El Ibex 35 abrió este martes con fuertes descensos en una sesión marcada por el nerviosismo global. No es un tropiezo aislado. Las principales bolsas europeas prolongan la corrección y registran caídas en torno al 2% desde primera hora, arrastradas por la escalada de tensión en Oriente Medio tras los ataques a Irán por parte de Estados Unidos e Israel. En ese clima, el parqué español aparece entre los más castigados, con un retroceso del 2,34% en la apertura, reflejo de un mercado que huye del riesgo cuando la geopolítica toca un punto sensible: la energía.
La clave que explica el golpe al Ibex 35 —y al resto de índices europeos— es el temor a una interrupción de los flujos energéticos en el estrecho de Ormuz, un paso estratégico para el comercio mundial. El miedo a que se consolide un cierre “de facto” actúa como acelerador del pánico: encarece el gas, presiona el petróleo y reabre un fantasma que parecía controlado, el de un repunte inflacionista capaz de condicionar a los bancos centrales.
Europa cae en bloque y el Ibex 35 lidera los descensos
En el arranque de la jornada, el Ibex 35 destacó como el mercado europeo con peor comportamiento dentro de un mapa de pérdidas generalizadas. Milán cedió un 2,27%, Fráncfort un 2,03%, París un 1,72% y Londres un 1,42%. El mensaje es claro: no se trata de un problema doméstico, sino de una reacción coordinada al riesgo geopolítico y a su impacto directo sobre materias primas y expectativas económicas.
También el Euro Stoxx50, el índice que reúne a las grandes compañías europeas, abrió con una caída del 2,08%. Y, como telón de fondo adicional, el mercado mira de reojo otro dato con potencial para tensar aún más el escenario: la estimación preliminar de la inflación de febrero en la eurozona. En un día como este, cualquier sorpresa en precios puede amplificar la lectura más temida: energía más cara hoy, inflación más persistente mañana.
Ormuz, gas y petróleo: el canal directo hacia el pánico del mercado
El desplome del Ibex 35 llega acompañado por un repunte brusco de la energía. El gas se dispara un 28,53% hasta los 55,71 dólares, mientras que el crudo Brent, referencia en Europa, sube un 3,69% hasta 80,6 dólares. La víspera ya había sido un aviso de lo que puede ocurrir cuando la tensión se instala: el gas llegó a dispararse más del 50% y el Brent, alrededor del 10%.

En un mercado que funciona por anticipación, la cuestión no es solo el precio actual, sino el escenario que se dibuja si el estrecho de Ormuz se mantiene cerrado de facto. Energía más cara significa costes más altos para empresas y hogares, y también más presión sobre el conjunto de la economía. Por eso el Ibex 35 y el resto de plazas europeas reaccionan como lo hacen: el dinero sale de los activos de riesgo cuando el precio de la energía amenaza con reordenarlo todo.
Asia se desploma y Wall Street anticipa más caídas
El golpe al Ibex 35 no nace en una burbuja europea. Antes de la apertura del continente, en Asia se impusieron las ventas con una virulencia llamativa: el Kospi surcoreano se hundió un 7,24%, el Nikkei de Tokio cayó un 3,06%, la Bolsa de Shanghái un 1,43% y el Hang Seng de Hong Kong un 1,12%. Es un patrón típico de sesiones de shock: primero cae Asia, luego Europa confirma la tendencia y después el foco se traslada a Estados Unidos.

De hecho, los futuros de Wall Street ya adelantaban una jornada bajista, con descensos superiores al 1%. Cuando ese triple relevo se cumple, el mercado envía un mensaje de continuidad: el miedo no es un titular puntual, sino un estado de ánimo que puede durar si el catalizador —en este caso Ormuz— sigue dominando la conversación.
