En los días posteriores a la detención de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas del ejército de Estados Unidos, Delcy Rodríguez juró como presidenta interina de Venezuela. Una decisión que ha generado controversia internacional. Según informes de inteligencia filtrados y publicaciones recientes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) recomendó a la Casa Blanca respaldar a Rodríguez en lugar de la líder opositora María Corina Machado tras la captura de Maduro, citando razones de estabilidad y control del aparato de seguridad del país.
El movimiento político ha sido interpretado como una jugada estratégica de Donald Trump, que optó por asegurar una transición lo más estable posible, según fuentes citadas por medios internacionales como The Wall Street Journal y The New York Times. La CIA habría argumentado que Delcy Rodríguez, como parte del entorno chavista con influencia en militares y fuerzas policiales, podría mantener el orden mejor que María Corina Machado, cuya capacidad para gobernar eficazmente en un contexto tan volátil fue puesta en duda en los informes de inteligencia.
Evaluación de inteligencia: estabilidad por encima de idealismo
El análisis de la CIA sostiene que Delcy Rodríguez y otros altos funcionarios del régimen chavista estaban “mejor posicionados” que María Corina Machado para liderar un gobierno interino tras la caída de Maduro.
La conclusión de los espías habría sido que la oposición —liderada por Machado— carecía del apoyo institucional necesario para controlar el ejército y evitar una posible insurrección o fragmentación del poder estatal. Por el contrario, Delcy Rodríguez contaba con redes de lealtad dentro de las fuerzas armadas y estructuras legales que, según el informe, podían ofrecer una transición más ordenada.

La recomendación de la CIA se produjo en un momento crítico para el futuro político de Venezuela, cuando la inestabilidad interna y la posibilidad de un vacío de poder eran temas de máxima preocupación para Washington. En ese contexto, la agencia sugiere que apoyar a Delcy Rodríguez reduciría el riesgo de enfrentamientos armados o deserciones masivas dentro del ejército. Un factor clave que, según los analistas, María Corina Machado difícilmente podría manejar.
La postura de Trump y el rechazo a María Corina Machado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se alineó con las recomendaciones de la CIA al anunciar públicamente su respaldo a Delcy Rodríguez. En declaraciones recientes, Trump sugirió que María Corina Machado no contaba con el apoyo ni el respeto necesarios para liderar Venezuela en un momento tan complejo. A pesar de su reconocimiento internacional como Premio Nobel de la Paz en 2025 y de su papel como figura emblemática de la oposición.
Esa declaración fue interpretada no solo como un rechazo a María Corina Machado, sino también como una señal de que Estados Unidos prioriza la estabilidad de facto sobre la legitimidad democrática a corto plazo. El Gobierno estadounidense argumenta que un proceso de transición encabezado por Delcy Rodríguez podría prevenir un colapso total del orden público y garantizar el acceso continuo a recursos estratégicos.

La decisión ha sido duramente criticada por líderes opositores, incluidos simpatizantes de María Corina Machado. Estos ven el respaldo a Delcy Rodríguez como una perpetuación del chavismo bajo otra figura. La propia Corina Machado ha denunciado que su exclusión del poder tras la captura de Maduro representa una negación de la voluntad popular expresada en las elecciones de 2024. A fin de cuentas, sus partidarios sostienen que la oposición obtuvo un apoyo mayoritario.
Desde el entorno de la oposición se argumenta que la evaluación de la CIA subestima el rechazo popular a Delcy Rodríguez. Y que Maria Corina Machado, con respaldo fundamentado en movimientos democráticos urbanos y rurales, estaba mejor posicionada para liderar una transición genuina hacia elecciones libres.
La delicada balanza de la estabilidad
Para responsables de inteligencia y estrategas políticos en Washington, la designación de Delcy Rodríguez responde a un cálculo de riesgo: la posibilidad de que una oposición dividida, encabezada por María Corina Machado, no pudiera sostener el control institucional y militar ante la presión de leales al antiguo régimen. Eso, según los informes de la CIA, podría desencadenar una guerra civil o un colapso estatal.

La jugada, en definitiva, pone de manifiesto las tensiones entre la búsqueda de estabilidad inmediata y la aspiración a un cambio político profundo. La presencia de Delcy Rodríguez al frente de Venezuela plantea interrogantes sobre el rumbo futuro del país. Mientras tanto, los partidarios de María Corina Machado prometen continuar la lucha por lo que consideran una salida democrática.


