La tarde del Domingo de Resurrección, 5 de abril, quedará grabada en la memoria de la plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. El coso sevillano vivió una jornada cargada de simbolismo. Fue protagonizada por la reaparición de Morante de la Puebla. Además, estuvo marcada por la presencia destacada del rey emérito Juan Carlos I, acompañado por la infanta Elena.
Una bienvenida cargada de entusiasmo
El que fuera jefe del Estado acudió acompañado de su hija, la infanta Elena de Borbón, en una visita que no había sido anunciada oficialmente. Su llegada, poco antes del inicio de la corrida, despertó una reacción inmediata del público. De hecho, le recibió con aplausos, vítores y muestras de afecto desde el primer momento.
Ya instalados en el palco, la ovación se intensificó hasta convertirse en uno de los momentos más destacados de la tarde. Así, buena parte de los asistentes se puso en pie para saludar al monarca. Era una escena que evidenció el clima de entusiasmo que se vivía en la plaza.
@ayusopasion Ovación al Rey Juan Carlos I en la la Real Maestranza de Sevilla. 🇪🇸
El gesto de Morante que marcó la tarde
La cita tenía otro gran foco de atención: el regreso a los ruedos de Morante de la Puebla tras varios meses alejado de la actividad. El torero no solo firmó una actuación destacada. Además, protagonizó uno de los instantes más simbólicos del día al brindar uno de sus toros al rey emérito.
El gesto, muy celebrado por el público, reforzó el carácter especial de la jornada. Tras una faena brillante, el diestro llegó a cortar dos orejas, consolidando así una reaparición triunfal en uno de los escenarios más exigentes del toreo.
Emoción en el palco y en el ruedo
Durante la corrida, Juan Carlos I respondió al cariño recibido con gestos de agradecimiento, saludando al público visiblemente emocionado. A su lado, la infanta Elena de Borbón siguió la lidia con intensidad, participando incluso en la petición de trofeos al agitar el pañuelo blanco.
El ambiente fue el de las grandes ocasiones: plaza llena, expectación máxima y una conexión constante entre tendidos y arena. La presencia del monarca y el rendimiento de los toreros contribuyeron a convertir la tarde en una de las más comentadas de la temporada.
Un regreso muy esperado
La asistencia de Juan Carlos I a la Maestranza tuvo además un componente especial, ya que hacía años que no acudía a una corrida de toros. De hecho, su última aparición en una plaza se remontaba a 2019, antes de su marcha al extranjero. Eso añadió un matiz de reencuentro con una de sus grandes aficiones.

En este contexto, su presencia en Sevilla fue interpretada por muchos como una imagen de cercanía con el público. Así, no dudó en expresarle su apoyo durante toda la tarde.
Una jornada para el recuerdo en Sevilla
La combinación de factores —la fecha señalada en el calendario, el regreso de una figura del toreo y la aparición del rey emérito— dio lugar a una jornada difícil de repetir. La Real Maestranza de Caballería de Sevilla fue escenario de una tarde donde tradición, emoción y simbolismo se entrelazaron.
Con el público entregado y momentos que ya forman parte de la crónica taurina reciente, el Domingo de Resurrección de 2026 en Sevilla se consolida como una de esas citas que trascienden lo meramente taurino. Además, se convierte en acontecimiento social y mediático de primer orden.
