Donald Trump pidió este viernes una “rendición incondicional” al régimen iraní, mientras los cazas de combate de Estados Unidos e Israel siguieron pulverizando objetivos por todo el territorio de Irán. El presidente estadounidense dio a entender con su mensaje en la red Truth Social que el conflicto no se detendrá hasta que el régimen colapse. Pese a los duros golpes recibidos, los ayatolás tienen planificada una cadena de sucesión para garantizar la continuidad operativa del sistema.
En su mensaje, Trump aseguró que tras la “rendición” de los actuales cabecillas, “se deberán seleccionar líderes grandes y aceptables. Irán tendrá un gran futuro”. El presidente indicó al medio Axios que quiere estar involucrado personalmente en la selección del próximo líder supremo para asegurar que no se escoja a una figura radical que provoque nuevas guerras.
En el séptimo día de conflicto, el régimen iraní, Hizbulá y milicias chiíes de Irak también siguieron disparando contra objetivos militares estadounidenses en Oriente Medio, contra Israel y los países árabes del Golfo Pérsico. Acorde a estimaciones de inteligencia israelíes, cerca del 60% de las lanzaderas y los misiles balísticos iraníes han sido destruidos, así como el 80% de las defensas antiaéreas.

Según las FDI, atacaron cientos de lanzaderas de misiles iraníes en la superficie que podrían apuntar a ciudades israelíes, y se prevé una segunda fase de la campaña aérea que apunte a búnkeres que almacenan misiles balísticos y equipos enterrados a gran profundidad. El plan B de Teherán pasa por el uso de drones, que logran realizar impactos directos en distintos países, aunque su uso ha decaído también en un 83%.
Nuevo golpe a la cúpula iraní
Este viernes, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron que sus cazas bombardearon también el bunker subterráneo del asesinado líder supremo iraní Ali Jamenei, así como a otros altos cargos militares del régimen de los ayatolás. Pese a los golpes recibidos, Irán logró lanzar salvas de misiles hacia el centro de Israel, que no lograron causar heridos. Se estima que los ataques con misiles desde Irán han decaído un 90% desde el primer día de la guerra.
Desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU), se informó que este viernes se desató un incendió en la zona industrial petrolera de Fijairah, después de que las baterías antiaéreas interceptaran un dron iraní. El país del Golfo Pérsico es el principal blanco de los ataques iraníes, que pretenden una disrupción de la vida económica de la región para forzar a Estados Unidos a frenar la ofensiva.

Además, las Guardias Revolucionarias anunciaron ataques sobre la base aérea de EE UU en al-Dhafra (EAU) y Ali Al Salem, en Kuwait. EAU anunció que el viernes neutralizó nueve misiles balísticos y 109 drones. Desde el estallido de la guerra, habría neutralizado unos 190 proyectiles y 1.110 drones. Desde Kuwait se informó que se recortará la producción de petróleo en refinerías como consecuencia de los ataques.
Otra de las medidas de presión de Irán fue el cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte de los suministros de petróleo globales. En respuesta, un oficial de la Casa Blanca dijo que el Ejército de EE UU valora mecanismos para lograr que las embarcaciones puedan circular nuevamente por el estratégico corredor marítimo. En paralelo, Washington está extrayendo a “miles” de sus ciudadanos de Oriente Medio, según afirmó el propio presidente Trump. Se estima que unos 20.000 estadounidenses han sido repatriados.

En el Líbano, donde las FDI emitieron ordenes de desalojo en el sur del país y en el fortín de Hizbulá en Beirut, ya habrían muerto 217 personas (70 de la milicia proiraní) y otras 798 resultaron heridas por los bombardeos israelíes, según el ministerio de salud. En una emboscada, Hizbulá logró herir a ocho soldados israelíes -cinco de gravedad-, que iniciaron la ocupación terrestre en franjas cercanas a la frontera. Acorde a distintas fuentes, en Irán se cuentan ya más de 742 civiles muertos y cientos de heridos, mientras que el Ejército israelí afirmó que murieron entre 1.000 y 1.500 miembros de sus fuerzas de seguridad.
Desde Iraq, milicias kurdas informaron el viernes que “nuestras bases están siendo atacadas por el enemigo iraní” con seis drones. En los últimos días, crece el rumor de una posible incursión kurda -con apoyo estadounidense e israelí- para plantar cara al régimen iraní con botas sobre el terreno.

Según informó el Washington Post, Rusia ha estado ayudando a Irán proporcionándole información sobre la ubicación de posiciones militares estadounidenses en Oriente Medio, incluyendo la localización de buques de guerra y aviones. Pese a que el conflicto solo parece empeorar, el presidente iraní Masoud Pezeshkian, con limitada influencia en la toma de decisiones, afirmó el viernes que “empezaron esfuerzos de mediación” para terminar la guerra.
