Belleza

Loewe lleva su universo olfativo a los paisajes de España

La firma vincula su nueva campaña internacional a la diversidad natural de España para traducir en imágenes el universo botánico y sensorial de sus fragancias

LOEWE Perfumes ha puesto el foco en los paisajes españoles para articular su nueva campaña global, una propuesta visual y narrativa con la que la firma refuerza el vínculo entre naturaleza, territorio y creación olfativa. La marca recurre a algunos de los escenarios más expresivos del país para convertirlos en el gran lenguaje simbólico de su colección, en una apuesta que conecta el origen español de LOEWE con la identidad botánica y emocional de sus perfumes.

La campaña se construye a partir de una sucesión de imágenes en las que el paisaje funciona como una extensión del carácter de cada fragancia. Llanuras fértiles, océanos, montañas, relieves minerales y parajes salvajes sirven para representar las notas esenciales y la personalidad de las distintas familias olfativas de la colección. El planteamiento de la firma pasa por trasladar al terreno visual aquello que define a cada perfume: su temperatura, su textura, su energía y su resonancia emocional.

Ese diálogo entre fragancia y naturaleza se apoya en un trabajo fotográfico y audiovisual desarrollado en las Islas Canarias por el fotógrafo Peter Jordanov y el videógrafo Marc Dimitrov. Ambos firman unas composiciones capturadas en analógico en las que la naturaleza aparece primero como fondo y, después, como silueta filtrada a través de los frascos translúcidos de formas geométricas que identifican la línea de perfumería de la casa. Con ese recurso, LOEWE busca reforzar una lectura casi instintiva de la campaña: la del perfume como una forma de mirar, interpretar y condensar el paisaje.

La propuesta está encabezada por LOEWE Aire Sutileza Elixir, la última incorporación a la familia de perfumes de la marca. La firma la presenta como una fragancia fresca y luminosa, de perfil floral y almizclado, con notas frutales de pera, bergamota y limón. En la campaña, aparece asociada a un campo de flores silvestres en plena efervescencia, un escenario que subraya tanto su vertiente vegetal como la ligereza que define su composición. El frasco, en verde hoja y con reflejos iridiscentes, contribuye a reforzar esa lectura naturalista.

Junto a ella, LOEWE Esencia Elixir se proyecta desde un registro distinto. De carácter aromático y amaderado, la fragancia se sitúa en laderas montañosas exuberantes, una elección que remite a la intensidad, la profundidad y la fuerza que la marca asocia a este perfume. La naturaleza se convierte aquí en una metáfora de la densidad olfativa y del pulso más rotundo de la composición.

La campaña continúa con LOEWE Solo Ella Elixir, definida por sus notas femeninas y florales. En este caso, el relato visual se desplaza hacia la calma de la luz del sol descendiendo sobre el horizonte tras una jornada luminosa. La imagen enfatiza una idea de serenidad y delicadeza, una atmósfera que acompaña la identidad de la fragancia y que sitúa el perfume en un terreno de sensibilidad contenida y elegancia apacible.

También LOEWE 001 Woman encuentra su traducción visual en el paisaje. La pureza y la frescura que la firma atribuye a esta creación se reflejan en grandes formaciones de roca blanca esculpidas durante milenios, un escenario que remite a la depuración de formas, a la luz y a una feminidad de contornos nítidos. De nuevo, el territorio actúa como una extensión conceptual del perfume.

La dimensión más elemental y terrenal de la colección aparece en LOEWE Earth, descrita como una fragancia de profunda base ambarina y almizclada. Su universo visual se inspira en aquello que yace bajo la superficie, en la materia mineral y en los tonos de tierra quemada. La elección no es casual: la campaña busca asociar esta propuesta a una idea de profundidad, origen y conexión con lo primario.

Frente a esa materialidad, LOEWE 7 Elixir introduce un matiz más abstracto y enigmático. Intenso y misterioso, el perfume queda ligado a un territorio casi irreal, un paisaje que parece extraído de otro mundo. La campaña traduce así su carácter en una geografía de lo desconocido, reforzando la idea de una naturaleza inesperada, remota y difícil de descifrar.

La relación entre fragancia y botánica se extiende además a la línea LOEWE Home Scents. La marca incorpora en esta narrativa sus velas, concebidas a partir de una única nota botánica, y las sitúa en composiciones de bodegón con recipientes artesanales de terracota sobre los mismos paisajes salvajes. Entre rocas, arena, flores y vegetación, estos objetos se integran en la escena como prolongación doméstica del universo natural que define la campaña.

Más allá del lanzamiento de nuevos productos, la propuesta de LOEWE Perfumes refuerza una estrategia de marca en la que el territorio y la sensibilidad estética ocupan un lugar central. España deja de ser únicamente el país de origen de la firma para convertirse en argumento visual y emocional de una campaña global que busca dotar de relato a cada fragancia. En ese proceso, el paisaje se transforma en experiencia tangible y la naturaleza en un código capaz de explicar el perfume sin necesidad de olerlo.

La campaña de 2026, en definitiva, incide en una idea cada vez más presente en el universo del lujo, la necesidad de construir narrativas sensoriales completas, donde producto, imagen, emoción y origen convivan en un mismo lenguaje. LOEWE lo hace mirando a sus raíces y encontrando en la diversidad del paisaje español una forma de expresar la personalidad de su colección. El resultado es una campaña que convierte la geografía en emoción y la emoción en perfume.

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