El Líbano, Ormuz y el uranio: ¿es la paz en Oriente Medio un espejismo?

Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos comenzarán el sábado en Islamabad con propuestas enfrentadas

Ciudadanos iraníes sostienen fotografías del difunto líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, durante una manifestación el 9 de abril de 2026.
EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Ni reapertura del estrecho de Ormuz ni cese de los ataques contra el Líbano ni acuerdo entre ambas partes sobre la explotación de uranio. Apenas 24 horas después de que Estados Unidos e Irán anunciaran un alto el fuego de dos semanas, el acuerdo se tambaleaba cuando las partes incumplían de forma expresa, al menos, tres puntos clave. Mientras Teherán se acoge a la versión de su borrador al 100%, Estados Unidos coge con pinzas sus propuestas que empezarán a debatirse este sábado en Islamabad.

Estados Unidos da por hecho la reapertura del estrecho de Ormuz, pero Teherán, que considera que el Líbano debería estar incluido en el acuerdo, ha cerrado de nuevo al grifo tras acusar a Israel de violar la tregua. La incertidumbre es tal que miles de iraníes han protagonizado en las últimas horas protestas y manifestaciones masivas por distintos puntos del país pidiendo que se respete el alto el fuego.

De momento, Donald Trump ya ha asegurado que no retirará sus tropas de la región -tal y como reclama Teherán- hasta que no se asegure de que los ayatolás cumplen con lo pactado. Si no se cumple, asegura en sus redes sociales “comenzará la guerra más grande, mejor y más fuerte que nunca”.

Partidarios de Hezbolá durante una protesta frente al Palacio de Gobierno en el centro de Beirut, Líbano, el 9 de abril de 2026.
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

Sobre el estrecho de Ormuz

Asegurar el pasaje “coordinado y seguro” de buques y mercantes por el estrecho de Ormuz es el tercer punto del plan presentado por Teherán y aceptado por Washington. Una condición imprescindible para Estados Unidos y casi el único punto que compran para poder negociar el resto del acuerdo. Sin embargo, Teherán ha vuelto a bloquear Ormuz.

La noticia la anunció la agencia iraní Fars (fiel aliada de la Guardia Revolucionaria) después de que este miércoles por la tarde Israel lanzara más de 160 bombas en 10 minutos sobre el Líbano.  El ataque, que ya es oficialmente la mayor ofensiva concentrada de Tel Aviv contra Beirut desde que comenzó el conflicto, ha provocado la furia de los ayatolás.

Cruzar hoy por hoy el estrecho de Ormuz es imposible y peligroso. La presencia de minas antibuques ha hecho la propia Guarida Revolucionaria sea la que haya tenido que publicar un mapa con rutas alternativas para que los buques no colisionen con las minas sembradas en el estrecho. Algunos países, como Emiratos Árabes Unidos ya ha pedido a los ayatolás su apertura “incondicional” ante la espera de, al menos, 230 petroleros.

Una mujer observa cómo una excavadora retira los escombros de un edificio destruido al día siguiente de un ataque aéreo israelí en el barrio de Ain Mreisseh de Beirut, Líbano, el 9 de abril de 2026.
EFE/EPA/WAEL HAMZEH

Líbano, ¿parte o no del acuerdo?

Pero el nuevo bloqueo del estrecho de Ormuz no es más que la consecuencia de los ataques de Israel contra el Líbano. Y aquí, la clave se encuentra en la interpretación tan diferente que han hecho las partes de un mismo acuerdo. Mientras que Estados Unidos e Israel consideran que el Líbano no forma parte de la tregua, Irán considera que sí. De la misma forma, argumentan los ayatolás, que el resto de los países de la zona -más de doce- en los que se han paralizado los ataques.

De hecho, la Guardia Revolucionaria pone de ejemplo a los países del Golfo para defender su posición. Sus vecinos no han informado de ningún ataque por parte de Teherán en casi 24 horas, lo que significa que con el resto de los países sí se está consolidando la tregua.

No sucede lo mismo con el Líbano. Israel, todavía ajeno al alto el fuego, continúa lanzando sus ataques contra el sur del país, ordenando desalojos masivos y golpeando con fuerza a Beirut. Al ataque del miércoles, que dejó más de 250 muertos y más de 1.000 heridos, se suman los bombardeos que este jueves ha seguido lanzando Tel Aviv contra la milicia libanesa Hizbolà.

El objetivo, argumenta Netanyahu, es Naim Qaasem, el líder de la milicia chií, pero ese argumento no convence tampoco a Europa que, después de semanas de silencio y de apenas influencia en el conflicto, ha comenzado a mover ficha. Los principales países europeos han comenzado, aunque a cuentagotas y desordenados, a pedir a Israel que respete la tregua en el Líbano. Giorgia Meloni ha decidido convocar al embajador israelí para transmitirle su protesta.

La Guardia Revolucionaria iraní (CGRI) compartió este jueves un mapa con rutas alternativas para el tránsito en el estrecho de Ormuz.
EFE/Tasnim

Sobre el uranio

Tampoco hay acuerdo sobre el uranio enriquecido, que después de esta tregua con tantas dudas, continúa hoy en manos de los iraníes. Es otro de los puntos clave que todavía no se ha aclarado y sobre el que Irán y Washington mantienen posiciones radicalmente opuestas.

Previsiblemente será uno de los temas a tratar en las conversaciones que este sábado comenzarán en Islamabad, la capital de Pakistán. Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán podría tener más de 400 kilos de uranio altamente enriquecido. Con estas cantidades, los ayatolás podrían generar electricidad en centrales nucleares, pero también fabricar bombas atómicas y seguir desarrollando su arsenal nuclear.

Este es una de las líneas rojas de Washington, que lleva días asegurando tanto por boca de Trump como por la de su secretario de Guerra, Pette Hegseth, que colaborarán con Irán para retirarlo de allí. De hecho, la narrativa de Trump desde que comenzó el conflicto se ha basado en la amenaza que supondría que Teherán llegara a desarrollar su programa nuclear.

No entiende lo mismo la República Islámica, que incluyó en otro de los puntos de su plan de paz la aceptación de Estados Unidos de que ese polvo nuclear continúe en sus manos. Sobre la forma que tiene en mente Trump de hacerse con este uranio poco se sabe. Todavía no ha concretado si planea colaborar con Irán (algo poco probable), hacerlo por la fuerza, o vigilar su uso dentro del país persa.