Mujeres en negocios de verano

Cristina de Andrés (Barceló): “En verano, todo sucede al mismo tiempo: llegan más clientes, aumentan las expectativas y se multiplican las operaciones”

La directora general de la división de Baleares de Barceló Hotel Group asegura que la diferencia entre "una buena temporada y una excelente suele estar en los pequeños detalles y en la capacidad de reaccionar con agilidad" ante cualquier circunstancia.

Cristina de Andrés
Cristina de Andrés, miembro del Comité de Dirección de Barceló.
Kiloycuarto.

Cristina de Andrés es miembro del comité de dirección de Europea, Oriente Medio y África (EMEA) de Barceló Hotel Group y cuenta con más de veinte años de experiencia en la compañía. Incorporada al grupo en 2004, ha desarrollado su carrera profesional en el ámbito de la experiencia de cliente, operación hotelera y la gestión de equipos.

Actualmente desempeña responsabilidades directivas en la región EMEA liderando el área de Baleares, contribuyendo a la excelencia operativa y a la implementación de las prioridades estratégicas de una de las compañías hoteleras líderes del sector. En 2025, Grupo Barceló facturó 7.867 millones de euros, un 5% más que un año antes. Con 38.600 empleados, opera 288 hoteles en 30 países y cuenta con más de 1.600 agencias de viajes Ávoris.

¿Dónde está hecha la foto que nos compartes y por qué es representativa del verano y de la actividad de tu empresa?

La fotografía está tomada en uno de nuestros hoteles en Baleares, frente al mar. Me parece muy representativa porque refleja exactamente lo que buscamos ofrecer a nuestros clientes durante sus vacaciones: experiencias memorables, conexión con el destino y momentos de bienestar. El verano es la época en la que las islas muestran todo su potencial y nuestro equipo trabaja para que cada huésped disfrute de la mejor versión de Baleares.

¿Qué representa el verano para el negocio de tu empresa?

El verano representa el momento de máxima actividad y también el momento en el que se materializa gran parte del trabajo de planificación realizado durante todo el año. Es la temporada en la que recibimos visitantes de decenas de nacionalidades y en la que nuestros hoteles se convierten en auténticos puntos de encuentro de personas, culturas y experiencias.

Pero, más allá de la ocupación o de los resultados, el verano es la oportunidad de demostrar nuestra capacidad operativa, la calidad de nuestros equipos y el valor de la hospitalidad que ofrecemos día tras día.

¿Cuál es el gran desafío de gestionar una actividad tan vinculada a la temporada estival?

El principal desafío es mantener la excelencia de forma constante cuando la actividad alcanza su máxima intensidad. En verano todo sucede al mismo tiempo: llegan más clientes, aumentan las expectativas y se multiplican las operaciones.

La clave está en anticiparse, planificar con tiempo y contar con equipos muy comprometidos. La diferencia entre una buena temporada y una excelente suele estar en los pequeños detalles y en la capacidad de reaccionar con agilidad ante cualquier situación.

Cristina de Andrés: “La clave es aprovechar los pequeños momentos”.

¿Cómo consigues, si es posible en este momento del año, gestionar el negocio y desconectar?

Desconectar completamente es complicado, pero he aprendido que la clave no es tener mucho tiempo libre, sino aprovechar bien los pequeños momentos. Un paseo temprano junto al mar, practicar deporte o compartir una comida con la gente a la que quiero me ayudan a recargar energía.

También tengo la suerte de trabajar con grandes profesionales. Confiar en el equipo es fundamental para poder mantener el equilibrio entre la responsabilidad y el bienestar personal.

¿Cuál es la situación más extraña o la anécdota más curiosa en la que te has visto envuelta en verano por motivos profesionales?

En hotelería siempre ocurre algo inesperado. Recuerdo una ocasión en la que una pareja quiso celebrar una pedida de mano en la playa y, minutos antes, el viento complicó completamente el montaje previsto. Todo el equipo se movilizó en cuestión de minutos para reorganizar el evento en otro espacio y el resultado fue incluso mejor que el plan original.

Es una de las cosas bonitas de esta profesión: detrás de muchas experiencias especiales hay equipos resolviendo situaciones en tiempo récord sin que el cliente llegue siquiera a percibirlo.

¿Cuál es el mayor lujo que te permites en verano, incluso aunque tengas que trabajar?

Ver amanecer en Mallorca. Puede parecer algo sencillo, pero en plena temporada encontrar unos minutos para disfrutar de la tranquilidad del mar antes de comenzar una jornada intensa es un auténtico lujo. Vivimos en un entorno privilegiado y a veces quienes trabajamos aquí necesitamos recordarlo de vez en cuando.

Como profesional que ejerce en un negocio tan ligado al verano y las vacaciones, un truco para disfrutarlo al máximo…

Mi consejo es muy simple: no esperar a tener varios días libres para disfrutar. El verano está lleno de pequeños momentos y hay que aprender a aprovecharlos.

Un baño al final del día, una cena al aire libre, una conversación con amigos o un paseo al atardecer pueden ser tan valiosos como unas vacaciones largas. La clave está en estar presente y disfrutar cada momento.

Completa la frase: “Lo mejor de trabajar en algo tan vinculado al verano es…”

“…que cada día contribuyes a crear recuerdos que las personas conservarán toda la vida.”

La hotelería es mucho más que alojar huéspedes; formamos parte de momentos muy especiales de las personas: unas vacaciones en familia, una celebración, una luna de miel o un reencuentro. Saber que ayudas a construir esos recuerdos es, sin duda, lo más gratificante de esta profesión.