EE UU

La alcaldesa de California que resultó ser una espía para China

La dimisión de Eileen Wang, tras ser acusada de agente ilegal de Pekín, sacude la localidad de Arcadia, en un caso que alimenta la desconfianza sobre las redes de influencia china en Estados Unidos

China
Eileen Wang, la alcaldesa de Arcadia, California
Arcadia/KiloyCuarto

Escuchar en la radio que la alcaldesa de Arcadia ha dimitido acusada de ser una espía china, parece un momento sacado de una película de Steven Spielberg. Eso me ocurrió esta mañana yendo de Pasadena, ciudad vecina a Arcadia, hacia Los Ángeles. Eileen Wang ha dimitido como alcaldesa en esta mañana gris. La dirigente de Arcadia, la ciudad asiática más influyente del corredor tecnológico del Pacífico. Era, hasta hace apenas unos meses, la personalidad más reconocida en recepciones diplomáticas, inauguraciones de escuelas bilingües y cenas benéficas donde empresarios y funcionarios se disputaban fotografiarse con ella. Wang representaba el ascenso político de una nueva élite chinoestadounidense en California. Hoy, su nombre figura en documentos federales que la describen como agente ilegal al servicio de Pekín.

La noticia cayó en Arcadia como una descarga eléctrica. Durante años, Wang había cultivado la imagen de inmigrante ejemplar. Era madre de familia, empresaria discreta y defensora de la integración asiática en la política local. Su historia encajaba en el relato de éxito de la diáspora china en Estados Unidos. Había llegado desde Sichuan hacía tres décadas, atraída, según explicó en una entrevista en 2024, por las excelentes escuelas y la promesa de una vida estable para sus hijos. Su padre había ejercido como médico en China antes de trabajar en la Universidad del Sur de California; su madre practicaba medicina tradicional y acupuntura. Nada en aquella biografía sugería una operación clandestina.

Sin embargo, los fiscales federales sostienen ahora que, mientras ascendía en la política municipal, Wang mantenía una relación opaca con funcionarios del Gobierno chino. Según los documentos judiciales desclasificados esta semana, entre finales de 2020 y 2022 colaboró con Yaoning “Mike” Sun, su entonces prometido, en la gestión de una plataforma digital llamada U.S. News Center, presentada públicamente como un medio dirigido a la comunidad chinoestadounidense.

Para los investigadores, aquella página era una herramienta de influencia.

Los documentos describen una mecánica precisa, casi burocrática. Funcionarios chinos enviaban instrucciones, artículos o líneas editoriales; Wang y Sun publicaban el contenido y remitían después capturas de pantalla con cifras de audiencia y alcance dentro de la comunidad china. Uno de los episodios más delicados ocurrió el 10 de junio de 2021. Un funcionario chino envió a Wang material relacionado con la posición oficial de Pekín sobre Xinjiang, la región donde organizaciones internacionales denunciaban detenciones masivas, persecución y programas de “reeducación” contra la minoría uigur. El mensaje incluía una carta remitida a Los Angeles Times por el cónsul general chino en Los Ángeles, en respuesta a un editorial que apoyaba el boicot a productos elaborados con algodón procedente de Xinjiang.

“No existe genocidio en Xinjiang; no existe el llamado trabajo forzado”, decía el texto enviado a Wang, según la acusación federal.

Minutos después, siempre según la investigación, la dirigente política publicó el contenido en su web y remitió el enlace al funcionario chino. La respuesta llegó casi de inmediato. “Tan rápido. Gracias a todos”.

El caso amenaza la carrera de Wang, pero también golpea el corazón de una ciudad convertida en símbolo de la influencia económica asiática en la costa oeste estadounidense.

Arcadia no es una ciudad cualquiera. Con urbanizaciones blindadas, academias privadas y restaurantes donde se negocian inversiones multimillonarias, el municipio se ha transformado en un enclave estratégico para empresarios y diplomáticos chinos. Aquí, las redes de poder político, financiero y cultural conviven en un delicado equilibrio que Washington observa desde hace años con creciente desconfianza. Cuando Trump se encuentra en pleno viaje a China, sorprende la renuncia de Wang al concejo municipal, formalizada el lunes como parte de un acuerdo judicial.

Corea
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de China, Jinping , se saludan en Busán, Corea del Sur
Efe

Sus abogados intentan contener el incendio. En un comunicado, insistieron en que las actividades investigadas pertenecen “exclusivamente a su vida personal” y no guardan relación con su trabajo como cargo electo. Presentan a Wang como una mujer atrapada por una relación sentimental con Sun, el hombre que ya cumple condena federal por actuar ilegalmente como agente del Gobierno chino.

Pero los fiscales describen a Sun como algo más que un activista político. Según la sentencia emitida en febrero, colaboró directamente con altos funcionarios de Pekín en campañas dirigidas contra Falun Gong, el movimiento espiritual prohibido en China, y contra defensores de la independencia taiwanesa. También fue acusado de vigilar la visita a Estados Unidos de la entonces presidenta de Taiwán en 2023.

En ese contexto, el nombre de Wang aparece conectado a una red de influencia mucho más amplia que un simple portal digital.

Ahora, la ex concejala espera una audiencia judicial que podría definir el resto de su vida. Un juez federal le impuso una fianza de 25.000 dólares, ordenó la entrega de su pasaporte y prohibió cualquier contacto con representantes del Gobierno chino, incluidos funcionarios consulares en territorio estadounidense. Si se declara culpable, podría enfrentarse a una pena de hasta diez años de prisión.

La próxima semana, el Ayuntamiento de Arcadia elegirá a un nuevo alcalde entre los miembros restantes del concejo municipal. Pero en los cafés y en las asociaciones vecinales, muchos hablan con temor sobre lo ocurrido. La prosperidad de la ciudad dependía de conexiones invisibles con Pekín y muchos cuestionan cuántas de esas conexiones siguen aún intactas.

En Washington, el caso Wang se interpreta como parte de una ofensiva más amplia contra las redes de influencia chinas en Estados Unidos. En Arcadia, en cambio, se vive como una herida. La caída de Eileen Wang destruye una carrera política y crea desconfianza en el éxito que su comunidad había construido alrededor de su identidad.

TAGS DE ESTA NOTICIA