Comunidad de Madrid

El crimen de un joven en San Blas reabre la guerra entre administraciones mientras los vecinos denuncian años de abandono

Ayuntamiento y Delegación del Gobierno vuelven a cruzarse reproches por la inseguridad en el entorno de Parque Paraíso, mientras la Comunidad de Madrid rechaza acudir a la reunión convocada este miércoles

El asesinato de un joven de 20 años este lunes en el entorno de Parque Paraíso, en el distrito madrileño de San Blas-Canillejas, ha vuelto a situar el foco sobre una de las zonas más castigadas por la inseguridad y el narcotráfico en la capital. El crimen ha provocado un nuevo choque institucional entre el Ayuntamiento de Madrid, la Delegación del Gobierno y la Comunidad de Madrid, mientras los vecinos denuncian sentirse “abandonados” tras años conviviendo con droga, violencia y delincuencia.

La Delegación del Gobierno había convocado para este miércoles una reunión con distintas administraciones para abordar la situación del barrio. El Ayuntamiento sí acudirá al encuentro, pero la Comunidad de Madrid ha rechazado participar al considerar que la convocatoria supone un intento de “desplazar competencias” que corresponden “de manera directa y exclusiva al Gobierno central“.

En medio del cruce político, los vecinos aseguran haber perdido la confianza en que las administraciones sean capaces de ofrecer soluciones reales. “Todos coinciden en lo mismo: hay narcopisos, delincuencia, suciedad y droga… pero nadie sabe cómo abordar el problema“, lamenta Sandra, vecina del barrio y una de las impulsoras de las protestas vecinales.

“La gente tiene miedo”

Los residentes llevan años denunciando el deterioro progresivo de la zona, aunque aseguran que la situación se agravó especialmente desde febrero de 2024, coincidiendo con el cierre de Parque Paraíso por las obras de remodelación. Según explican, los consumidores y traficantes habituales comenzaron entonces a desplazarse hacia portales, garajes y calles residenciales.

“Desde entonces vemos el problema directamente debajo de casa“, relata Sandra, que describe escenas de consumo de droga a plena luz del día, peleas con armas blancas, robos, personas durmiendo en los bloques y toxicómanos inyectándose heroína entre edificios.

La vecina asegura que muchos episodios violentos ni siquiera llegan a trascender públicamente. Recuerda haber presenciado un apuñalamiento en la calle Amposta hace alrededor de año y medio y también menciona agresiones ocurridas durante las fiestas del barrio.

Aunque afirma que nunca había sentido miedo, reconoce que la situación ha cambiado en los últimos meses. “Ahora llevo spray antiagresión cuando salgo a la calle“, explica. Según cuenta, en el movimiento vecinal han llegado a comprar decenas de aerosoles de defensa personal ante el temor creciente entre los residentes, especialmente entre las personas mayores.

Protestas vecinales y sensación de abandono

Las movilizaciones vecinales comenzaron hace dos años y llegaron a producirse diariamente entre septiembre de 2024 y marzo de 2025. Actualmente, los vecinos continúan concentrándose cada martes para exigir más presencia policial y medidas contra los narcopisos y la delincuencia.

Sandra sostiene que el barrio arrastra desde hace décadas las consecuencias del narcotráfico. Primero fueron los antiguos “supermercados de la droga“, después las “cundas” y ahora los narcopisos dispersos por distintas calles de la zona.

“El principal sentimiento es la desesperación“, resume. Los vecinos denuncian que las administraciones llevan años cruzándose acusaciones mientras el problema sigue creciendo. También aseguran que cada vez más familias están optando por abandonar el barrio ante el deterioro de la convivencia y la inseguridad.

La próxima protesta vecinal ya tiene fecha: será el 28 de mayo. Los residentes volverán entonces a salir a la calle para reclamar medidas urgentes y evitar, dicen, que San Blas vuelva a convertirse en uno de los grandes focos de narcotráfico de Madrid.