En un oficio históricamente asociado a los hombres, Cynthia Gordillo ha conseguido hacerse un nombre propio como zapatera en Sevilla. Es especialista en el forrado, restauración y reparación de calzado. Lo que comenzó casi por casualidad se ha convertido en un proyecto consolidado que recibe encargos de toda España y que ha encontrado en las redes sociales un importante escaparate para dar visibilidad a un trabajo artesanal cada vez más valorado.
Su relación con el oficio no fue fruto de una tradición familiar, sino de una inquietud por aprender técnicas artesanales. “En realidad caí por casualidad, de toda la vida me interesó el trabajo artesanal e hice muchos cursos de materias variadas. Finalmente llegué al calzado a través de un curso de forrado de zapatos y lo fui alternando con otros encargos hasta que se convirtió en lo más demandado de mi taller y me especialicé”, explica.

Aunque su familia no se dedicaba profesionalmente a la zapatería, sí heredó de ella el amor por los trabajos manuales. “De familia me viene el interés por la artesanía. Mis abuelos maternos eran artesanos y casi todos en la familia tenemos habilidades y aficiones relacionadas. Aunque estudié y trabajé en otros sectores, finalmente me decidí a iniciar mi proyecto”.
Redes sociales y especialización: las claves del éxito de Cynthia
Su trayectoria comenzó en 2015, cuando aprendió la técnica del forrado de zapatos. Desde entonces, la experiencia diaria y la resolución constante de problemas la llevaron a ampliar conocimientos y especializarse también en la reparación. “Aprendí a forrar zapatos y lo ofrecí en un principio como uno más de mis trabajos relacionados con los complementos artesanales. Con el tiempo, de tanto montar y desmontar, y resolviendo problemas por el camino, aprendí también a reparar y fui adaptando mi taller para ello. En el año 2022 tuve un empujón de las redes y me tuve que dedicar al 100% porque desde entonces tengo muchísimo trabajo de todas las partes de España, incluso algunos vienen de fuera”.
“¿Harías esto con tus zapatos favoritos? 👀”
“Si quieres aprender a forrar o reparar calzado, también imparto cursos 🧵👞” pic.twitter.com/vvPFKEt1za— Cynthia Gordillo (@CynthiaGordillo) September 19, 2025
Tradicionalmente, el oficio de zapatero está ligado al hombre y no a la mujer. Es difícil ver una figura femenina reparando unos zapatos. “No sé la razón por la que casi siempre han sido hombres, es verdad que, salvando excepciones, tenemos una imagen de un taller de zapatero lleno de máquinas y polvo, pero no hay ningún trabajo que no podamos hacer nosotras, porque cualquier labor que necesite fuerza se realiza mediante maquinaria y herramientas».
Lejos de encontrarse con prejuicios, Cynthia asegura que la reacción de los clientes suele ser positiva. “Se han sorprendido según me dicen pero para bien. Es verdad que casi todas las personas que vienen ya previamente han contactado conmigo en las redes. Me dedico principalmente a forrados y restauraciones, que se consideran trabajos más finos y algunas personas me dicen que se fían más de mí que de un zapatero. Pero igual, cualquiera podemos trabajar con más o menos delicadeza”.
Forrado de tacón de zapatos en piel. Sevilla calle san Luis. 615301953 #forradodezapatos #zapaterasevilla pic.twitter.com/rz8NMvDG2i
— Cynthia Gordillo (@CynthiaGordillo) March 14, 2024
Apoyo entre compañeros del sector
No siente que haya tenido que demostrar más que otros compañeros por ser mujer. “En mi caso, no he tenido problemas. Tengo que reconocer que, al tener un porcentaje alto de trabajo por redes, me enfrento poco a momentos en los que tengan que confiar en mi antes o después de algún compañero. De hecho, con los que tengo contacto, todo lo contrario, hemos hecho equipo y nos echamos una mano entre todos. Entre artesanos tenemos que ayudarnos, y si nuestro servicio es de calidad, hay trabajo para todos, afortunadamente”.
Y ya conoce a varias zapateras. “Sí, conozco a bastantes. Hay más de lo que parece, tradicionalmente ha habido muchos zapateros que trabajaban en pareja o en familia y ha habido muchas mujeres que se manejaban bien en el oficio, pero quizá eran menos visibles y ahora en las redes se están viendo más”.
Lo que la apasiona de este oficio es la posibilidad de recuperar objetos que parecían destinados al abandono. “Trabajar con las manos es mi pasión, y la restauración en general me parece mágica. Aunque es verdad que hay casos en los que es imposible, me encanta cuando puedo dar solución a zapatos que mucha gente daba por perdidos”.
Para Cynthia, los zapatos son mucho más que un complemento. “Como el mercado es tan amplio y hay prendas tan baratas, a veces no damos la importancia que tiene a unos zapatos, porque no es lo mismo ponerte una camiseta de poca calidad, sino que influye en nuestra comodidad, incluso en nuestro estado de ánimo. Cuando vamos cumpliendo años cada vez damos más importancia a los pies, y eso se ve bien en la clientela de un taller de este tipo”.
Jornadas extensas: atender a los clientes e impartir clase
Su jornada laboral es intensa y va mucho más allá del tiempo que el taller permanece abierto. “Mis horarios son de diez de la mañana a las dos y media de la tarde y de cinco y media a ocho. Hay mucho trato con el público, ya que en nuestro local también impartimos clase. Trabajo al lado de la puerta de cristal y se me puede ver, y a veces suelo tener algo de público”. A ello se suma la creación de contenido para redes sociales y muchas horas extra una vez terminada la jornada. “Cuando cerramos, suelo quedarme trabajando a puerta cerrada, muchas veces de ocho a diez de la noche. Y en casa, edito vídeos y atiendo a las redes. Trabajo sola, así que le dedico bastantes horas”.
Entre los trabajos más especiales recuerda aquellos zapatos que adquieren un valor sentimental. “Con forrados por ejemplo, me hizo especial ilusión la vez que forré los zapatos a la estrella de la ilusión de la cabalgata de reyes de Sevilla. También cuando soluciono los zapatos de boda a personas mayores o calzado ortopédico para que puedan lucir bonitos en un día especial, cuando ya habían pensado que no había posibilidades. En reparaciones en general, una vez vestí de brillantina un calzado ortopédico a una niña con problemas serios en los pies, para que los vistiera con ilusión y no fueran negros, porque a su madre le parecía muy triste. También he hecho recientemente un trabajo de restauración de unos zapatos que habían estado debajo del barro en una inundación, pero tenían mucho valor sentimental para su dueña”.
Historias que muestran que detrás de cada reparación no solo hay cuero, tela o pegamento, hay recuerdos, emociones y segundas oportunidades.

