Profesiones imposibles

Pilar González Cruz, capataz de Residuos Sólidos Urbanos: “Me han aplaudido por conducir un camión de basura”

Al volante de un camión de la basura cada noche, explica que “los olores es cuestión de acostumbrarse. El tener que descansar de día es lo peor”

Pilar González Cruz, capataz de Residuos Sólidos Urbanos.
cedida

De noche, cuando la ciudad duerme, comenzaba la jornada laboral de Pilar González Cruz al volante de un camión de la basura. Estuvo durante tres años en turno nocturno, recorriendo municipios como San Juan del Puerto, Trigueros o Niebla, en Huelva. Hoy es capataz de Residuos Sólidos Urbanos y suma ya más de dos décadas en un sector esencial para el mantenimiento de los municipios.

Llevo en el sector desde el 2004”, explica Pilar. Con el tiempo, su papel ha evolucionado hasta asumir funciones de coordinación y supervisión. “Soy capataz de RSU y mi trabajo consiste en la organización del servicio de recogidas de residuos sólidos urbanos, la inspección y vigilancia del mismo y la coordinación con el departamento de taller y de recursos humanos para solventar las incidencias que se produzcan en cada sector”.

Su trayectoria comenzó desde la base, lo que le ha permitido conocer el servicio en profundidad. “Mi primer puesto en la empresa fue como traidora en la planta de selección de envases ligeros. Posteriormente estuve como conductora en recogida de voluminosos (muebles y enseres). Después pasé al servicio nocturno como conductora de recogida de residuos sólidos”. Esa etapa al volante, durante tres años, marcó una parte clave de su experiencia profesional.

La rutina diaria en este sector exige ser muy meticuloso. “La jornada en un camión consiste en revisar el camión que me ha sido asignado para realizar el servicio, si todo está bien realizar la ruta de recogida y trasladar al superior las incidencias que se produzcan durante la jornada”. Un trabajo donde los imprevistos forman parte del día a día.

El equipo cambia en función del tipo de recogida. “El equipo, dependiendo del tipo de recogida, puede estar formado por un conductor y dos ayudantes o, si se trata de un camión de recogida bilateral, va solo el conductor”. A esto se suman distintos sistemas de trabajo. “Tenemos recogida de los dos tipos: mecanizado, donde va solo el conductor, y contenedores de carga trasera, donde son los ayudantes los que acercan los contenedores hasta el sistema de recogida del camión”.

Pilar lo desmitifica: “Físicamente no es muy duro, pero sí tiene dificultades añadidas, como inclemencias climáticas, nocturnidad, etc.”. No es tanto el trabajo en sí como las condiciones en las que se desarrolla: el calor, el frío o la lluvia marcan cada jornada. “Los olores es cuestión de acostumbrarse. El tener que descansar de día es lo peor”.

En ese contexto, el peso de los turnos y la dureza de los horarios se suman a otra realidad que sigue presente: la escasa presencia femenina. “Sigue siendo masculinizado, aunque poco a poco van incorporándose más compañeras”. Aun así, Pilar subraya que el cambio ya está en marcha: “Sí conozco a varias compañeras dentro de mi empresa”.

Su paso por la conducción, además, no ha pasado desapercibido. “En alguna ocasión me han visto algunas mujeres conduciendo el camión de la basura y me han aplaudido”. No es solo una anécdota: es el reflejo de lo poco habitual que sigue siendo ver a una mujer en este tipo de puestos, pero también de cómo esa imagen empieza, poco a poco, a normalizarse.

A pesar de ello, el reconocimiento social del sector no siempre está a la altura de su importancia. Un trabajo discreto, muchas veces invisible, pero imprescindible para el día a día de cualquier municipio. “Creo que no está suficientemente valorado”.

Con más de veinte años de experiencia, Pilar sigue aprendiendo cada día algo nuevo en su oficio. “Lo que más me ha gustado es el aprendizaje continuo que sigo teniendo cada día”.

Y si algo tiene claro después de todo este tiempo es el mensaje que quiere lanzar a quienes aún dudan en dar el paso. Especialmente a otras mujeres. “Que se anime y no lo dude, no es un trabajo de hombres”.

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