FÚTBOL

La promesa de igualdad que puede llevar a la FIFA a los tribunales

Jugadoras de 45 selecciones internacionales, junto a FIFPRO, reclaman a la FIFA un reparto proporcional de los premios entre los Mundiales masculino y femenino y estudian medidas legales de cara a Brasil 2027

La igualdad que la FIFA se comprometió a alcanzar en el fútbol mundial vuelve a estar en entredicho. A menos de un año del Mundial de Brasil 2027, las futbolistas han elevado el tono de sus reivindicaciones y están dispuestas a llevar su lucha hasta los tribunales. El frente común de 45 selecciones, respaldadas por FIFPRO, vuelve a poner sobre la mesa una brecha económica que ni los avances de los últimos años han conseguido cerrar. Mientras las jugadoras reclaman garantías que vayan más allá de las promesas, el organismo que preside Gianni Infantino defiende su modelo de inversión. Una disputa que amenaza con marcar un antes y un después en el fútbol femenino.

Una voz común contra la FIFA

La reivindicación por la igualdad económica ha encontrado una voz común en el fútbol femenino. Futbolistas de 45 selecciones, con el respaldo de FIFPRO, han unido fuerzas para trasladar a la FIFA una exigencia que lleva años sobre la mesa: acabar con la brecha económica entre los Mundiales masculino y femenino. La carta, enviada en septiembre y conocida ahora, cuenta con representantes de algunas de las principales potencias del fútbol mundial, entre ellas España, vigente campeona del mundo, Inglaterra y Estados Unidos, además del resto de selecciones que integran el top diez del ranking FIFA. Una alianza que pretende que la igualdad deje de depender de promesas y pase a estar respaldada por compromisos concretos.

El escrito recoge tres grandes reivindicaciones: un reparto proporcional de los premios de ambos torneos, manteniendo al menos el 30% de la bolsa económica garantizado para las futbolistas; la creación de unos estándares mínimos comunes para las selecciones nacionales femeninas y, sobre todo, un acuerdo colectivo vinculante entre FIFA y FIFPRO que blinde esos avances. Las jugadoras no quieren que las mejoras conseguidas se queden en concesiones puntuales ni que cada Mundial obligue a empezar de cero. Su objetivo es dejar un escenario más justo a las generaciones que vienen detrás.

La selección española de fútbol en 2023 celebrando el campeonato del mundo

Las cuentas pendientes de la FIFA

La brecha económica tiene cifras y una promesa detrás que, tres años después, sigue sin hacerse realidad. Gianni Infantino se marcó en 2023 un objetivo que parecía tener fecha de caducidad: alcanzar la igualdad en los premios de los Mundiales masculino de 2026 y femenino de 2027. “Nuestra ambición sería, por supuesto, lograr la igualdad en los pagos”, aseguró entonces el presidente de la FIFA. Sin embargo, el reparto previsto para la próxima cita de Brasil vuelve a dejar esa aspiración lejos de cumplirse. El Mundial masculino de 2026 contó con una bolsa de 655 millones de dólares para sus 48 participantes, mientras que el femenino de 2027 apunta a 220 millones para 32 selecciones. Una cantidad que duplicaría los 110 millones de 2023, pero que apenas representa un tercio de la masculina. 

La diferencia resulta todavía más significativa al ajustar las cantidades al número de equipos. Con 16 participantes menos, el torneo femenino necesitaría alrededor de 437 millones de dólares para mantener la misma proporción económica por selección que el masculino. La previsión actual se quedaría, por tanto, a más de 216 millones de esa referencia. El crecimiento es evidente, pero el salto todavía no alcanza las expectativas que la propia FIFA había colocado sobre la mesa. Y ahí reside buena parte del malestar de las futbolistas: no cuestionan que el fútbol femenino haya aumentado sus ingresos y su atractivo comercial, sino que ese desarrollo siga sin traducirse en un reparto proporcional de los premios.

La cifra de 220 millones todavía no cuenta con la aprobación definitiva de la FIFA, que deberá concretar el reparto económico en su Consejo de diciembre. Hasta entonces, la distancia entre ambos torneos seguirá marcando una negociación en la que las futbolistas consideran que duplicar los premios de 2023 no basta para saldar una deuda que el propio organismo se comprometió a corregir.

Selección española de fútbol - Deportes

La amenaza de los tribunales

La negociación ha entrado en un terreno delicado. Las futbolistas han empezado a explorar una vía que podría llevar su reivindicación hasta los tribunales si no encuentran una respuesta satisfactoria por parte de la FIFA. Según The Athletic, FIFPRO y varios sindicatos nacionales ya han solicitado asesoramiento jurídico para estudiar las posibilidades de emprender acciones legales. La amenaza empieza a tomar forma y demuestra que las jugadoras no están dispuestas a dejar la igualdad en una sucesión de promesas.

El argumento jurídico se apoya, entre otros aspectos, en el artículo 23 del Código de Ética de la FIFA, dedicado a la discriminación. Las representantes de las futbolistas cuestionan que se apliquen criterios económicos diferentes a los dos Mundiales. Sin embargo, el camino no está despejado. El memorando firmado por FIFA y FIFPRO en junio de 2026 limita la posibilidad de que el sindicato internacional impulse nuevos procedimientos judiciales. Por ello, una eventual ofensiva tendría que partir de las propias jugadoras y de sus sindicatos nacionales. 

Mientras tanto, la FIFA defiende los avances anunciados para Brasil 2027, desde las mejoras económicas hasta las condiciones de alojamiento y preparación. También insiste en que las conversaciones siguen abiertas. Pero las futbolistas quieren algo más que nuevas concesiones: buscan un acuerdo vinculante que garantice sus derechos en el futuro. La negociación continúa, aunque los tribunales ya aparecen como una alternativa sobre la mesa.

Brasil, el examen de la FIFA

El próximo Mundial femenino será mucho más que una competición deportiva. Brasil 2027 pondrá de nuevo a prueba el compromiso de la FIFA con la igualdad. Las 32 selecciones participantes competirán por el título, pero también estarán pendientes de que las promesas del organismo se traduzcan en mejoras reales. Las futbolistas quieren que los avances dejen de depender de decisiones puntuales y queden respaldados por garantías para el futuro.

Lo que ocurra en los próximos meses puede marcar el camino de las siguientes generaciones. Un acuerdo vinculante permitiría cerrar una brecha que sigue separando a ambos Mundiales y evitar que las jugadoras tengan que empezar de cero en cada edición. Brasil será la próxima gran cita del fútbol femenino, pero también una oportunidad para que la FIFA demuestre que su apuesta por la igualdad va más allá de las palabras.