Fue una de las primeras decisiones de Javier Milei cuando llegó al cargo. Apenas cinco meses más tarde de ganar las elecciones cumplió su promesa: Argentina dejaba formalmente de pertenecer a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Después de meses -incluida la campaña electoral- amagando con el divorcio, Milei completaba los trámites y, siguiendo la estela rupturista de otros como Donald Trump, Argentina abandonó la organización.
Ahora muchos se preguntan si la retirada del país suramericano de la OMS ha sido determinante o podrá tener consecuencias con que el hecho de que el brote de hantavirus comenzara al sur del país que abandonó la misma organización que ha desplegado un dispositivo sanitario internacional. Desde Ushuaia, donde zarpó el crucero, lo niegan tajantemente. Y comienza cada vez a ganar más peso la teoría de que el brote realmente se originó a 2.000 kilómetros dirección norte del vertedero donde supuestamente comenzó todo.

Ushuaia niega el brote
La pareja neerlandesa considerada el caso cero del brote, llegó a Tierra de Fuego el 29 de marzo, sólo dos días antes de subirse al crucero y emprender el viaje. Según los expertos -argentinos e internacionales- una de las características de este virus es el largo periodo de incubación. Aunque todavía no hay cifra exacta, médicos y epidemiólogos consideran que, al menos, se necesitan en torno a 45 días para que el virus se manifieste en una persona contagiada. Eso son, como mínimo, seis semanas.
El director de Epidemiología y Salud Ambiental de la provincia, Juan Petrina, considera que “es prácticamente nula la posibilidad” de que se hayan contagiado en la ciudad austral precisamente porque los tiempos no encajan. De todas formas, y aunque el contagio se hubiera producido más al norte del país, la cepa del virus -denominada andina precisamente por la cordillera que atraviesa el país- confirma que ha sido desde Argentina desde donde ha comenzado todo.

La variante es la de mayor contagio entre humanos y predominante en la zona sur del país, que queda en jaque por el contagio, pero también fuera del dispositivo sanitario internacional que se ha desplegado para intentar frenarlo. Argentina es el país con mayor número de casos de infecciones por hantavirus. 66 contagios indicaba el contador sólo a lo largo de 2025.

La factura de abandonar la OMS
Sin embargo, la decisión de Milei que, según indican los expertos, seguro tendrá consecuencias a largo plazo, no significa que le vaya a pasar factura a Argentina tan pronto. Tan sólo han pasado unos meses de que se formalizó la salida del país de la organización y el brote se considera controlado y en ningún caso potencialmente pandémico.
Lo que sí tendrá efecto es la motosierra que Milei ha aplicado también a los presupuestos dedicados a sanidad. Muchos epidemiólogos argentinos consideran que esos recortes están dificultando las labores de su trabajo y las precarias condiciones de médicos e investigadores hacen que sea mucho más complicado contener el brote.
A Milei, la llegada de este virus no le ha pillado de sorpresa. El presidente argentino era perfectamente consciente de las alertas que, desde diciembre del año pasado, hacían continuamente la OMS y también la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ambas advirtieron a Argentina de un pico en los contagios por estos virus y han pedido al país que reconsidere su decisión de abandonar la organización.

La OPS: único salvavidas de Argentina
De nada han servido las recomendaciones de ambas organizaciones, que Milei ya ha tachado de políticas y no de científicas. “Los organismos internacionales financiados por todos, que respaldaron medidas sanitarias ruinosas y nunca revisaron seriamente sus errores, deberían explicar sus fracasos antes de pretender imponerle condiciones a un país soberano“, aseguró, antes de dejar claro que los consejos de la OMS eran un chantaje.
“Argentina tiene capacidad sanitaria, técnica y decisión política para proteger la salud de la población. Por eso sostiene la cooperación internacional cuando corresponde, incluyendo el vínculo técnico con la Organización Panamericana de la Salud en el ámbito regional, sin resignar la potestad de definir sus propias decisiones sanitarias. No necesita pertenecer a la OMS para trabajar con otros países”, sentenció el presidente argentino.
Sin embargo, lo cierto es que el abandono de Argentina redefine su posición en la cooperación sanitaria internacional. Argentina podría quedarse fuera, por ejemplo, en el acceso a vacunas y medicamentos. El abandono de Argentina tan sólo ha sido de la OMS, no de la OPS, y esa es la única manta que puede proteger a Argentina cuando llegado el momento, se acerque el invierno. Su permanencia en la segunda organización le permite llegar a acuerdos bilaterales y tener algo de presencia.
