En TikTok e Instagram hay vídeos que se repiten con un patrón casi hipnótico: adolescentes que corren a cuatro patas, se graban imitando movimientos animales y hablan de “manada”, “instinto” o “vida salvaje” como si fuese un espejo íntimo. Detrás de esa estética llamativa se ha colado un término que muchos descubren ahora por primera vez: therian. Y, aunque a simple vista parezca otra moda rara de internet, el fenómeno tiene una historia digital más larga y una dimensión identitaria que explica por qué está generando tanta conversación.
El foco mediático se ha disparado en los últimos años porque el contenido therian es fácil de viralizar: es visual, sorprendente y, a menudo, desconcierta. Pero reducirlo a una simple performance se queda corto, al menos según quienes se reconocen dentro de esta comunidad. Para ellos, esto no es un juego puntual ni un disfraz. Es una forma de entender quiénes son y cómo se relacionan con el mundo.
Qué significa ‘therian’ y de dónde sale el término
El término procede de therianthropy, una palabra inglesa que remite a la idea de “transformación” asociada a lo animal. Su raíz se apoya en el griego antiguo: therion (bestia o animal salvaje) y ánthropos (humano).
En su sentido más literal, esa therianthropy está vinculada a relatos mitológicos o espirituales sobre convertirse en animal. Un tema recurrente en distintas culturas. Y que parece haber encontrado su eco en el presente digital.
@nickandmikasa
En el uso contemporáneo, sin embargo, therian no implica una transformación física. Quienes se definen así sostienen que lo que experimentan es una conexión interior con un animal concreto: emocional, espiritual o identitaria. Un therian puede sentir que su “yo verdadero” está ligado a un lobo, un felino, un ave o incluso un animal marino. La clave, según este enfoque, es que no lo viven como una afición, sino como un modo de nombrar su identidad.
Una subcultura con más historia de la que parece
Aunque mucha gente crea que therian nació con TikTok, la comunidad tiene más de dos décadas de recorrido. Sus primeros espacios se formaron a finales de los años 90, cuando internet era todavía un puñado de foros, listas de correo y rincones donde la gente compartía experiencias difíciles de contar en voz alta:
- Sueños recurrentes
- Sensaciones corporales
- Vínculos interiores con determinados animales
- Formas de percibir el entorno
Esos foros no solo sirvieron para encontrarse. También ayudaron a poner palabras a lo que sentían. Ahí se asentaron términos y códigos comunes, y se levantaron espacios “seguros” donde hablar sin miedo al ridículo.
@elespanolcom 🐈 La llegada de los therians a España reabre un debate generacional: ¿moda, identidad o alerta sobre salud mental? Jóvenes que corren a cuatro patas y forman “manadas” buscan pertenencia en un mundo que los mira entre el meme y la incomprensión. Más que una rareza viral, los therians podrían ser el reflejo de una generación que solo quiere ser vista y entendida. ¿Qué opinas? #Therians #GeneraciónZ #Identidad #Juventud #FenómenoViral
Con el tiempo, el universo therian convivió con colectivos cercanos, como los otherkin, personas que dicen identificarse espiritualmente con criaturas mitológicas (dragones, elfos y otras figuras). De ese cruce salió una subcultura digital con jerga propia, símbolos y normas internas.
El salto a redes: del ‘yo interior’ a la estética viral
Lo que cambia con TikTok y YouTube es el formato. La identidad therian, que durante años se expresó en textos y conversaciones largas, empieza a traducirse en vídeos cortos que funcionan por impacto:
- Movimientos animales
- Carreras a cuatro patas
- Recreaciones de “vida de manada”
- Una puesta en escena que mezcla autoexpresión y tendencia estética
En ese salto, el fenómeno therian gana visibilidad, pero también se transforma. Parte del contenido se vive como una manera de mostrarse; otra parte entra en el circuito de lo viral por puro efecto visual. Y, como ocurre en redes, la repetición lo amplifica: a más vídeos, más imitaciones; a más imitaciones, más ruido y más atención. El resultado es que se vuelve un término de consumo rápido, aunque dentro haya experiencias que sus miembros describen como profundas.
¿Por qué engancha ahora y por qué provoca tantas burlas?
El auge therian coincide con un momento en el que internet está haciendo visibles identidades y subculturas que antes quedaban encerradas en minorías dispersas. Las plataformas, sobre todo las más visuales, premian lo llamativo y lo “convertible” en tendencia. En ese contexto, un vídeo therian tiene ingredientes perfectos para circular: sorpresa, gestualidad, estética y un relato de identidad fácil de empaquetar en pocos segundos.
@infobae “Me autopercibo zorro”🦊 #therian #theriantiktok #therians #zorro #milagroslabrada #infobae
También pesa lo comunitario. Internet permite que personas que antes se sentían solas encuentren validación mutua, y ese apoyo refuerza la pertenencia. En este caso, esa red puede sostener la experiencia personal y mantener viva la conversación: cuando alguien se reconoce en otros, la etiqueta deja de ser un término raro y pasa a convertirse en un lugar.
Pero la misma exposición trae la otra cara. El fenómeno therian provoca desconcierto y, a menudo, risa automática. No solo por lo que se ve —gritos, posturas, instinto—, sino porque la propia lógica viral alimenta la caricatura. Cuanto más se comparte, más aparecen perfiles que exageran o imitan la tendencia para ganar notoriedad. Y entonces se forma un bucle difícil: se mezcla quien lo vive como identidad con quien lo interpreta como broma, y desde fuera cuesta distinguirlo.
Qué se ve en TikTok y por qué no todo significa lo mismo
Basta con asomarse a redes para ver que therian está “a la orden del día” en ciertos círculos juveniles: personas disfrazadas como el animal con el que se identifican, vídeos imitando conductas instintivas y escenas que recrean una especie de narración de grupo. El problema, para quien intenta entender el fenómeno desde fuera, es que el escaparate no siempre aclara el grado de creencia o de juego.
@carlos_name Pablo acude al veterinario, come croquetas, ladra, se rasca y odia bañarse… ser therian es para el todo un estilo de vida… que lo quiere llevar de tiempo completo #horrortok
En otras palabras: hay contenido therian que funciona como expresión personal y otro que existe porque el algoritmo premia lo extraño, lo teatral o lo fácilmente parodiable. Esa ambigüedad explica la polarización. Para unos es identidad. Para otros, performance. Y para muchos, un material perfecto para el chiste. En medio quedan adolescentes que, a veces, solo están probando formas de pertenecer en un entorno donde todo se mira, se juzga y se comparte.
