En un deporte históricamente dominado por la experiencia, la irrupción de talentos precoces siempre despierta atención. Este es el caso de Luna Fluxá, una piloto de apenas 15 años que ya compite en Fórmula 4 y forma parte de la órbita de Mercedes, uno de los equipos más potentes del automovilismo mundial. Su historia, sin embargo, no comienza en los grandes circuitos, sino en un entorno familiar marcado por la pasión por el motor. Tras graduarse del karting, comienza una nueva aventura en Fórmula 4 con el objetivo de escalar poco a poco hasta la F1.
Sus hermanos también compiten en el mundo del motor, “Yo creo que todo esto es gracias a ellos, porque si no, no hubiese sabido sobre el deporte o nunca hubiese pensado en hacerlo”, reconoce al hablar de la influencia que han tenido ellos en su pasión. En un viaje acompañándolos fue cuando le picó el gusanillo por probar lo mismo que hacían ellos, “Un fin de semana en Zaragoza, me acuerdo, pues me saltó la chispa y me quería probarlo. Cogí un kart y di vueltas por el circuito y encontré mi pasión para el deporte”, confesaba Luna Fluxá.
Desde ese momento, el camino quedó claro. La joven piloto asegura que supo enseguida que quería dedicarse a esto “para el resto de mi carrera”. Como muchos jóvenes pilotos, sus primeros referentes llegaron desde la élite de la Fórmula 1. “Al principio, Lewis Hamilton era un referente porque también era el mejor de toda la historia”, explica. Sin embargo, con el tiempo su visión ha evolucionado: “Ahora me gusta la mentalidad de Max Verstappen, que nunca se rinde con su equipo y siempre pelea”, decía Fluxá.
La rutina con 15 años
Compaginar estudios y competición no es sencillo, y menos cuando se pertenece a una estructura profesional. “Me siento muy afortunada de tomar parte del equipo Mercedes, pero es bastante difícil ya que tengo colegio también”, admite. La escudería, sin embargo, le proporciona recursos clave para poder alcanzar el mejor nivel posible, “Me ayuda con nutricionistas, me dan un psicólogo deportivo, me dan muchas cosas para poder competir al máximo rendimiento”.
Su día a día está marcado por viajes, entrenamientos y sacrificios personales. “Siempre estoy de viaje, entonces no hay mucho tiempo en familia. También como ver amigos y la vida que hace todo el mundo”, relata la joven piloto. Aun así, mantiene una mentalidad clara, disfrutar del proceso. “Cada vez que salgo a la carrera quiero disfrutar y yo creo que es por eso que los resultados van viniendo”, añade Luna fluxá.
El salto a la Fórmula 4
Actualmente, Fluxá compite en Fórmula 4, una categoría clave dentro del automovilismo formativo. Este campeonato representa el primer gran paso tras el karting y sirve como base para escalar hacia Fórmula 3, Fórmula 2 y, por último, la Fórmula 1.
La propia piloto describe la diferencia con claridad, “Es como un deporte totalmente diferente. En karting es solo el volante, el freno y el gas. Y en Fórmula tienes que pensar en muchas más cosas”. Entre ellas, la gestión aerodinámica, el uso de neumáticos, la estrategia y, sobre todo, la convivencia en pista con otros monoplazas. “Tienes que tener cuidado de no tener contacto con otro piloto, ya que se rompe el coche y luego es difícil acabar la carrera”, explica la piloto.
Los coches de Fórmula 4 alcanzan velocidades cercanas a los 200 km/h y cuentan con elementos aerodinámicos que generan carga, lo que obliga a los pilotos a adaptarse a nuevas sensaciones. Además, las competiciones suelen estructurarse en fines de semana con entrenamientos libres, clasificación y varias carreras, lo que exige consistencia y rápida adaptación. Fluxá ya ha comenzado a destacar. Tras competir en circuitos como Portimão, logró subir al podio, consolidándose como una de las jóvenes promesas del panorama. Aun así, mantiene los pies en la tierra, “no lo veo como una presión”.
Fórmula 1, el mayor objetivo
El camino está definido y ella lo tiene claro. “Mi objetivo es subir paso a paso: Fórmula 3, Fórmula 2 y mi máximo es Fórmula 1”, afirma Fluxá. No se trata solo de una meta profesional, sino de un sueño de vida. “Es lo que cada día estoy deseando, estoy haciendo esto para poder llegar hasta ahí”, añade.
El proceso, sin embargo, no es automático. La progresión depende de resultados, madurez y decisiones estratégicas. “Depende de los resultados y también de lo que queramos hacer, habrá que ver si estoy preparada para el salto o si me va mejor hacer otro año”, comentaba Luna Fluxá. En el campeonato actual, además, compite en un entorno mayoritariamente masculino. “Son todos hombres, solo tenemos tres mujeres”, explica. Este dato subraya aún más el valor de su progresión en un deporte donde la igualdad todavía es un reto.
Una carrera en construcción
La temporada de Fórmula 4 suele constar de varias rondas, en su caso siete, distribuidas en distintos circuitos. Cada una representa una oportunidad de aprendizaje. “Hay bastantes carreras para poder coger más aprendizaje pero la base es buena”, asegura la piloto de Mercedes.
Con talento, estructura profesional y una mentalidad centrada en el disfrute y el trabajo constante, Luna Fluxá representa una nueva generación de pilotos que rompen barreras desde edades muy tempranas. Su historia no es solo la de una promesa, sino la de una trayectoria que ya ha comenzado a tomar forma en el exigente camino hacia la élite del automovilismo. El tiempo dirá hasta dónde llega, pero ella lo tiene claro desde hace años, “encontré lo que quería hacer”, confesaba Luna Fluxá. Y, por ahora, todo indica que va en la dirección correcta.
