Opinión

Feijóo tiene mucho que ganar yendo a reunirse con Sánchez

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Mientras siguen avanzando en los tribunales con paso firme las causas que afectan al corazón del partido que hace como que gobierna nuestro país, mientras los Cerdanes, los Koldos, los Ábalos y las Leires mueven el avispero de la incertidumbre y Tezanos coloca ya al PSOE casi al borde de la mayoría absoluta del primer Felipe González, Sánchez ha movido ficha para intentar simular que sigue con la capacidad de llevar la iniciativa sobre el tablero. Valiéndose del turbulento contexto internacional, el chamán de la tribu del muro ha decidido dar un golpe de efecto y citar al líder de la oposición en La Moncloa.

Esto se podrá revestir como se quiera, pero es tan sencillo como esto: el tipo que demoniza constantemente a la formación más votada por los españoles en las anteriores elecciones generales, cuando llegan asuntos cruciales como la necesidad de acudir a la cita con nuestros aliados y aprobar el envío de tropas a Ucrania, no puede contar con esa deslavazada suma de socios irresponsables a los que les está subastando el Estado por fascículos, y tiene que echar mano del único partido que tiene votos y altura de miras suficiente para ser capaz de anteponer el bien de España al simple cálculo electoral.

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo.
Kiloycuarto

Sánchez, ese presidente que hizo bandera de negarse a aumentar el 5% del gasto en defensa que pedía la OTAN, ahora parece que quiere convertirse en una suerte de estratega militar, mandando tropas a todos lados. Y para eso no puede contar con ninguno de sus compañeros de viaje, que andan inmersos en sus utopías ambiguas. La realidad es que cuando llegan los momentos de la verdad, cuando no caben más maniobras ficticias, el emperador del frentismo tiene que asomarse por encima del muro y reconocer que no tiene apoyos para hacer algo más que gestos vacíos como los que viene anunciando esta semana, véase lo de las viviendas de Campamento, lo de la deducción a los caseros o la creación de ese banco encubierto. Solo parches como estos, solo agujeros como los del principio de ordinalidad catalán para que los nacionalistas le brinden su apoyo. Más allá de eso, nada.

Esto es lo que debe trabajar en escenificar Feijóo y su equipo. La impotencia de un Ejecutivo que, en un momento de extrema importancia para marcar la línea de actuación como nación, no tiene la estabilidad suficiente para tomar con diligencia las decisiones oportunas. Vivimos en unos tiempos tan desquiciados que hay hasta gente sensata que cuestiona que el líder de los populares vaya a reunirse con el presidente del Gobierno. Si bien es verdad que Feijóo advirtió a Sánchez en la investidura que no contara con él cuando las articulaciones de Frankenstein le fallaran, creo que hay motivos de sobra para enterrar esa premonición que hizo y demostrar que es capaz de lucir bien ese traje de estadista presidenciable, de dejar claro que es el único con la categoría suficiente para elevarse sobre toda la mugre que reina en la vida pública y trasladarle a todos los ciudadanos que hay una alternativa seria y responsable que retrata al populismo chabacano.

Esto no va de salir al rescate de Sánchez, a Sánchez ya no hay quien lo salve, esto va de acudir al rescate de España, que queremos que continúe siendo la que siempre ha sido tras Sánchez. Nadie duda que en la mente maquiavélica del padre del sanchismo está el perverso afán por debilitar a los populares y causarles estragos por el flanco de la derecha más encendida. No obstante, debería darse cuenta el autor de Manual de Resistencia de que se le ha ido la pinza. Ya hay tripas de encuestas que apuntan que se le van más votantes hacia Vox que hacia Sumar, que todo apunta que en la próxima cita electoral irá a recoger su acta de defunción. Solo hay que ver el ridículo espantoso de Yolanda Díaz esta semana, tendiéndole la mano a Podemos para ir juntos a los comicios.

Los de Abascal, desde luego, no han desaprovechado la oportunidad de seguir con su cantinela ventajista, intentando sacar tajada y atacando sin cuartel a un PP del que dicen no fiarse. Era lo previsible. Sin embargo, se han pasado de frenada. Poca gente entiende que pretendan atar el futuro de la formación de Gobierno en Extremadura al envío de tropas a Ucrania. Resulta muy infantil y absurdo querer vincular dos cosas que no tienen nada que ver. Ellos siguen ahí, empeñados en subrayar que son un partido que no pretende gobernar. No es de recibo que a tres días para que se abra la Asamblea extremeña no haya ni un atisbo de pacto sobre la mesa, únicamente declaraciones de patio de colegio y tuits chorras de quinceañeros con la edad del pavo.

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
KiloyCuarto

Hace bien Feijóo en ir a reunirse con Sánchez, aunque el presidente vaya a intentar jugar sucio. Ya es hora de que aprendan en Génova que esto no consiste en avisar de que te vas a sentar con un trilero, consiste en ir preparado y ser más hábil que el trilero. Ya es hora, también, de que entiendan que lo que realmente va a neutralizar a Vox es lo que les diferencia de ellos: ser un partido de Estado en el que caben y cabrán todos esos españoles que saben cabrearse moderadamente. Pero para eso hay que ser coherente y seguir aquel raíl de las mayorías absolutas en Galicia, esas que el PSOE ha conseguido desdibujar. El lunes tiene Feijóo una oportunidad única para señalar la farsa de un Gobierno sin capacidad de maniobrar y para presentar a su formación como el único proyecto que puede devolverle la estabilidad a este país enfermo de polarización. Veremos si es capaz de no volver a caer en las telas de araña.