, las agresiones de este tipo no son exclusivas del fútbol masculino. Y tampoco son imposibles en una portera. Lo de Daniela Lozano no tuvo el mismo eco internacional que lo de Esteban Andrada. Pero sí comparte un elemento fundamental: una guardameta que, en plena tensión competitiva, agrede a una rival en el rostro.
Irune Dorado y el precedente reciente en España
En España también hay un caso reciente. En septiembre de 2025, Irune Dorado, jugadora del Real Madrid B femenino, fue expulsada por una agresión en un partido ante el DUX Logroño. El acta arbitral fue muy clara: la futbolista fue expulsada por dar “un puñetazo en la cara” a una adversaria “con uso de fuerza excesiva” y sin estar el balón en juego.
Este precedente no tuvo la dimensión mediática de lo ocurrido con Esteban Andrada, pero es importante porque se produjo dentro del fútbol femenino español y quedó recogido de forma explícita en el acta. No hablamos de una interpretación televisiva ni de una exageración posterior, sino de una acción sancionada como agresión directa.
Hawa Cissoko, la WSL y otra tangana al final del partido
Otro caso conocido fue el de Hawa Cissoko, defensa del West Ham, en un partido de la Women’s Super League contra el Aston Villa en 2022. Cissoko fue expulsada tras golpear a Sarah Mayling en los últimos minutos del encuentro. La acción provocó una fuerte tangana en la zona técnica y la Federación Inglesa acabó abriendo cargos por conducta violenta y por el comportamiento de jugadores y cuerpos técnicos.
De nuevo, el paralelismo no está tanto en que sea una copia exacta de lo de Esteban Andrada, sino en el patrón: final de partido, tensión acumulada, agresión física y descontrol colectivo posterior.
