El accidente ocurrido en Adamuz, que ha dejado 39 fallecidos, ha provocado que muchas personas no puedan regresar a sus hogares desde Madrid. La interrupción del servicio ha generado incertidumbre entre los viajeros en la estación de Atocha, que se han visto obligados a buscar alternativas de última hora o a permanecer en la capital sin una fecha clara de regreso.
“Podría haber ido yo en ese tren”, relata una de las personas afectadas, que había viajado a Madrid para presentarse a una oposición y decidió cambiar su billete a última hora. Su decisión, tomada casi por casualidad, le evitó viajar en el convoy accidentado, en el que sí se encontraban otros compañeros. “Fue cuestión de suerte”, añade, mientras espera noticias en la estación sin saber cuándo podrá volver a casa.
Varias personas afectadas explican que la falta de información ha sido uno de los principales problemas. “Nos hemos quedado tirados en Madrid. Hasta esta mañana no recibí un SMS diciendo que se cancelaban los trenes”, explica otra viajera, que viaja desde El Puerto de Santa María. “Me parece mal; si pasó ayer, deberían haberlo avisado al momento. Estamos aquí pidiendo explicaciones o por lo menos una solución. No hay Bablacar, no hay coches de alquiler, no hay autobuses, no hay aviones, no hay nada. Estamos aquí tirados”, relata con frustración.

Andalucía
Ese sentimiento también se sintió en Córdoba. Una de las afectadas por el retraso, Adriana Junquera, relata a Artículo 14 la incertidumbre que se vivió en la estación antes de coger el tren. Afirma que ella llegó a Madrid a las 5 de la mañana aunque describe que todo fue “caótico” y que la gente tenía “mucho miedo”.
No toda la situación es de desamparo. Equipos de asistencia llegaron a la estación de Atocha en Madrid para atender a los viajeros y familiares afectados. “Nosotros ya vinimos anoche y llevamos toda la noche esperando la llegada de los viajeros de ambos trenes. Desde que conocimos el accidente estuvimos en pre-alerta, buscando equipos que pudieran acercarse a Andalucía, a Córdoba, para ayudar con los heridos”, explica uno de los responsables.
Según el personal, han atendido nueve casos hasta el momento: ocho asistencias psicológicas y una asistencia médica leve. La presencia de estos equipos sigue siendo dinámica, ajustándose a la llegada de nuevos pasajeros o familiares que buscan información sobre sus seres queridos. “La gente que ha venido ha sido algún viajero y algún familiar que no podía ponerse en contacto con su familiar que viajaba en el tren, y que venía con angustia, a ver si había algún tipo de información”, añade.

Solidaridad
También hay espacio para la gente voluntaria que quería ayudar de forma desinteresada. “Llevo aquí una hora”, cuenta un vecino de Madrid que se desplazó desde Alcorcón para ofrecer su coche y llevar a personas donde haga falta: familias con niños, personas mayores o viajeros normales. “Como hay bloqueo de autobuses y ya no hay coches de alquiler, me presto voluntario sin coste alguno. Lo hago porque me sale de dentro, no busco ningún beneficio”, explica.
El voluntario relata que, a veces, las limitaciones logísticas dificultan la ayuda. “Ha venido una familia: padre, hijo, un niño de ocho años y un bebé, con maletas y cochecito. Íbamos a llevarles a Cádiz, pero no cabíamos. Me dio mucha pena” señala.


