Accidente

Tragedia ferroviaria tras meses de caos: decenas de muertos al descarrilar dos trenes de alta velocidad

Al menos 21 muertos y decenas de heridos graves tras el choque de dos trenes de alta velocidad en una estación técnica de Córdoba. El gravísimo accidente, cuyas causas se desconocen, agrava la crisis ferroviaria

En la imagen, parte de los vagones accidentados.
Articulo14.

Tragedia ferroviaria en el corredor de Andalucía. Al menos 21 personas han perdido la vida y decenas de ellas han resultado heridas -casi una veintena, de gravedad- tras el descarrilamiento de dos trenes en la estación técnica de Adif en Adamuz (Córdoba). Se trata del segundo accidente más grave de la historia de la alta velocidad española desde su inauguración en 1992, tras el ocurrido en Santiago. En 2013, fallecieron 79 personas y otras 145 resultaron heridas por el exceso de velocidad del maquinista y la falta de señalización en una curva pronunciada. Anoche, Óscar Puente, ministro de Transportes, no descartó que el número de víctimas mortales pudiera aumentar en las próximas horas.

Las causas de la tragedia ocurrida a las 19:45 horas de la tarde del 18 de enero se desconocen. Será la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) la responsable de determinar qué pudo pasar para que el tren de Iryo 6189, entre Málaga y la Puerta de Atocha descarrilara en los desvíos de entrada de vía 1 de Adamuz. Ello provocó que se invadiera la vía contigua. En esta circulaba en sentido contrario -desde Puerta de Atocha con destino a Huelva-, un tren Alvia de Renfe. Este fue el más afectado. Por la fuerza del impacto, las primeras unidades del tren de Renfe salieron despedidas, chocaron contra un desmonte y cayeron a un terraplén. Tres vagones quedaron destrozados.

Ante la gravedad del siniestro, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, canceló su agenda. Para el Ejecutivo y, especialmente, para Óscar Puente, ministro de Transportes, el accidente agrava la presión sobre la situación de la red ferroviaria, tras meses de caos. El pasado verano, se produjeron innumerables retrasos y cancelaciones por causas de diversa índole, desde fallos en los trenes hasta problemas en las instalaciones de Adif.

“Un accidente extrañísimo”

En su primera comparecencia de madrugada, Óscar Puente confirmó que se desconocen las causas de un accidente “extrañísimo”. Ante las posibles críticas por la falta de inversión en renovación de las vías, el ministro informó de que la línea Madrid-Sevilla finalizó los trabajos de renovación el pasado mes de mayo con una inversión de 700 millones de euros. El accidente se produjo en una recta y “los técnicos que hemos consultado están tremendamente extrañados. Es muy difícil de explicar”, admitió.

En estas circunstancias, las tensiones con sus rivales comerciales también quedaron en un segundo plano. El ministro aclaró que el tren de Iryo, el primero que descarriló es un material rodante con una antigüedad de cuatro años. Esta salida de la vía en los desvíos de entrada a la estación coincidió con la fatalidad de que otro convoy circulara en sentido contrario. El propio Óscar Puente dejó entrever que de no haber circulado en la vía contigua un tren con destino a Huelva, probablemente no habría habido fallecidos por el primer descarrilamiento.

“Lo más importante es entender qué ha pasado. El accidente ha ocurrido en un tramo de vía renovado, con un tren nuevo. Que se pueda producir un accidente de estas características es verdaderamente extraño”, concluyó.

Durante todo el día de hoy, el servicio entre Madrid y Andalucía estará suspendido. No se trata solo de retirar los vagones afectados, sino de permitir también que la Comisión de Investigación (CIAF), una entidad independiente, pueda analizar in situ para esclarecer lo ocurrido.

¿Cuándo se conocerán las causas?

Ante un accidente de estas características, las conclusiones de la Comisión de Investigación pueden dilatarse. El ministro informó de que podrían prolongarse más de un mes. Como explica a Artículo14, una ingeniera ferroviaria, que prefiere mantener el anonimato, la investigación “llevará tiempo”. En paralelo a la Comisión, acudirán a la zona los técnicos de Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) e Iryo.

Tendrán que examinar físicamente, tanto el desvío como los ejes del tren del primer descarrilamiento. Este es el origen de la tragedia y pudo ocurrir por un problema en las vías (Adif) o por un problema en el eje del propio tren (Iryo). Esto es lo que ocurrió hace años en Alemania, cuando un tren de alta velocidad circulando a 300 kilómetros por hora rompió una rueda de un eje y descarriló, ocasionando más de un centenar de muertos.

Habrá que examinar también los sistemas de registro del tren -el equivalente a la caja negra de los aviones-, y del centro de regulación y control de tráfico de Adif -semejante a la torre de control de un aeropuerto- y todo el resto de sistemas implicados. A su vez, hay que entender qué ocurrió con el tren Alvia de Renfe, que no pudo evitar el choque y cuyo maquinista ha fallecido. Dirimir si este tren ya había detectado un objeto imprevisto en la vía -lo más probable- e iba ya frenando o, por el contrario, no disminuyó la velocidad.

Un accidente en una estación técnica

Imagen aérea de la estación de Adamuz.
Artículo14.

Cabe recordar que el accidente se produjo en Adamuz, una estación técnica. Es decir, sin uso para pasajeros. Este tipo de estaciones, dependiendo de su situación, se utilizan también como puestos de adelantamiento y estacionamiento de trenes para ello disponen de vías secundarias, paralelas a las de circulación. En estas por ejemplo se aparta un tren más lento -o averiado- para que pueda ser adelantado.

En una catástrofe sin causas aparentes, los trabajos de esta entidad determinarán la responsabilidad. “Si no hay una causa muy clara, podría haber polémica en el origen -si el desvío (Adif) o el tren (Iryo)”, añade otra fuente consultada. Aquí entran en juego indemnizaciones, que pueden ser millonarias, y la reputación de las organizaciones implicadas.

En entredicho, está también el sistema ferroviario en general. Tras los incidentes del pasado verano, el pasado septiembre, Óscar Puente eludió la responsabilidad del gestor de la infraestructura. Según explicó, las incidencias se triplicaron en 2025 por un aumento de los fenómenos meteorológicos (lluvias e incendios) y otras causas como arrollamientos, robos de cable o cortes de suministro eléctrico. A su vez, reconoció un problema con la antigüedad de los trenes, que Renfe espera solucionar con su plan de renovación de la flota.

Hasta que se esclarezca el siniestro y se determine si pudo ser evitable, el desconcierto ferroviario se intensifica.

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