La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha asegurado esta madrugada que está “harta” de las órdenes de Washington y ha defendido que los conflictos del país deben resolverse mediante la política venezolana. Sus declaraciones se producen apenas un día después de que The Guardian publicara una exclusiva mundial según la cual Rodríguez habría asegurado en privado a la Administración de Donald Trump su disposición a cooperar con Estados Unidos antes de la captura de Nicolás Maduro.
Según el diario británico, cuatro fuentes involucradas en conversaciones de alto nivel señalaron que Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez -actual presidente de la Asamblea Nacional- transmitieron a funcionarios estadounidenses y qataríes, a través de intermediarios, que verían con buenos ojos la salida de Maduro y que estaban dispuestos a colaborar en el escenario posterior. Las comunicaciones habrían comenzado en otoño y continuado después de una llamada clave entre Trump y Maduro a finales de noviembre, en la que el presidente estadounidense exigió la renuncia del entonces mandatario venezolano.

Delcy Rodríguez: “Maduro tiene que irse”
De acuerdo con The Guardian, Rodríguez, que en ese momento ejercía como vicepresidenta, llegó a trasladar que “Maduro tenía que irse” y que estaba preparada para trabajar con “lo que viniera después”. Las fuentes indicaron que estas garantías fueron consideradas en Washington como un elemento central para evitar un vacío de poder o un escenario de caos tras la salida forzada de Maduro. Incluso el secretario de Estado, Marco Rubio, inicialmente escéptico respecto a cualquier entendimiento con figuras del chavismo, habría terminado respaldando esa vía.
La revelación añade una nueva capa a un proceso que ya había mostrado señales de negociaciones discretas. En octubre, el Miami Herald informó sobre contactos indirectos en los que Rodríguez habría planteado asumir la jefatura de un gobierno de transición si Maduro dejaba el cargo. Posteriormente, Reuters señaló que Diosdado Cabello, ministro del Interior y figura clave del aparato de seguridad, también mantuvo conversaciones con Estados Unidos meses antes de la operación que culminó con la captura de Maduro.

El difícil equilibrio de Delcy Rodríguez
En este contexto, las declaraciones públicas de Rodríguez contrastan con la información conocida sobre esos contactos. Durante un acto con trabajadores petroleros en Puerto La Cruz, transmitido por la televisión estatal, la presidenta encargada defendió el diálogo interno como vía para resolver las divergencias políticas y rechazó lo que calificó como injerencias externas. “Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela”, afirmó Delcy Rodríguez, apenas 24 horas después de que se insistiera en que estaba compinchada con Estados Unidos.
Pero Rodríguez debe mantener un delicado equilibrio tras recibir el respaldo de Estados Unidos y la bendición de Trump para liderar el país de manera interina tras la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en una redada a principios de enero. Mientras intenta consolidar una base interna que incluye a sectores leales al antiguo mandatario, a chavistas críticos con Maduro y a una oposición fragmentada, también debe responder a las expectativas de la Casa Blanca.

Las líneas rojas de Estados Unidos
Según informó CNN, Washington ha mantenido una presión constante sobre Caracas desde la salida de Maduro. Entre las exigencias planteadas por la Administración Trump se encuentran la reactivación de la producción petrolera, el distanciamiento de aliados tradicionales como China, Irán, Rusia y Cuba, y la prioridad para empresas estadounidenses en futuras operaciones y ventas de crudo. Dos altos funcionarios de la Casa Blanca señalaron que Estados Unidos busca una asociación exclusiva en el sector energético venezolano.
El petróleo se ha convertido así en el principal eje de la nueva relación bilateral. Venezuela posee las mayores reservas de crudo extrapesado del mundo, un recurso estratégico que requiere procesos de refinación complejos pero compatibles con las refinerías estadounidenses. En ese marco, Rodríguez ha insistido públicamente en que Estados Unidos no gobierna Venezuela, al tiempo que evita una confrontación directa con Washington.
La colaboración de Rodríguez para la caída de Maduro
Pero cada día se conocen más revelaciones que aportan, sin embargo, una imagen más precisa del papel que desempeñó Rodríguez antes de la caída de Maduro y del alcance de los contactos previos con la Administración Trump. También ayudan a entender el doble registro de su discurso actual: uno dirigido a reafirmar la soberanía y la autonomía política ante la opinión pública venezolana, y otro orientado a garantizar estabilidad y cooperación con Estados Unidos en un momento de profunda reconfiguración del poder en Caracas.


