LAS MIDTERM EN FEMENINO III

Peggy Flanagan, la voz indígena que aspira a romper una barrera histórica en el Senado de Estados Unidos

La vicegobernadora de Minnesota, criada por una madre soltera y beneficiaria de ayudas públicas durante su infancia, quiere llevar a Senado su defensa de los servicios sociales en una campaña marcada por el pulso con Trump

Peggy Flanagan, la mujer indígena que aspira a hacer historia en el Senado de Estados Unidos
Peggy Flanagan, la mujer indígena que aspira a hacer historia en el Senado de Estados Unidos
KiloyCuarto

Peggy Flanagan conoce las dificultades económicas de las familias estadounidenses mucho antes de haber llegado a la política. Creció en un hogar monoparental, dependió de programas de asistencia pública y pasó parte de su infancia entrando y saliendo del hospital por problemas de asma. Ahora, a sus 47 años, la vicegobernadora de Minnesota aspira a convertirse en la primera mujer indígena en ocupar un escaño en el Senado de Estados Unidos, un hito para la representación política de las comunidades nativas del país.

De ascendencia indígena e irlandesa, Flanagan pertenece a la nación White Earth, del pueblo ojibwe, una de las comunidades originarias de Norteamérica. Su nombre en anishinaabe, la lengua de su pueblo, significa “mujer que habla con voz fuerte y clara”, una expresión que la propia política ha incorporado a su identidad pública.

Su candidatura por el Partido Demócrata llega en un momento de enfrentamiento con la Administración de Donald Trump, cuyas políticas económicas y recortes sociales se han convertido en uno de los principales argumentos de su campaña.

Peggy Flanagan
La vicegobernadora de Minnesota, Peggy Flanagan junto a su familia.
peggyflanagan.com

“Sentía que todo podía venirse abajo en cualquier momento”

Nacida en Minnesota y criada en St. Louis Park, Flanagan creció junto a su madre, que tuvo que sacar adelante a la familia sin una segunda fuente de ingresos. Durante aquellos años, ambas recurrieron a subsidios de vivienda, asistencia alimentaria y ayudas para el cuidado infantil. También dependieron de Medicaid, el programa público de cobertura sanitaria para personas con bajos ingresos, debido a los graves episodios de asma que padecía la futura vicegobernadora.

“Cuando era pequeña, sentía que todo podía venirse abajo en cualquier momento. Demasiadas familias se sienten así ahora mismo”, recuerda en su campaña electoral.

Aquella experiencia se ha convertido en uno de los pilares de su discurso político. Flanagan sostiene que los recortes impulsados por Trump y su entorno amenazan precisamente los programas que permitieron sobrevivir a familias como la suya. Frente a ello, defiende reforzar las políticas sociales y facilitar el acceso a la vivienda, la sanidad y la educación.

La vicegobernadora de Minnesota
La vicegobernadora de Minnesota, Peggy Flanagan.
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De la educación a la vicegobernación

Su trayectoria comenzó lejos de Washington. Tras graduarse en la Universidad de Minnesota, participó en iniciativas de organización comunitaria y, con apenas 25 años, se convirtió en la integrante más joven de la Junta Escolar de Minneapolis. Posteriormente, trabajó formando a activistas y asumió la dirección de Children’s Defense Fund en Minnesota, una organización dedicada a la defensa de los derechos de la infancia.

Desde esa responsabilidad participó en una coalición que consiguió elevar el salario mínimo estatal después de una década sin incrementos. En 2015 dio el salto a la Cámara de Representantes de Minnesota, donde centró buena parte de su actividad en las políticas de conciliación y los derechos de las minorías.

Su carrera creció en 2018, cuando fue elegida vicegobernadora junto al demócrata Tim Walz. Se convirtió entonces en la primera mujer indígena en acceder a ese cargo en Estados Unidos. Desde 2019 ha participado en iniciativas relacionadas con los permisos familiares remunerados, la vivienda y la protección del derecho al aborto.

La vicegobernadora de Minnesota
La vicegobernadora de Minnesota, Peggy Flanagan.
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El siguiente paso

Ahora, Flanagan pretende trasladar esa experiencia al Senado. Tras imponerse en las primarias demócratas de agosto, buscará ganar el próximo 3 de noviembre el escaño que dejará vacante Tina Smith. Su candidatura ha recibido apoyos de figuras como Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Hillary Clinton, que anunció su respaldo el pasado 8 de octubre.

Flanagan se enfrenta a Michele Tafoya, una antigua comentarista deportiva reconvertida en activista conservadora, en una carrera electoral mucho más ajustada de lo que podría esperarse en un estado tradicionalmente demócrata. Según una encuesta publicada este lunes por Minnesota Star Tribune y KARE 11, Flanagan cuenta con el 47% de los apoyos, frente al 43% de su rival republicana, con un 9% de indecisos. La diferencia de cuatro puntos se sitúa muy cerca del margen de error del sondeo, de 3,5 puntos porcentuales.

Entre sus propuestas figuran ampliar el acceso a la atención sanitaria, proteger los programas de asistencia social y reforzar los derechos de las comunidades indígenas. También reclama que el Gobierno federal respete los compromisos adquiridos con las naciones tribales. En materia de financiación electoral, su campaña asegura que no acepta aportaciones de comités de acción política corporativos.

Su victoria supondría un nuevo avance para las mujeres indígenas, históricamente infrarrepresentadas en las instituciones federales estadounidenses. Aunque otras personas nativas americanas han ocupado escaños en el Senado, ninguna mujer indígena lo ha conseguido hasta ahora.

Flanagan, que vive en St. Louis Park con su marido, Tom, y su hija, Siobhan, podría romper esa barrera en noviembre.