La presión de Washington parece empezar a dar resultado. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha instado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a rebajar la intensidad de los ataques en Líbano para evitar el colapso de la frágil tregua con Irán, en vísperas de las negociaciones previstas este fin de semana en Pakistán.
Tras una conversación directa entre ambos líderes, Israel accedió a abrir la puerta a negociaciones con Beirut, en un giro que busca contener la escalada regional. Netanyahu anunció que su Gobierno iniciará contactos para abordar el desarme de Hizbulá y explorar un marco de “relaciones pacíficas”, en línea con las exigencias de mediadores internacionales.
El cambio de tono llega después de una de las jornadas más intensas de bombardeos sobre territorio libanés, que amenazaron con dinamitar el alto el fuego apenas horas después de su entrada en vigor.
Aun así, en el vídeo difundido por Israel donde Netanyahu informa de la negociación se deja claro que “no hay alto el fuego en el Líbano. Continuamos atacando a Hezbolá con toda nuestra fuerza y no pararemos hasta que restablezcamos su seguridad”.
Prime Minister Benjamin Netanyahu:
"Dear residents of the North, I am proud of you. You continue to stand firm.
I wish to inform you: There is no ceasefire in Lebanon. We are continuing to strike Hezbollah with full force, and we will not stop until we restore your security. pic.twitter.com/k2JeKXEMBQ
— Prime Minister of Israel (@IsraeliPM) April 9, 2026
Horas “críticas”
Ninguno de los bandos enfrentados muestra optimismo en la duración de la tregua. Este jueves, el régimen iraní confirmó que estuvo a punto de retomar los disparos de misiles balísticos contra Israel, ante lo que consideró una violación del alto al fuego aprobada entre Irán y Estados Unidos con mediación de Pakistán.
El viceministro de exteriores iraní, Majid Takht-Ravanchi, definió las próximas horas como “críticas”. Según Teherán, el pacto firmado incluye la tregua en el Líbano, y exige a Washington que presione a Israel para detener los bombardeos. En los ataques de este miércoles en territorio libanés –los más intensos desde la guerra de la guerra de 1982-, murieron al menos 203 personas y más de mil resultaron heridas.
Edificios enteros quedaron reducidos a escombros, y las fuerzas de rescate siguen operando para intentar rescatar cuerpos sin vida. Se estima que la aviación israelí golpeó unos 100 objetivos, considerados “comandancias e infraestructuras militares” de Hizbulá, aunque civiles libaneses víctimas de las bombas aclararon que en muchas zonas no había presencia de la milicia proiraní.
Desde medianoche hasta el mediodía del jueves, las alarmas sonaron en el norte de Israel por el disparo de al menos 30 proyectiles desde territorio libanés. “Es la respuesta por la violación del alto al fuego“, comunicó Hizbulá, que en los ataques perdió al secretario de Naim Qasem, cabecilla del grupo.

¿Paz de larga duración?
En respuesta, el ministro de defensa hebreo, Israel Katz, aclaró que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están “preparadas y actuarán con fuerza contra Irán si vuelve a disparar”. Se espera que este sábado se encuentren delegaciones de altos oficiales iraníes y estadounidenses en Islamabad, donde continuarán los esfuerzos diplomáticos para consolidar la tregua de dos semanas y explorar un acuerdo de paz de larga duración.
En línea a sus continuos giros de guión, Donald Trump aclaró ayer que la tregua pactada con Irán no incluye al Líbano. “Es culpa de Hizbulá, es algo que se tratará, todo está bien”, dijo en una entrevista al canal PBS. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu emitió un comunicado en inglés insistiendo en la misma línea, pero el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, aclaró que el alto al fuego también debía incluir al Líbano.
Cuando la tregua apenas llevaba 24 horas de duración, el presidente estadounidense repitió las advertencias contra Irán sobre la posibilidad de usar una fuerza sin precedentes contra el régimen, en caso de respetar las condiciones del pacto. En un post en su red Truth Social, avisó que sus soldados y la maquinaria militar para “la destrucción de un enemigo ya degradado, se mantendrán alrededor de Irán hasta que se logre un acuerdo real que se cumpla completamente”. También dio por hecho que Irán detendrá su programa nuclear y no bloqueará el tráfico en el Estrecho de Ormuz.

“Un legítimo malentendido”
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, sí que reconoció un “legítimo malentendido” respecto a la cláusula libanesa. Por ahora, el tráfico en Ormuz se ha reanudado, y la Casa Blanca desmintió reportes sobre supuestos bloqueos iraníes a las embarcaciones petroleras. El cierre del estratégico corredor marítimo fue un recurso de presión utilizado por Teherán, que logró disparar los precios de los mercados energéticos globales.
De hecho, los precios del petróleo subieron ayer, jueves, ante la preocupación de los inversores por la fragilidad de la tregua y los elevados riesgos geopolíticos en torno al suministro de Oriente Medio, lo que generó dudas sobre si la flexibilización de las restricciones en el estrecho de Ormuz será duradera.
Para Nadav Eyal, analista del diario israelí Yediot Aharonot, “la guerra no ha terminado, y los logros y fracasos solo se medirán cuando se logre un acuerdo duradero”. A priori, ninguno de los objetivos fijados por Israel y Estados Unidos en la guerra se han cumplido: el régimen iraní y sus milicias regionales siguen operativos, y el programa nuclear y de misiles balísticos de Teherán prevalece, pese a los duros golpes sufridos.
Para Eyal, un logro israelí supondría detener el programa nuclear, pero anticipó que “pocos creen que se logre frenar el programa de misiles balísticos y el apoyo iraní a Hizbulá. Y si se reconoce el control iraní sobre Ormuz, por supuesto no será un triunfo”. Pese a la incertidumbre, destaca un “cambio positivo” tras los “ataques brutales” de Irán contra el Golfo Pérsico, que se traducirán en un aislamiento de Teherán en la región.
