CICLISMO

La ingeniera que cruzó Tailandia en bici y se estrena hoy en la Maratón de Ibiza

La que fuese ciclista del Movistar Team cambia la bici por las zapatillas para enfrentarse a su primera carrera de running tras la retirada profesional

Lourdes Oyarbide durante su etapa como ciclista profesional
Markel Bazanbide

A las puertas de disputar su primera prueba de running nos encontramos con Lourdes Oyarbide. Tras dejar la bici de forma profesional hace un año y medio tras doce en la élite, ahora dice estar en un momento “disfrutón de la vida”.

Por ello, los 21 km de la prueba ibicenca se los toma sin presión. “Me propusieron hacer una media maratón, me lo tomé como un reto, pero no voy con un objetivo super ambicioso. Llevaba tantos años con una rutina tan estricta que esta prueba la he preparado sin agobiarme”. Y eso que de su etapa en el deporte profesional sobre todo echa de menos “la sensación previa a la competición, tengo que reconocer que tuve que aprender a que me gustase entrenar”, confiesa.

Oyarbide fue parte desde 2018 a 2023 del Movistar Team, de uno de los equipos más exitosos a nivel nacional. De ese lustro se queda con “el ambiente entre las compañeras, y ha sido todo un lujo haber compartido equipo con una de las mejores corredoras del mundo” como es Annemiek van Vleuten.

Cambiar la bici por las ‘zapas’

El cambio de la bici a las zapatillas lo ha sufrido sobre todo en los pies. “Nadie cuenta eso de las ampollas, a mi me ha costado muchísimo“, asegura. “Y eso que estoy acostumbrada a sufrir”. Pero de esta nueva pasión por salir a correr encuentra muchas ventajas en cuanto a que “está más a mano, puedes elegir las rutas, no hace falta salir a la carretera”, mantiene de un deporte en el que ha encontrado a muchas homólogas con las que compartir.

En esta prueba Ibicenca se ha conseguido por primera vez en España que haya un cincuenta por ciento en el reparto de dorsales. Es decir, que habrá el mismo número de corredores que de corredoras en la salida este sábado.

“Valoro mucho el esfuerzo de la organización en ese sentido. Estoy viendo como el número de mujeres deportistas cada vez crece más, creo que en general se está perdiendo el miedo a hacer deporte”, reflexiona. “A mi antes me costaba encontrar compañía, siempre entrenaba con chicos y ahora estoy haciendo muchos más contactos, es muy especial”.

Ese crecimiento amateur también lo estamos viviendo en el deporte profesional. “Aunque fui profesional doce años, los primeros cinco no tenían condiciones profesionales. Ahora es muy diferente”, mantiene. Aunque Lourdes es optimista, también es cauta. “Hay que ir poco a poco. Quizá no se trata de igualar el femenino con el masculino sino que sea un crecimiento proporcional”.

“En el ciclismo femenino las dinámicas son distintas, pero el espectáculo está ahí”, asegura de un panorama en donde los medios de comunicación juegan una baza fundamental. España es un país de mucha afición por el ciclismo. Perico, Induráin, Valverde… forman parte del imaginario colectivo. Sin embargo en el ciclismo femenino aún falta dar el salto a que el nombre resuene entre los más populares del deporte. Aunque Lourdes nos recuerda que tenemos un gran referente que “está haciendo historia en este momento”, como es Mavi García.

La aventura en Tailanda

Además de la media maratón en la isla pitiusa, Lourdes comenzó a tachar experiencias que le habían rondado la cabeza pero que el ciclismo no le habían permitido. Por ello, con 30 años, la retirada le abrió nuevas aventuras que se sumaban a su ingeniería de diseño industrial y desarrollo de producto.

Se apuntó a un Master online para poder gestionar su tiempo, mientras buscaba un destino en el que “experimentar todo lo que tenía que vivir”, nos cuenta. “Soy aventurera pero con un poco de respeto. Encontré una pagina en internet con rutas verificadas en Tailandia, consejos, donde dormir, donde comer, y busque la que más lejos de casa me pillase”.

Se aventuró al país asiático, previa consulta con uno de los creadores a través de Instagram “sobre todo para ver como era para una mujer sola, pero me dijeron que era uno de los mejores destinos para ello”. Alquiló una bici allí y cruzó Tailandia por el norte acabando su viaje de mochilera, sola.

“No tuve ningún problema, estuve cien por cien segura”, explica.

 

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