La subida de la inflación amenaza el optimismo del Gobierno sobre la posibilidad de contener el crecimiento de la factura del gasto en pensiones en los próximos Presupuestos Generales del Estado para 2027. En sus previsiones de mayo, con motivo de la presentación de la herramienta INTegraSS, la Seguridad Social preveía para el próximo ejercicio un crecimiento del 5,2% del gasto de pensiones públicas, hasta rozar los 240.000 millones de euros. Así, en su estimación, el incremento total del gasto anual se situaba por debajo de los 12.000 millones, frente a los 12.700 millones calculados para este año.
Tras el fin de las medidas del Plan de Choque por la crisis de Irán, el IPC interanual subió al 3,6% en julio y alcanzó el 4,3% en agosto. En este contexto, los expertos han revisado al alza sus estimaciones de inflación. El Panel de Funcas elevó la semana pasada en dos décimas su previsión y situó la tasa media anual de la inflación general en el 3,4% para 2026. Aunque para el cálculo de la revalorización de las pensiones faltan aún tres meses clave -se toma como referencia la inflación media interanual entre diciembre del año anterior y noviembre del año en curso-, los expertos advierten del impacto, especialmente cuando se ha agotado el margen fiscal.
La propia presidenta de la AIReF, Inés Olóndriz, ha advertido de una situación límite en el cumplimiento de la regla de gasto en 2026: “Hoy no podemos decir que vayamos a incumplir en el 2026. Estamos en el límite, pero si son necesarias nuevas medidas para hacer frente a la subida de la inflación, el riesgo de que incumplamos ya empieza a ser más importante”.
Una subida de más de 16.000 millones
En este contexto, el efecto de la inflación en la revalorización de las pensiones tiene consecuencias directas sobre la mayor partida de gasto de los PGE, a la que se suman otros factores como el efecto sustitución y el incremento del número de pensionistas. “Cada punto porcentual de incremento del gasto en pensiones equivale aproximadamente a 2.300 millones de euros. Las pensiones no solamente suben por la inflación, también crecen porque hay un mayor número de pensionistas y porque hay un efecto sustitución. Las nuevas pensiones que entran en el sistema son más elevadas que las que salen”, resume a Artículo14 Miguel Ángel García, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) e investigador asociado de Fedea.
Con esta premisa, considerando la previsión de inflación media anual del 3,4% la revalorización de las pensiones contributivas alcanzaría el 7.800 millones de euros. Según sus estimaciones, el incremento del número de pensionistas equivale a un crecimiento del 1,7% sobre el gasto total (3.900 millones), mientras que el efecto sustitución supone un alza del 2% (4.600 millones). Partiendo de una inflación del 3,4%, el incremento del gasto superaría los 16.300 millones.
Más de 245.000 millones
“Si se tiene en cuenta que el año pasado, con una subida del 2,7% de las pensiones contributivas, que están directamente ligadas al IPC, se produjo una revalorización media del conjunto del sistema del 3,4%, para 2027, considerando una inflación del 3,4%, la revalorización media de las pensiones puede fácilmente superar el 4%“, explica a Artículo14, José Enrique Devesa, profesor de la Universidad de Valencia e investigador del IVIE.
En sus estudios de actualidad, este organismo estimó para 2026 un gasto total en pensiones de 229.491 millones, un 5,81% más respecto a 2025. Esto supone un aumento de 12.610 millones, de los que la subida ligada a la inflación explica 7.311 millones y el número de pensiones y el efecto sustitución, otros 5.299 millones. Partiendo de este modelo, Devesa apunta que la subida ligada a la inflación podría escalar hasta los 10.000 millones, “con la cautela de que aún faltan tres meses en la ecuación porque solo conocemos el dato del IPC hasta agosto, a lo que habría que sumar alrededor de otros 5.000 millones por el mayor número de pensiones y el efecto sustitución”.
Por encima de las previsiones de Seguridad Social
A su vez, recuerda que las pensiones mínimas -aunque son minoría en el sistema- experimentan revalorizaciones mucho más altas. En 2026, las mínimas subieron entre un 7% (sin cargas familiares) y un 11,4% (con cargas familiares). “Este año probablemente sean superiores porque están pendientes las compensaciones para alcanzar los umbrales de pobreza”, aclara.
Pendientes de la evolución del IPC, la horquilla de aumento del gasto en pensiones que apuntan los expertos se sitúa por encima de los 11.853 millones de la previsión inicial de la Seguridad Social. Ya en enero de 2026, por primera vez en la historia, el gasto mensual en pensiones contributivas superó los 14.000 millones. En agosto, la Seguridad Social destinó 14.470,4 millones al pago de la nómina de las pensiones contributivas, un 6,2% más que en el mismo periodo del año anterior, tras el abono de 10,535 millones de pensiones a 9,5 millones de personas.
“El sistema necesita ya recursos adicionales a las cotizaciones para afrontar sus obligaciones. La Seguridad Social teóricamente tenía que financiarse con las cotizaciones, pero ya hace tiempo que estas son insuficientes”, advierte José Enrique Devesa. Entretanto, en julio, el Consejo de Ministros autorizó una transferencia de crédito de 2.984 millones a la Seguridad Social para pagar prestaciones no contributivas por invalidez y jubilación. Con los Presupuestos de 2023 prorrogados, para el conjunto del año Hacienda prevé transferir 19.888 millones a la Seguridad Social.
Pendientes de los presupuestos
Este mayor gasto en pensiones condicionará además la elaboración de los Presupuestos, ya que cualquier desviación reduce el margen para el resto de políticas públicas. “Margen no hay porque la regla fiscal está agotada en el año 2026”, advierte Miguel Ángel García, que considera que en 2027 será necesario realizar ajustes para cumplir con las exigencias fiscales europeas. Ello a pesar del buen comportamiento de la recaudación: la AIReF estima una cifra récord de ingresos vía IRPF.

Para ambos expertos, tras tres años sin claridad sobre el marco presupuestario y con el efecto de los fondos europeos, la presentación de los Presupuestos de 2027 es imprescindible. “Estamos teniendo suerte por el aumento del número de afiliados en los últimos años a unas tasas que no se veían desde hace mucho tiempo y es lo que está manteniendo un poco la situación“, aclara José Enrique Devesa.
Sin embargo, el problema de fondo sobre la sostenibilidad de las pensiones persiste, como avisa Miguel Ángel García, y se agravará cuando cambie el ciclo económico: con menos afiliados, los ingresos se resentirían, mientras que “los gastos en pensiones van a seguir creciendo durante mucho tiempo”. Para el economista, el problema trasciende además el equilibrio presupuestario y alcanza a la equidad intergeneracional. A su juicio, dedicar una proporción creciente de los recursos públicos al pago de las pensiones supone trasladar una parte mayor del esfuerzo a las generaciones siguientes.
¿Y cuánto supone para el pensionista?
Los últimos datos disponibles de nuevas altas (julio) sitúan la pensión media de los nuevos jubilados en 1.707,2 euros, frente a los 1.373,44 euros de media del conjunto del sistema. En un ejercicio teórico, partiendo de estos datos, la pensión media del sistema, aumentaría unos 47 euros al mes, hasta superar los 1.420 euros. En términos anuales, supondría alrededor de 654 euros más en 14 pagas. Entre los nuevos jubilados, aumentaría unos 58 euros mensuales, hasta situarse en torno a 1.765 euros. En 14 pagas, el incremento rondaría los 813 euros anuales.

