La subida de las pensiones ha quedado en el aire tras el rechazo en el Congreso del llamado decreto ómnibus, una norma que agrupaba varias medidas sociales de calado. La votación, en la que Partido Popular, Vox y Junts sumaron sus votos en contra, ha abierto un escenario de incertidumbre para millones de pensionistas que esperaban una revalorización del 2,7 % este año.
El bloqueo parlamentario no afecta solo a la subida de las pensiones, sino que deja congeladas otras iniciativas sociales relevantes. Aun así, el foco político y mediático se ha centrado en qué ocurrirá ahora con las pensiones, una de las principales preocupaciones de una población cada vez más envejecida.
Por qué se ha frenado la subida de las pensiones
Los grupos que tumbaron el decreto justificaron su rechazo por la inclusión de medidas antidesahucios, que consideran contraproducentes, y por la propia naturaleza del texto. El decreto ómnibus se votaba en bloque, sin posibilidad de separar las iniciativas, obligando a aceptar o rechazar todo el paquete.
Esta fórmula ha provocado que la subida de las pensiones haya quedado atrapada en una negociación política más amplia, ajena en gran medida a la propia cuestión de las pensiones. El resultado es un bloqueo que no responde a la medida en sí, sino al desacuerdo sobre el conjunto del decreto.
Qué opciones tiene ahora el Gobierno
Tras el rechazo, el Gobierno mantiene varias vías abiertas para desbloquear la subida de las pensiones. La principal pasa por aprobar un nuevo decreto en Consejo de Ministros, esta vez con un contenido más acotado y dejando fuera aquellas normas que generan mayor resistencia parlamentaria.

Ese nuevo texto, previsiblemente centrado en la subida de las pensiones, debería volver a someterse a la votación del Congreso. El Ejecutivo confía en que un decreto más específico facilite los apoyos necesarios para sacar adelante la revalorización y evitar un desgaste político mayor.
La subida de las pensiones y el calendario
Uno de los grandes interrogantes es el calendario. La subida de las pensiones estaba prevista con efectos desde principios de año, por lo que cualquier retraso prolongado puede generar incertidumbre entre los beneficiarios. Aunque el Gobierno insiste en que la revalorización se aplicará con carácter retroactivo si se aprueba más adelante, el bloqueo prolonga la sensación de inestabilidad.
Mientras tanto, la subida de las pensiones sigue siendo una prioridad declarada por el Ejecutivo, consciente del impacto social y electoral que tiene cualquier decisión relacionada con los ingresos de los jubilados.
Otras medidas que también quedan en el aire
El rechazo del decreto ómnibus no solo afecta a la subida de las pensiones. También han quedado paralizadas iniciativas como los incentivos fiscales para la compra de vehículos eléctricos, la prohibición del corte de suministros básicos a familias vulnerables o la prórroga de ayudas a los afectados por incendios y episodios climáticos extremos.

En paralelo, el Congreso sí ha aprobado un decreto específico sobre subvenciones al transporte público, lo que demuestra que los acuerdos parciales son posibles. Este precedente refuerza la idea de que la subida de las pensionespodría salir adelante si se separa del resto de medidas conflictivas.
El salario mínimo y el efecto arrastre
Junto a la subida de las pensiones, otra de las grandes medidas bloqueadas es el aumento del salario mínimo interprofesional. El Ministerio de Trabajo trabaja ahora en una fórmula para prorrogar el SMI de 2025 mediante una instrucción administrativa, tras el rechazo parlamentario.
Este contexto añade presión política, ya que la subida de las pensiones y el salario mínimo forman parte del mismo paquete de políticas sociales que el Gobierno quiere preservar frente al bloqueo legislativo.
Qué pueden esperar los pensionistas
A corto plazo, la subida de las pensiones depende de la capacidad del Ejecutivo para rehacer consensos en el Congreso. La opción de un decreto más limitado gana fuerza, aunque no garantiza un camino sencillo.

Lo que parece claro es que la subida de las pensiones no está descartada, pero sí condicionada por una negociación política más compleja de lo previsto. Mientras tanto, millones de pensionistas permanecen pendientes de una decisión que afecta directamente a su poder adquisitivo.


