Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Tomo prestado a Carlos Alsina el arranque de este artículo, que empieza en la cárcel de Soto del Real. Allí se conocieron Sandro Rosell, expresidente del FC Barcelona, y el empresario Javier Pérez Dolset en 2017.
El primero pasó 645 días en la citada prisión por un supuesto caso de blanqueo de capitales del que finalmente fue absuelto; el segundo quedó en libertad tras el pago de una fianza de 60.000 euros. Está acusado de un presunto fraude en las subvenciones de la tecnológica que él mismo fundó, Zed Worldwide.
Rosell y Pérez Dolset compartieron muchas horas de patio. También con Ignacio Gónzalez, el expresidente de la Comunidad de Madrid, y Gerardo Díaz Ferrán, ex número uno de la CEOE. El presidio madrileño “parecía el telediario”, en palabras del expresidente del Barça.

“Operación Cataluña”
De sus conversaciones ambos llegaron a la conclusión de que habían sido “víctimas” de la bautizada como “Operación Cataluña”, una presunta trama parapolicial que se habría orquestado desde el Ministerio del Interior entre 2012 y 2016 con Jorge Fernández Díaz al frente y con el comisario José Manuel Villarejo como brazo ejecutor. El independentismo catalán alimentó la teoría de la “guerra sucia” por parte del gobierno de Mariano Rajoy para frenar el procés.
Al quedar en libertad se conjuran para la venganza. Rosell presenta una reclamación al Estado de 29,7 millones que queda rebajada a una indemnización de 232.500 euros, que el Tribunal Supremo ratificó en marzo de este mismo año.
La Asociación
En paralelo, se dedican a buscar posibles “damnificados” por la denominada “policía patriótica” para recabar “pruebas” contra miembros del Ejecutivo del PP. Se funda el grupo conocido como “La Asociación”.
Pérez Dolset propone al ex presidente del Barça comprar a Villarejo sus grabaciones y es aquí, según fuentes cercanas a Rosell, cuando éste contacta con la familia Cierco, con los que estuvo en la directiva del club.
Los hermanos Higini y Ramón Cierco eran propietarios de la Banca Privada d’ Andorra (BPA), que fue intervenida en 2015 por blanqueo de capitales. Al igual que los anteriores denuncian haber sufrido una “persecución” política por su apoyo a la causa independentista catalana.
Dos millones de euros a Villarejo
Son los Cierco los que, según miembros de “La Asociación”, habrían pagado presuntamente al excomisario Villarejo dos millones de euros por sus audios para poner en marcha el digital Crónica Libre e ir revelando conversaciones comprometedoras para miembros del PP.
A “La Asociación” hay que unir personajes secundarios pero fundamentales para tejer la trama como son el abogado de Dolset, Jacobo Teijelo; el de Villarejo, Antonio García Cabrera; y el de Carles Puigdemont, Gonzalo Boye. Este último y Teijelo han trabajado en varios casos juntos, entre ellos en la defensa del narcotraficante Sito Miñanco.
Las conexiones entre los letrados son fundamentales para entender cómo la cloaca que perseguía a la “policía patriótica” acaba al servicio del ex secretario de Organización del PSOE Santos Cerdán.

El origen de esta colaboración está en los viajes de Cerdán y José Luis Rodríguez Zapatero a Waterloo para entrevistarse con el líder de Junts, con quien establecen una relación de confianza desde la negociación de la investidura de Pedro Sánchez a cambio de la amnistía en 2023.
El prófugo traslada al número tres del PSOE su sed de revancha contra el equipo de Rajoy y pone en su conocimiento las actuaciones de “La Asociación”. Un año después, el 24 de abril de 2024, el presidente del Gobierno anuncia que se toma cinco días de reflexión para meditar tras las investigaciones a su esposa, Begoña Gómez.

Reunión en Moncloa
En ese momento, y tras una reunión en La Moncloa, Cerdán, a través de su militante de honor, Leire Díez, empieza a colaborar con “La Asociación” para torpedear las investigaciones a los familiares de Sánchez y los casos relacionados con miembros del PSOE como los que afectan al ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Los intereses del independentismo catalán y La Moncloa volvían a confluir. El objetivo era destruir la reputación de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) de jueces y fiscales Anticorrupción. Como alardeaba la propia Leire Díez, ella estaba “para limpiar”.
“Mas Martí-Girona”
Para ello se llevan a cabo reuniones entre Rosell y Cerdán, Leire Díez y Dolset y otras “víctimas” de la UCO. Clarificador para entender el nivel de sintonía son los 1.300 WhatsApps entre junio de 2024 y diciembre de 2025 que recoge el auto del juez Santiago Pedraz.
Los mensajes detallan cómo Rosell se convirtió en interlocutor entre la fontanera y otros implicados. Rosell, Díez y Pérez-Dolset compartían un grupo de WhatsApp denominado “Mas Martí-Girona”, que fue utilizado para coordinar el contacto con el fiscal Anticorrupción José Grinda, al que se le ofreció un ascenso a cambio de información de la causa contra el ex presidente del Barça, contra Pérez Dolset y del conocido como “caso del 3%” de la familia Pujol.
En mayo de 2025 Artículo14 publicó estos encuentros y desveló que Leire Díez también trabaja a favor de la nulidad de los procesos que afectaban al separatismo catalán: “Santos Cerdán se reunió con Rosell y otros empresarios “víctimas” de la UCO”, “La “fontanera” del PSOE también negociaba tratos para Sandro Rosell y los Pujol”. Entonces parecía casi una ficción, hoy las investigaciones lo avalan.

