El Gobierno de España confía en que este sábado, 11 de abril, las negociaciones entre EE UU e Irán lleguen a buen puerto para poner fin a la guerra, iniciada el pasado 28 de febrero, y que tendrán lugar en Islamabad tras el ofrecimiento de Pakistán como país mediador.
Así lo ha expresado este jueves el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien ha explicado que le ha trasladado a su homólogo iraní el apoyo de España a la mediación pakistaní, así como solicitado “que se involucre decididamente en estas dos semanas de alto el fuego y avanzar hacia la paz”. También le ha solicitado, según ha afirmado, que “cesen los ataques hacia los países del Golfo”, y que también ejerza “toda la influencia sobre los distintos grupos chiitas de la región para que también detengan los ataques y que se garantice lo antes posible el paso seguro de cualquier barco por el estrecho de Ormuz”.

En este clima de confianza, el ministro ha tomado la decisión de abrir la Embajada española en Teherán (Irán), que ha permanecido cerrada desde principios de marzo a causa de la guerra, motivo por el que el embajador Antonio Sánchez-Benedito y el resto de la delegación fueron evacuados de la zona. El alto diplomático cruzó la frontera por Azerbaiyán por vía terrestre junto a otros nueve miembros del personal de la embajada.
Vuelo comercial hasta Azerbaiyán
Según ha podido saber este medio, el procedimiento será el mismo para el regreso a Teherán. Exteriores enviará a la delegación a través de un vuelo comercial este sábado hasta Azerbaiyán, y de ahí se desplazarán vía terrestre hasta llegar a Teherán, al haber bloqueado los ayatolás el espacio aéreo. “Es la norma. A los diplomáticos Exteriores los trata peor que Defensa a los militares”, afirma un diplomático. Recientemente, 200 militares destinados en Irak, aterrizaron en la base de Torrejón de Ardoz a bordo de un A330 del Ejército del Aire.
Pese a que previsiblemente las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se realizarán en medio de la tregua, si algo ha caracterizado el curso de este conflicto es que dichos paréntesis son muy frágiles. Tras los recientes ataques de Israel en Líbano, en los que más de 200 personas han muerto, el alto el fuego ha estado al borde de su fin. Irán, por su parte, se ha negado a interrumpir el enriquecimiento de uranio, pese a ser una exigencia de Estados Unidos e Israel.

Fuentes diplomáticas analizan el movimiento como un gesto de España para posicionarse, lo que califican de “diplomacia de consumo interno”, sin que consideren que el papel de la delegación española vaya a ser especialmente relevante en estos momentos, ya que los españoles han vuelto al país, y los que permanecen son dobles nacionales. “Es poner en riesgo a un personal que no se puede defender”, afirman. Algunas embajadas españoles cuentan con protección de la policía nacional, pero no es el caso de Teherán.
La reacción de Israel ante la reapertura de la embajada
Al poco de conocerse el anuncio por parte de Albares, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, se apresuró a tildar la decisión del Gobierno español de “eterna vergüenza”. “El régimen terrorista iraní ha reanudado las ejecuciones de sus ciudadanos, manifestantes y disidentes políticos. España reabre su Embajada en Teherán. De la mano, sin vergüenza alguna. Una desgracia eterna”, aseguró.

Fuentes de la embajada israelí afirman a este medio que, de momento, las relaciones bilaterales entre ambos países se mantienen en el mismo punto. La hostilidad entre el Gobierno de Sánchez y el de Netanyahu ha alcanzado su máximo nivel de tensión desde el ataque perpetrado por Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023. Por el contrario, el “agradecimiento” de los ayatolás hacia el Gobierno de España tras liderar el “no a la guerra” se ha mostrado en diferentes ocasiones, desde lanzar misiles con el rostro del presidente español hasta abrir la puerta a permitir el paso de buques vinculados a España por el estrecho de Ormuz.
