Ellas lideran

Leena Nair, una inmigrante india al frente de Chanel

Su ejemplo al frente de Chanel muestra cómo la cúspide empresarial actual se articula cada vez más en clave internacional, en un escenario donde el origen geográfico deja de ser una barrera para convertirse en un plus

Leena Nair, CEO de Chanel
Kiloycuarto.

Una mujer nacida en la India dirige una de las firmas más emblemáticas del lujo francés. De Kolhapur a París. Al frente de Chanel, Leena Nair representa un tipo de liderazgo cada vez más presente en las grandes corporaciones: ejecutivos con trayectorias internacionales que han triunfado fuera de su país de origen.

Nair se formó como ingeniera en electrónica y telecomunicaciones y completó su formación en gestión en el Xavier School of Management, en India. Su carrera profesional se desarrolló durante décadas en Unilever, la multinacional británica de productos de consumo. A lo largo de los años fue ocupando distintos cargos en el área de recursos humanos, primero en India y después en otros mercados, en un contexto de creciente internacionalización de la compañía.

En 2016 fue nombrada directora global de Recursos Humanos de Unilever, y se incorporó a su comité ejecutivo. Fue la primera mujer y la primera persona de origen asiático en ocupar ese puesto. Su posterior salto a Chanel supuso un cambio relevante de sector. La compañía, fundada por la diseñadora Coco Chanel, es una empresa privada propiedad de la familia Wertheimer, con sede en París y presencia global. A diferencia de otros grandes grupos del lujo, Chanel no cotiza en bolsa, lo que le permite mantener un modelo de gestión más discreto y con menor exposición pública.

El papel de la consejera delegada en la maison se centra en la estrategia global, la expansión del negocio y la organización interna. Chanel cuenta con una red internacional de boutiques y mantiene una fuerte presencia en mercados clave de Europa, Estados Unidos y Asia. La gestión de una empresa con estas características implica coordinar operaciones en múltiples países, adaptarse a distintos entornos regulatorios y responder a una demanda global cada vez más diversificada.

Leena Nair encarna así un perfil de liderazgo global. Una inmigrante que ha triunfado fuera de sus fronteras. Su acceso a la dirección de una gran empresa europea la sitúa dentro de un grupo aún reducido de perfiles con diversidad de origen en la alta dirección.

Su especialización en recursos humanos es peculiar para alcanzar la cúspide de la compañía. Sin embargo, en un contexto en el que la gestión del talento, la cultura corporativa y la reputación interna adquieren un peso cada vez mayor, este tipo de perfiles ha empezado a ganar protagonismo.

La compañía pasa por un momento especialmente difícil para el lujo, con una caída de las ventas en China y un entorno geopolítico inestable. Chanel es de las pocas marcas que todavía se resiste a vender a través de internet, haciendo gala de su estilo tradicional y de contacto directo con el cliente, manteniendo su identidad parisina mientras se adapta a los cambios del mercado internacional.

Pero la elección de su consejera delegada es una declaración de intenciones para la compañía, que abre sus puertas al mundo. Nair ha reivindicado en numerosas ocasiones su arraigo cultural, desde su estilo de vida hasta sus aficiones personales, como la danza, que menciona con naturalidad en intervenciones públicas. Esa combinación entre raíces locales y carrera global refuerza su posicionamiento como líder transnacional.

Casada y madre de dos hijos, ha desarrollado su carrera en distintos países y entornos corporativos de fuerte exigencia. Esa trayectoria internacional ha marcado su visión del liderazgo, muy centrada en la gestión de equipos diversos y en la cultura corporativa como eje estratégico.

Su ejemplo al frente de Chanel muestra cómo la cúspide empresarial actual se articula cada vez más en clave internacional, en un escenario donde el origen geográfico deja de ser una barrera para convertirse en un plus.