Cuando Paula pensó por primera vez en Colombia fue en Estados Unidos, donde conoció a una amiga colombiana que despertó su curiosidad por el país. Años después, esa inquietud se convirtió en una decisión vital. Durante una estancia en Malta en 2022, conoció a su actual pareja, colombiano, con quien inició una relación a distancia. “Nos enamoramos en ese momento”, explica. Tras varios viajes entre España y Colombia, la experiencia fue decisiva: “Me enamoré del país”.
Primero visitó Bogotá y después Medellín, ciudad en la que vive actualmente. “Cuando llegué a Medellín, me gustó aún más”, asegura. Lo que empezó como una visita fue escalando. Tras terminar la carrera y ganar experiencia profesional, decidió dar el paso: “En algún momento tenía que venir a vivir aquí”.
Hoy trabaja como diseñadora gráfica y social media manager, lo que le permite mantener clientes internacionales y vivir en Colombia con cierta estabilidad. “Tengo trabajo de todas partes del mundo”, explica.

“La seguridad no es la que hay en España”
Antes de llegar, su percepción del país estaba marcada por el miedo. “Yo sinceramente tenía respeto y miedo”, admite, influida por las noticias y por relatos de conocidos. Sin embargo, su experiencia ha cambiado esa visión. “No he pasado miedo por aquí”, afirma con rotundidad. Aunque reconoce que “la seguridad no es la que hay en España” y que hay que tener precauciones —“no tienes la misma libertad de moverte por cualquier lado”—, insiste en que su día a día es tranquilo: “Yo voy súper tranquila”.
La adaptación al ritmo de vida ha sido uno de los principales retos. En Colombia, especialmente en Medellín, la jornada empieza mucho antes que en España. “Aquí se levantan a las 4 o 5 de la mañana”, cuenta. Al principio le resultó complicado, pero poco a poco ha ajustado sus horarios: “Me ha costado un poco pero lo he ido adaptando bien”.
En cuanto al coste de vida, su experiencia rompe con algunos estereotipos. Medellín, explica, es una ciudad “muy gentrificada” y cara. “Me parece excesivamente caro”, afirma. Aunque reconoce que con lo que paga de alquiler no podría vivir en una zona equivalente de Barcelona, insiste en que la relación entre salarios y precios es complicada: “En relación salarios-precios, me parece carísimo”.
El mercado laboral tampoco es sencillo. Aunque ella trabaja en remoto, ha explorado opciones locales. “Es complicado”, resume, aunque matiza que la situación no es muy distinta a la de España: “Es complicado en los dos sitios ahora mismo”.
@paulasgh Me estoy paisificando jajajaj 🇨🇴 #españolaencolombia #amocolombia🇨🇴 #colombia
“La gente muy amable y muy agradable”
Uno de los aspectos que más le ha sorprendido es el trato social. Paula describe una cultura marcada por la amabilidad y los protocolos. “La sensación de ser excesivamente educado”, explica. En Colombia, incluso en situaciones cotidianas, las interacciones son más elaboradas: “Te dicen buenos días, ¿cómo estás?, ¿cómo te ha ido?, te preguntan por tu familia…”.
Más allá de lo protocolario, destaca la cercanía real de la gente. “La gente de verdad es muy amable y muy agradable”, afirma. Esto se refleja también en la facilidad para hacer amigos, algo que para ella ha sido clave. “Aquí en Colombia no me tengo que preocupar porque se me van a acercar todos”, dice entre risas. Para alguien que se define como tímida, esto ha sido determinante: “Siempre va a haber gente que hable contigo”.
En cuanto a su experiencia como mujer, señala algunas diferencias respecto a España. Por ejemplo, los comentarios en la calle son más frecuentes: “Es quizás más común eso”. Sin embargo, no describe una sensación general de inseguridad, sino más bien una diferencia cultural en cómo se perciben esas situaciones.

“Me hacen sentir como en casa”
También ha percibido ciertos prejuicios hacia los españoles, algunos de ellos curiosos. “Me han llegado a decir que soy española pero que huelo bien”, cuenta, explicando que existe la idea de que los españoles “no nos duchamos”. Otro estereotipo es que somos “más bordes” en comparación con el carácter colombiano, mucho más abierto.
Otro aspecto que valora es la vida cotidiana en la ciudad. En Medellín, por ejemplo, los domingos “está abierto todo prácticamente”, algo que considera muy cómodo en comparación con España. Además, destaca el entorno natural: “Es una ciudad súper verde”, con una integración notable entre naturaleza y urbanismo.
A nivel personal, Paula tiene claro que su experiencia en Colombia ha superado sus expectativas. “Me hacen sentir como en casa”, afirma. La combinación de clima, naturaleza y trato humano ha sido determinante. “Según paso más tiempo aquí, más me quiero quedar”.
Si tuviera que llevarse algo de Colombia a España, lo tiene claro. “El saludar tanto, el preguntar cómo estás a todo el mundo”, dice. Un hábito que ya ha incorporado a su día a día y que, probablemente, seguirá con ella esté donde esté.
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