Según cuenta el periodista Juan Luis González en El Loco (Península, 2024), al presidente de la Nación Argentina, Javier Milei, “su perro muerto le dijo desde el más allá que Dios le tenía asignada una misión”. ¿Qué tipo de sociedad pudo elegir a semejante personaje con más de 14,5 millones de votos (55,65%) en el balotaje del 19 de noviembre de 2023? Una sociedad terriblemente empobrecida y desesperada. Este miércoles, en el desayuno de Fórum Europa, el jefe de Estado y de Gobierno recordó que el suyo “fue el primer país en el mundo en votar a un presidente liberal libertario. Esto no sucede en condiciones normales de presión y temperatura, obviamente”. Nihil obstat.
Milei es un populista de derechas dogmático, mesiánico e histriónico que desprecia, machaca e intenta humillar no ya al adversario político, sino a todo aquel que ose indicar, cuando proceda –y procede tanto, ay–, que el emperador camina desnudo. El León ataja las críticas a zarpazos. En mayo de 2025, al maestro Jorge Fernández Díaz lo llamó “imbécil” por escribir cosas supuestamente “estúpidas” y “pelotudeces”. También este miércoles, Julia Molina, de la Cadena SER, le preguntó si creía que su visita incomodaba al PP y Vox, y él respondió: “Me parece una visión muy propia de gente corta intelectualmente y miserables políticos. Quizás, vale para tu caso”. Mayor virulencia empleó con Marina Artusa, corresponsal de Clarín, que le hizo la misma pregunta: “Es la apreciación de una periodista de un medio corrupto que me odia por ser liberal”. Además, acusó al citado periódico de ponerse “de acuerdo con un conjunto de delincuentes políticos para voltear a un gobierno”.
Conscientes de que, en poco más de cinco semanas, España celebra una nueva fiesta de la democracia –perdón por el tópico–, PP y Vox fueron prudentes y se ventilaron el desayuno de Fórum Europa enviando a unos pocos actores de reparto: Rollán era, y de calle, el fulano con más brillibrilli. Posteriormente, Milei divulgó su videollamada con Abascal en el despacho de este y se reunió con Isabel Díaz Ayuso en las dependencias del Canal de Isabel II, a tres kilómetros del Kampamento Marikarmen. En la sesión de control de este jueves, la belicista Manuela Bergerot –“No habrá paz en las calles”– le afeó a la presidenta de la Comunidad de Madrid que “se ha visto más veces con el tarado que está destrozando Argentina que con los docentes que enseñan a leer a nuestros niños”. La jefa del Ejecutivo regional, apodada “ida” no pocas veces desde la izquierda, contraatacó con la carta de ETA: “Milei no ha salido de una herriko taberna, como sus socios, sino de las urnas”.
Ayuso alardea de un encuentro a puerta cerrada, sin rueda de prensa y no confirmado hasta el mediodía de ese mismo miércoles –“Ampliación de agenda”, según la CAM, pese a que el Gobierno argentino informó previamente del encuentro–, Sémper se pone de perfil, Alfonso Rueda y Juanma Moreno exigen “respeto” y rechazan los “exabruptos de calibre grueso” –Milei llegó a tildar a Sánchez de “impresentable dictador”–, y Xavier García Albiol, el del lema “Limpiando Badalona”, históricamente conocido por vincular inmigración y delincuencia, y futurible abanderado de una “ley antiokupas”, critica ahora que el libertario “no tiene las formas más adecuadas para ser el presidente de un país”. Insisto: ahora.
Ocurre que el PP se relaciona con Milei como un malabarista obligado a jugar –“Las circunstancias son las que son / en el momento preciso”, que canta Bunbury– con cartuchos de dinamita. Feijóo no se ha reunido todavía con un tipo que, como presidente, ha visitado siete veces España y que, tal y como declaró en El Debate, tiene “la peor de las opiniones desde lo humano de Cayetana Álvarez de Toledo”, o sea, la flamante número 2 por Madrid. Por su parte, Sánchez pasa de hacer distingos y, en su mitin de Burgos, mete en el mismo saco al gallego, al vasco y al porteño: “Os tenemos muy calaos. Formáis todos la misma peña. (…) Os vamos a llevar al aserradero y vamos a seguir gobernando cuatro años más”. Quién bailará el 29N el tango de la muerte…

