A pocos días de la primera vuelta presidencial en Colombia, el candidato de derecha Abelardo de la Espriella generó controversia por el trato hacia las mujeres en la política y los medios de comunicación durante su campaña. Dos entrevistas recientes, marcadas por comentarios sexualizados y respuestas descalificadoras hacia periodistas, provocaron las críticas.
El primer episodio ocurrió durante una transmisión en vivo del programa Piso 8 FM. En medio de una conversación informal, De la Espriella afirmó que había conseguido votos del “electorado femenino” gracias al tamaño de sus genitales. Luego le pidió a la periodista Laura Rodríguez que acercara una fotografía para “hacer zoom” sobre una parte específica de la imagen. Mientras insistía, utilizó expresiones como “mi amor”, “cariño” y “no seas tímida”. El fragmento se viralizó rápidamente en redes sociales y generó reacciones divididas: mientras algunas personas defendieron el momento como una “broma”, otras lo calificaron como acoso sexual.
La propia periodista rechazó públicamente lo ocurrido. A través de sus redes sociales aseguró que no se trató de un comentario aislado ni de humor improvisado. “Me sentí vulnerada, acosada y asqueada”, escribió, señalando que la situación representó una falta de respeto hacia ella y hacia su ejercicio profesional.
Y no fue un simple comentario desafortunado. Fue un irrespeto total hacia mí y hacia mi trabajo. Me sentí vulnerada, acosada y asqueada.
— Laura Rodríguez (@laurarogrr) May 12, 2026
Horas después, el candidato publicó un mensaje en X en el que sostuvo que todo había ocurrido dentro de un “contexto humorístico” y aseguró que se trataba de una dinámica propia del programa. También ofreció disculpas, aunque insistió en que había sido una broma.
Mansplaining
El debate ocurre además en un contexto especialmente delicado para el periodismo colombiano. En los últimos meses, el movimiento “Yo Te Creo Colega”, considerado por varias organizaciones como una segunda ola del Me Too en Colombia, ha reunido cientos de testimonios sobre acoso sexual, abuso de poder y violencia laboral dentro de medios de comunicación.
La polémica alrededor de De la Espriella aumentó días después, durante una entrevista en Noticias Caracol con la periodista María Lucía Fernández. Allí, la comunicadora le preguntó por una frase pronunciada anteriormente por el candidato: “La ética no tiene nada que ver con el derecho”. A partir de esa declaración, Fernández cuestionó cómo entendería él el ejercicio del poder en un eventual gobierno.
La respuesta del candidato tuvo un tono confrontativo. De la Espriella afirmó que la periodista “no entendía” la diferencia porque no tenía formación en derecho ni en filosofía jurídica. También aseguró que la pregunta venía “con veneno” y cuestionó el nivel de investigación de la entrevistadora.
Esto generó polémica tras ser tachado como mansplaining, concepto utilizado para describir actitudes en las que un hombre asume automáticamente una posición de superioridad frente al conocimiento de una mujer.

“Tener cojones”
Además de esos dos episodios, De la Espriella ya había sido cuestionado por otras intervenciones durante su campaña. En varios eventos ha usado la virilidad como parte de su imagen política, con frases en las que asocia el liderazgo con “tener cojones”. Una de las más repetidas ha sido: “Yo pensé que usted era más alto”, a lo que él responde: “Los cojones no me dejaron crecer”.
Otro momento señalado ocurrió durante una visita a un taller de cerámica, en una gira de campaña a finales de abril. Mientras una artesana explicaba que su trabajo podía ser terapéutico cuando no había pedidos urgentes, el candidato la interrumpió con un comentario de doble sentido: “Depende. Hay rapiditos buenos”. La mujer respondió con incomodidad: “No, yo no sé”.
También ha generado críticas su forma de referirse a las mujeres en debates políticos. Al explicar por qué no quería debatir con Paloma Valencia, dijo que era “bueno pa’ la pelea”, pero que prefería no enfrentarse con ella porque “puede salir alguno de los dos con un coñazo” y quería cuidar la relación “como una tacita de té”. Para las expertas, ese tipo de frases desplaza a las mujeres del lugar de adversarias políticas en igualdad de condiciones y las ubica en un papel de figuras a las que se debe proteger o evitar confrontar.

A esto se suma una declaración atribuida por la periodista María Jimena Duzán en su programa A Fondo, según la cual De la Espriella habría rechazado una entrevista con ella argumentando que un hombre “no puede nunca enfrentarse en ninguna discusión con una mujer, porque siempre pierde”.
En otro espacio, alrededor del Día de la Mujer, el candidato se definió como un “feminista de la vieja guardia” y afirmó que las mujeres debían ocupar “el lugar que les corresponde”. Cuando le preguntaron cuál era ese lugar, respondió: “El trono, cariño”. Aunque la frase fue presentada como un elogio, sus críticas señalan que reproduce una visión paternalista de las mujeres.

Las críticas
Las críticas hacia el candidato también llegaron desde otros sectores políticos. Figuras como Claudia López, Sergio Fajardo, Paloma Valencia e Iván Cepeda rechazaron públicamente sus declaraciones y calificaron sus actitudes como misóginas, arrogantes y denigrantes. De la Espriella respondió señalando que se trataba de una “cortina de humo” impulsada por sus opositores y defendió su trayectoria como abogado en iniciativas relacionadas con la protección de las mujeres.
No es la primera vez que el aspirante presidencial enfrenta cuestionamientos por comentarios de este tipo. Durante la campaña ha construido una imagen pública asociada a la fuerza, la virilidad y la confrontación. En distintos escenarios ha repetido frases sobre “tener los cojones” para gobernar y ha utilizado referencias sexuales como parte de su discurso político.
Mientras la campaña presidencial entra en su recta final, la controversia alrededor de Abelardo de la Espriella evidencia que las discusiones sobre violencia simbólica, machismo y libertad de prensa también atraviesan la disputa electoral colombiana.

