¿Hay que prohibir el velo integral?

La propuesta que hoy se discute en el Congreso ha dividido a la sociedad. ¿Qué límites del Estado son oportunos? Responden Elena Valenciano, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en el Parlamento Europeo, y Carmen Núñez Cuenca, socióloga

A FAVOR
Elena Valenciano
Presidenta de la Fundación Mujeres

"En espacios públicos, es más que razonable prohibirlo"

Si hablamos de burka, que cubre todo el cuerpo y el rostro dejando sólo una rejilla a la altura de los ojos, o del niqab, que cubre todo el rostro salvo los ojos, creo que limitar su uso es más que razonable.

En espacios públicos, en escuelas, campos de deporte, aeropuertos, cines, espacios comerciales etc… no debe autorizarse su uso. En el ámbito privado no hay por qué intervenir. Se trata de:

  • Eliminar los símbolos religiosos del espacio público (no sólo los símbolos islámicos)
  • Garantizar la convivencia y la igualdad en las relaciones sociales, sobre todo entre los y las menores de edad
  • Garantizar la seguridad, la posibilidad de identificar a las persona

Es un debate interesante y pertinente, pero soy partidaria, si no de prohibir -para no generar mayores problemas-, sí de limitar su uso.

EN CONTRA
Carmen Núñez Cuenca
Socióloga

“Libertad no es que una mujer se quite el velo”

La paradoja es que tanto imponer el velo como prohibirlo responde a la misma lógica: decidir sobre el cuerpo de las mujeres. Cambia el argumento, no el mecanismo. En nombre de la liberación, algunas leyes expulsan a las mujeres veladas del espacio público; en nombre de la tradición, algunos entornos les niegan la posibilidad de elegir otra cosa. La ropa nunca es solo ropa: es un lenguaje político, un campo de batalla donde se negocian autonomía, moral y pertenencia.

Quizá el verdadero debate no sea sobre la tela, sino sobre las condiciones que permiten elegir. Libertad no es que una mujer se quite el velo para cumplir con la norma dominante, ni que lo lleve para satisfacer un mandato ajeno. Libertad es que pueda decidir sin miedo, sin castigos, sin perder derechos. Y eso exige políticas menos obsesionadas con regular la apariencia y más comprometidas con garantizar educación, recursos, seguridad y escucha.

El burka y el niqab seguirán generando controversia porque tocan fibras sensibles: identidad, género, religión, ciudadanía. Pero si queremos entenderlos de verdad, habrá que dejar de hablar sobre las mujeres y empezar a hablar con ellas. Y también escucharnos entre nosotras. Porque la pregunta nunca fue “¿velo sí o no?”, sino “¿quién tiene el poder de decidir?

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

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