Opinión

Fracasar

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Quizá deberíamos replantearnos el significado que le damos a la palabra fracasar. Quizá deberíamos replantearnos el significado que le damos porque cuando se fracasa en algo es porque se ha intentado conseguir ese algo.  Quizá deberíamos replantearnos que el mayor fracaso en la vida es no intentar conseguir aquello que queremos, quedarnos sin hacer lo que queremos hacer, quedarnos sin descubrir si podemos alcanzar nuestros deseos o aspiraciones.

Fracasar significa no alcanzar el resultado deseado. Malograrse, fallar, frustrarse, tres sinónimos de fracasar. Fracaso, derrota, revés, palabras de las que huimos, porque, ¿a quién le gusta fracasar?  Y, sin embargo, no nos damos cuenta que sólo puede fracasar aquel que intenta. Que fracasar es intentar, es crear, a menudo inventar algo que nadie inventó antes. Fracasar es atreverse, porque únicamente se puede fracasar cuando uno se atreve a hacer aquello que no había hecho antes, que no sabe cómo se hace, o que, incluso habiéndolo intentado antes no ha sido capaz de conseguir, y entonces vuelve a intentar, y puede que esta sea la vencida.

Fracasar, qué palabra.

Que a veces pienso que sus sinónimos principales no deberían ser los que antes he listado, que sus sinónimos deberían ser atreverse, aventurarse, osar, arriesgarse.  Que hay quien dice que nuestras vidas, en el mejor de los casos, no son sino una sucesión de pequeños fracasos, y estoy de acuerdo. Una sucesión de fracasos es una sucesión de intentos.  No conseguir muchas cosas implica haber intentado muchas cosas, y eso, como diría Chesterton, no es poca cosa.

Y es que cualquier vida que pueda llamarse vivida debería estar llena de fracasos de todo tamaño y de todo tipo: fracasos en las relaciones de amistad, en el amor, en los trabajos, en los distintos emprendimientos y aventuras personales que uno pone en marcha.

Y también creo que esto del fracaso va por culturas, porque hay culturas donde el fracaso se entiende precisamente como esto, como un arriesgarse que, si no llega al resultado deseado, deviene en aprendizaje. Que unas veces se gana (o se consigue lo que se buscaba) y otras se aprende.  Porque sólo fracasa el que se atreve, el que se atrevió, y por eso en otras culturas, en otras sociedades, fracasar no significa ser un perdedor. Todo lo contrario. Porque, ¿qué es el éxito y qué es el fracaso?

Fracasar, para los que de verdad intentan exprimir su vida nunca es el final. Es un aprendizaje más para intentar lo mismo de otra manera o intentar otra cosa porque precisamente en ese fracaso se aprendió que uno no estaba dispuesto a pagar lo que había que pagar por llegar hasta donde uno quería llegar.

Se fracasa, fracasamos, pero no creo que haya fracasados. Sinceramente lo digo, no existan fracasados. Es esta gente que lo intentó y no lo consiguió. El fracaso no da el valor de lo que somos como personas, y tampoco nos define como personas, o a veces sí, porque fracasar significa que nos hemos atrevido a hacer algo distinto, diferente, que hemos salido de nuestra vida conocida y cotidiana en busca de algo nuevo, que nos hemos arriesgado. Fracasar no significa ser un fracasado, a veces es incluso todo lo contrario.

Fracasa otra vez, fracasa mejor, dijo Samuel Beckett. Hay que tener valor para intentar algo, para arriesgarse, pero quizá hace falta aún más valor para fracasar y volver a intentarlo, sabiendo que puede no conseguirse lo que uno va buscando. Edison, el inventor más prolífico de la historia, el inventor con más de mil patentes, y gracias al cual tenemos luz eléctrica en nuestras casas lo dejó claro: él nunca fracasó, simplemente en su camino encontró miles de soluciones que no funcionaban. Recuerda: fracasa otra vez, fracasa mejor.