Roxana Tuki es el alma de Taberna La Rox, una neo-taberna nacida en septiembre de 2024 en el barrio del Retiro (C/ Lope de Rueda, 39) que, en apenas un año, se ha convertido en un lugar imprescindible para vecinos y amantes del buen comer. Tras una larga trayectoria en un gran grupo hostelero de Madrid, Roxana abrió este proyecto con una idea clara: un refugio castizo, cálido y con personalidad, donde se come bien y el trato es cercano. Ese espíritu acaba de verse reconocido con un Solete de la Guía Repsol, un distintivo que premia sitios con encanto, ambiente especial y una cocina honesta que invita a volver.
Con 83 m² y capacidad para unos 40 comensales, La Rox combina barra y sala en un formato pensado para sentirse “como en casa”, con una propuesta de cocina mediterránea tradicional y guiños andaluces, basada en producto local y proveedores de toda la vida.

Entre los platos que mejor la representan están los torreznos con patata revolcona, el mejillón bouchot con toque picante, la fideuá de pollo de corral con alioli, los tagliatelle al limón inspirados en Capri o el rabo de toro cocinado durante día y medio. Sin ser una coctelería, completa la experiencia con una cuidada selección de vinos, vermut de Jerez y referencias personales de la casa, en un ambiente que cambia con el ritmo del barrio: más de oficinas entre semana y más joven y animado los fines de semana. Hablamos con la chef.
P – ¿Cuál fue el momento en que dijiste “esto va en serio, quiero dedicarme a la cocina”?
R – Desde que empecé en la escuela de hostelería sabía que quería dedicarme a esto. He pasado por varias cocinas. Luego muchos años en sala y cuando me decidí a abrir mi negocio ya sí me involucré 100% en la cocina.

P – Háblanos de tu proyecto, ¿qué lo hace diferente? Y si tuvieras que resumir tu cocina en tres sabores, ¿cuáles serían?
R – Le hace diferente que es una taberna muy personal y se diferencia a día de hoy de los grandes grupos de hostelería. Los sabores de mi cocina son reconocibles y honestos.
P – ¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más: imaginar el plato, probarlo, contarlo al cliente…?
R – Imaginarlo y contarlo al cliente.
P – ¿Qué te gustaría que alguien sintiera al probar tus platos por primera vez?
R – Felicidad.

P – ¿Cómo definirías tu estilo de cocina en pocas palabras?
R – Muy tradicional y rico.
P – ¿De dónde vienen tus principales influencias: personas, lugares, viajes, productos…?
R – De viajes y restaurantes que visito.
P – ¿Qué mujeres (dentro o fuera de la cocina) han sido referentes para ti?
R – Mi madre y mi tía, y las mujeres de mi isla.
P – La alta cocina ha sido tradicionalmente muy masculina. ¿Cómo lo has vivido tú desde dentro? ¿Has sentido alguna vez que tenías que demostrar más por ser mujer?
R – Sí, es un mundo muy de hombres y siempre te toca demostrar más.
P – ¿Qué ha cambiado y qué falta por cambiar para hablar de igualdad real en gastronomía?
R – Que muchas mujeres se atrevan a liderar sus propios proyectos.
P – Si una chica joven te dice que quiere ser chef, ¿qué consejo honesto, sin edulcorar, le darías?
R – Que se deje la piel y no se desilusione.
P – Cuando no estás cocinando para otros, ¿qué te gusta hacer solo para ti? ¿Hay alguna afición que sorprenda a quien solo te conoce como chef?
R – Amo hacerme sopas. Me encanta el techno.
P – Una canción o playlist que te acompaña siempre
R – Depende del día: paso del flamenco al techno…
P – Un lugar del mundo al que vuelves mentalmente cuando necesitas inspiración
R – A la isla mentalmente, y Andalucía e Italia gastronómicamente.
P – ¿Qué sueñas que recuerden de ti: un plato, una forma de trabajar, una manera de tratar al equipo…?
R – En realidad todo. Que Taberna se consolide como una taberna de referencia.
P – Si pudieras cambiar una sola cosa del sector gastronómico mañana mismo, ¿cuál sería?
R – El coste tan alto que tiene emprender: se nos hace imposible (alquileres, materia prima, personal, etc.).
P – Imagina una cena improvisada en tu casa con amigos: ¿qué menú montarías casi sin pensarlo?
R – En mi casa siempre verduras. Abriría una conserva, una pasta con verduras y un vino rico.
P – Pregunta rápida: ¿Dulce o salado?
R – Salado, sin duda.
P – ¿Un restaurante (que no sea el tuyo) al que siempre quieras volver?
A comerme las albóndigas con salsa de setas de Arzábal.


