Banco Santander ha decidido arrancar su junta de accionistas de 2026 con un mensaje inequívoco para el mercado: el grupo mantiene intactas sus previsiones para este ejercicio y confía en cerrar el año con un beneficio superior al récord logrado en 2025.
La intervención de Ana Botín refuerza la idea de continuidad en un momento en el que la banca europea navega entre la incertidumbre geopolítica, la presión sobre los tipos y la necesidad de demostrar que el crecimiento de los últimos años no ha sido un espejismo. En ese contexto, el mensaje que lanza la presidenta es claro: Banco Santander asegura que ha empezado 2026 “con fuerza” y que sigue en condiciones de cumplir todo lo prometido.
La fotografía que traslada la entidad a sus accionistas mezcla ambición y prudencia. Por un lado, Botín confirma para 2026 un crecimiento de ingresos de dígito medio, una reducción de costes en euros constantes, estabilidad en el coste del riesgo y una ratio CET1 prevista de entre el 12,8% y el 13%. Por otro, el banco insiste en que esa evolución se apoya en la diversificación geográfica y de negocio, una de las grandes banderas estratégicas del grupo en los últimos años. En otras palabras, Banco Santander quiere convencer al inversor de que su tamaño global no es solo una seña de identidad, sino un escudo frente a la volatilidad.
Un primer trimestre que apunta en la dirección esperada
El optimismo del banco no se apoya únicamente en promesas a medio plazo. Botín ha trasladado a la junta que los primeros meses de 2026 mantienen la tendencia positiva de ejercicios anteriores, con aumento de clientes, mejora de ingresos y descenso de costes en euros constantes. Esa combinación permitiría seguir afinando la eficiencia del grupo, uno de los grandes ejes de la actual etapa de transformación. Reuters, citando el mensaje de la presidenta, resume esa idea en una frase simple pero reveladora: el banco está en camino de cumplir sus metas anuales.
Para Banco Santander, ese arranque sólido del primer trimestre tiene un valor especial porque sostiene el relato de que 2025 no fue un pico aislado, sino la base de otro ciclo de crecimiento.

Ese punto no es menor. A fin de cuentas, el listón está alto. En 2025, la entidad logró un beneficio récord de 14.101 millones de euros, y ahora el compromiso pasa por superarlo. Cuando un banco promete más beneficios después de haber firmado máximos históricos, lo que está haciendo en realidad es invitar al mercado a creer que aún queda recorrido. Y ahí es donde Botín intenta dar alas a los accionistas: no solo ratifica objetivos, sino que presenta el momento actual como una continuación natural de la fortaleza reciente del grupo.
Dividendo, recompras y la promesa de más valor para el accionista
La junta no gira solo en torno a las previsiones operativas. También pone sobre la mesa una de las cuestiones que más interesan al pequeño y gran inversor: la remuneración. Banco Santander somete a aprobación un dividendo final en efectivo de 12,5 céntimos por acción con cargo a 2025, pagadero el 5 de mayo de 2026. Con ello, el dividendo total en efectivo por acción correspondiente al último ejercicio ascendería a 24 céntimos, un incremento de más del 14% respecto al año anterior.
No acaba ahí la señal al mercado. El banco calcula que la remuneración total al accionista con cargo a los resultados de 2025 rondará los 7.050 millones de euros, repartidos aproximadamente a partes iguales entre dividendos en efectivo y recompras de acciones. Además, recuerda que en febrero inició una recompra de unos 5.000 millones de euros, impulsada en parte por el exceso de capital derivado de la venta del 49% de Santander Polonia.
Todo ello refuerza la idea de que Banco Santander no quiere limitarse a crecer: quiere que ese crecimiento se traduzca en una retribución visible y creciente para sus accionistas.
La mirada ya está puesta en 2028
Aunque la junta se centre en 2026, el discurso de Botín mira más lejos. El banco mantiene para el periodo 2026-2028 objetivos de gran calibre:
- Superar los 20.000 millones de euros de beneficio.
- Rebasar los 210 millones de clientes.
- Alcanzar una rentabilidad sobre el capital tangible (RoTE) superior al 20%.
A eso se suma la intención de elevar el peso del dividendo en efectivo hasta aproximadamente el 35% del beneficio a partir de los resultados de 2027 y más que duplicar el dividendo en efectivo por acción en 2028 respecto a 2025.

Esa hoja de ruta explica por qué el mensaje de este viernes tiene una lectura bursátil tan evidente. Botín no solo ha confirmado que Banco Santander ve factible cumplir lo previsto este año. También ha tratado de fijar una narrativa de largo plazo: la de un grupo que quiere crecer más, ser más eficiente, mejorar su capital y devolver más dinero al accionista sin renunciar a nuevas operaciones corporativas.
La ampliación de capital ligada a la compra de Webster, que se vota en esta misma junta, encaja precisamente en esa lógica de expansión selectiva, con Estados Unidos como pieza estratégica del nuevo mapa del banco.
