Opinión

La canción del mamarracho

Sevilla
Vista de la concentración este jueves en la Plaza de la Encarnación de Sevilla para reclamar la libertad de los activistas de la flotilla y el fin del "genocicido" en Gaza
Efe
Actualizado: h

Con diez pancartas por barba,
rumbo a Gaza va la tropa,
no navega, sino flota
lo peor del ser humano.

Grupo que muchos celebran,
la Flotilla Humanitaria,
más hippie que solidaria,
con la cámara en la mano.

Los drones graban su “odisea”,
el mar observa el teatro,
que parece un sainete barato
donde bailan por pasar el rato.

Y va feliz Ana Alcalde,
autoproclamada capitana,
despidiéndose de su familia
como si zarpase a la guerra santa.

Navega, flotilla mía, sin temor
al tambor de la vanagloria;
que en tu épica ilusoria,
sobra el selfie y falta honor.

Mil reportajes les hacen,
sin criterio ni rigor;
los venderán como héroes
frente a un falso opresor.

Son las redes su refugio,
es su dios la vanidad,
su ley, la ofensa fingida,
su falsa patria: Hamás.