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Romper el acuerdo de asociación entre la UE e Israel: un gesto político con poco recorrido en Bruselas

Los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 Estados miembro debaten hoy en Luxemburgo la propuesta de España, Eslovenia e Irlanda de romper con Israel. En Bruselas, enfrían la idea: "Requiere una posición unánime y ya tenemos otras medidas sobre la mesa"

El presidente Sánchez, con la bandera israelí y europea detrás.
Kiloycuarto

El anuncio llegó el domingo, después de que Irán reabriera el estrecho de Ormuz e Israel y el Líbano cumplieran 48 horas efectivas de alto el fuego. Quizá por eso ha sorprendido tanto en Bruselas que Pedro Sánchez, consciente de los beneficios de ser la cara visible contra Netanyahu, pida justo ahora a la Unión Europea suspender el Acuerdo de Asociación con Israel.

La medida se propondrá hoy en el Consejo que reúne en Luxemburgo a los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 Estados miembro. El Gobierno pretende defender su posición amparándose en el artículo 2, que establece el “respeto a los principios democráticos y a los derechos humanos constituyen un elemento esencial del acuerdo”.

El Ejecutivo considera que el alto el fuego no puede borrar de un plumazo meses de ocupación y bombardeos y por eso, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha remitido una carta conjunta (con los titulares de Exteriores de Eslovenia e Irlanda), directamente a la alta representante del bloque, Kaja Kallas.

Más de un millón de firmas

La propuesta cuenta también con el respaldo ciudadano. Una iniciativa presentada en enero por la organización Justicia por Palestina, ya ha alcanzado el millón de firmas necesario para que la Comisión Europea valore la petición y emita una respuesta. Pero ni el apoyo de la sociedad civil ni la posición de un gobierno de los 27 que forman el total del bloque comunitario puede ser suficiente para tomar una medida de este calado.

Pedro Sánchez clausura en un acto institucional
EFE/ Javier Lizón

El movimiento de Sánchez

Pedro Sánchez, consciente de que los vientos soplan a su favor y motivado por la ruptura de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, con Israel, cree que ahora puede ser el momento para escenificar una ruptura total con la administración de Netanyahu.

Desde Tel Aviv, la respuesta a la propuesta llegó apenas dos horas después de la mano del ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar. “No aceptaremos una lectura hipócrita de alguien que tiene una relación con regímenes totalitarios que violan los derechos humanos como la Turquía de Erdogan o la Venezuela de Maduro”, escribió Saar en sus redes sociales.

Un cartel con la imagen del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante una protesta contra las acciones militares de Estados Unidos e Israel en Irán
EFE/EPA/JEON HEON-KYUN

La viabilidad de la medida

Pero más allá de la posición de España o del divorcio entre Roma y Tel Aviv, fuentes comunitarias recuerdan a este periódico que para poder aprobar esta medida es necesaria la unanimidad de los Veintisiete. Cualquier decisión en política exterior necesita el respaldo de todos los estados miembro, que previsiblemente no querrán posicionarse en un conflicto en el que apenas han tenido influencia en los últimos meses.

El acuerdo entre la Unión Europea e Israel entró en vigor en el año 2000. Romperlo sería elevar las ya evidentes tensiones diplomáticas a una ruptura dialéctica total. Y en este sentido, cabe recordar que la posición de Sánchez ya es de sobra conocida por sus homólogos europeos. En 2024, el presidente del Gobierno cuestionó por primera vez este acuerdo justo cuando Israel golpeaba con extrema dureza la franja de Gaza. En 2025, la presidenta del Ejecutivo Comunitario también amagó con suspender parte de las preferencias comerciales por la situación en Gaza y Cisjordania, pero no se alcanzó la mayoría en el Consejo.

Suspender la parte comercial

De hecho, es esta medida -la de suspender tan sólo la parte que afecta al comercio- la que Kaja Kallas se plantea en este momento. Si quedaba alguna duda sobre el recorrido de la propuesta, la alta representante se encargó de despejarlas este lunes por la tarde. La jefa diplomática enfrió la propuesta de España, Eslovenia e Irlanda y volvió a recordar el paso previo a la ruptura total. “Ya tenemos medidas sobre la mesa, algunas de las cuales requieren mayoría cualificada. Así que, en primer lugar, creo que debe evaluarse si es posible avanzar con esas medidas si los Estados miembros así lo desean, con el objetivo de ejercer presión sobre Israel”.

Ursula von der Leyen informa a la prensa tras una reunión del Colegio de Comisarios en Bruselas
EFE/EPA/OLIVIER MATTHYS

Las reticencias de los 27

Muchos estados consideran que tomar una medida como esta puede tener un impacto económico importante y corre el riesgo de tener que soportar las acusaciones de “doble rasero”. Con Ucrania sí, pero con Gaza no. Sin embargo, lo cierto es que la casuística es importante y la UE mantiene acuerdos con países con índices muy por debajo a Israel en materia de respeto a derechos humanos. Arabia Saudí, Egipto o Turquía son algunos ejemplos.

Otros Estados miembro apuestan por un nivel intermedio. Ni ruptura total con Israel ni respaldo a sus acciones. Medidas más suaves que sean capaces de representar el rechazo a las acciones del gobierno de Netanyahu sin agitar unas aguas ya demasiado caldeadas. Algunas de las medidas que podrían plantearse en este sentido serían sanciones selectivas a colonos violentos, por ejemplo.

Esta incitativa, que por ahora parece más un gesto político que una iniciativa con recorrido real en Bruselas, no parece que vaya a salir adelante. Algunos países como Alemania, miden mucho sus movimientos contra Israel y consideran que este tipo de medidas pueden ser excesivas. Otros estados consideran que es el mejor momento para hacerlo. La derrota de Viktor Orban en Hungría podría ser el hueco que la Unión Europea necesita para sancionar a Israel. Hasta ahora, el país siempre se ha opuesto a las medidas para sancionar a Tel Aviv.

La única posibilidad hoy por hoy abierta, deslizan en Bruselas, es la posibilidad planteada por Kallas: suspender la parte estrictamente comercial del acuerdo. Para ello, no se requiere unanimidad sino una mayoría cualificada, pero alcanzar estos números puede ser también complicado en un momento en el que parece que se ha alcanzado, aunque después de muchas bombas, algo de estabilidad en Oriente Medio.