Las ausencias de los empleados al trabajo son uno de los grandes problemas de las empresas y un desafío que afecta de manera directa a la productividad del país. Según un estudio de la OCDE entregado al Ministerio de Seguridad Social con cifras de 2024, España es el tercer país con un mayor número de horas pactadas perdidas al año por bajas laborales, con una media de 4,9 semanas perdidas por cada empleado.
En 2025, el absentismo laboral tuvo en España un coste económico superior a los 59.000 millones de euros, según un informe elaborado por Adecco, debido a que más de 1,6 millones de personas faltaron cada día a su puesto de trabajo.
Respecto a las 4,9 semanas perdidas al año en España, es un dato que solo supera Noruega, con 6 semanas; y Finlandia, con 5 semanas. Además, si se compara con otros países como Francia (4,2 semanas), Alemania (3,5) o Italia (1,1), España pierde hasta 3,8 semanas más cada año.
Estas cifras ponen de manifiesto que el absentismo no se trata solo de un problema en España, sino que es un desafío que también deben enfrentar otros países europeos. Ante este escenario, muchos de estos países ya han comenzado a implementar alternativas y reformas, que han sido analizadas en un estudio elaborado por KPMG y presentado este martes junto con la APIE. Entre ellas están las medidas más estrictas, como la de Alemania; y otras más flexibles, como las de Países Bajos.
Modelo alemán
Alemania es uno de los países que ya está trabajando en implantar medidas para reducir el absentismo y está inmerso en una reforma que busca endurecer el seguimiento de los procesos de baja.
Entre las propuestas del Ejecutivo alemán destaca la obligación de que los empleados demuestren su enfermedad real desde el primer día que se ausenta del trabajo. Otra de las medidas es la eliminación de la baja laboral por teléfono, por lo que las empresas podrán exigir un certificado médico presencial inmediato para corroborar que el trabajador ha asistido a una cita médica en la que se le ha proporcionado la baja.
Además, Alemania también contempla descuentos salariales desde el primer día de baja y, para beneficiar a los empleados que menos faltan al trabajo, un sistema de “bonos“.
Estas medidas se complementan con un mayor control y posibles sanciones a los servicios médicos que emitan bajas que se consideren injustificadas o fraudulentas.
Propuesta italiana
Italia, que es el segundo país con la incidencia de bajas más reducida entre los analizados por la OCDE, mantiene el foco de su modelo de control en los procesos. La normativa italiana obliga a presentar el certificado médico desde el primer día y cualquier empleado de baja debe estar disponible en su domicilio para las visitas que realizan los inspectores de la autoridad de bienestar social (INPS), que son comisionadas por las empresas para verificar la veracidad de la baja laboral.
Países Bajos, un modelo centrado en la vuelta progresiva
Una alternativa distinta es la que propone Países Bajos, donde la tasa de absentismo se sitúa en un 5,8%. Su modelo no se centra en el control del empleado, sino en acelerar la vuelta al puesto de trabajo.
Para ello, las empresas neerlandesas tienen que elaborar obligatoriamente un plan de reincorporación para el trabajador y realizar un seguimiento periódico conjunto entre empresa y empleado.
Este sistema exige la intervención obligatoria del médico del trabajo y la adaptación del puesto actual o, si no fuera viable, la búsqueda de uno alternativo dentro o fuera de la organización.
Planes personalizados en Reino Unido
En Reino Unido, los trabajadores pierden un 2% de las horas por bajas laborales. Su estrategia sobre el absentismo apuesta por la reincorporación gradual mediante planes personalizados llamados “stay in work” (mantenerse en el trabajo) y “return to work” (regreso al trabajo).
El modelo británico busca la colaboración entre el trabajador, la empresa y los profesionales sanitarios, donde se fomentan las conversaciones tempranas para aplicar “ajustes razonables” que permitan al empleado seguir vinculado a la empresa desde el primer día, evitando que la desconexión total cronifique la baja.
Propuestas actuales y últimas medidas adoptadas en España
Estas alternativas son algunos ejemplos que se podrían valorar en España para reducir la incidencia de las bajas laborales. Actualmente, el diálogo social (CEOE, UGT y CCOO) está a la espera de que el Gobierno les convoque para hablar sobre la propuesta de las altas progresivas, ya que la última reunión data del pasado mes de marzo.
Si bien es cierto, el primer paso para avanzar en este tema era la creación del Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal que pidieron los interlocutores sociales con el objetivo de tratar las causas y el origen de las bajas laborales.
Por su parte, entre las medidas que se han llevado a cabo en los últimos años para reducir las bajas destaca que la Seguridad Social ha puesto a disposición de los servicios públicos de salud los medios asistenciales de las Mutuas para la realización de pruebas diagnósticas, tratamientos terapéuticos y rehabilitadores, en procesos traumatológicos. Hasta el momento, solo han firmado estos convenios Baleares, Cataluña, Asturias, Castilla-La Mancha, Cantabria, el Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA), mientras que Navarra está próxima a hacerlo.
A pesar de estos avances, desde la patronal piden más contundencia ante un problema que supone un importante lastre para las pequeñas y medianas empresas del país.

