Opinión

La realidad y el relato

María Dabán
Actualizado: h
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Vivimos en una época en la que prima la inmediatez y el relato, en el que se cuentan las cosas no como han sucedido, sino en cómo se pueden justificar de cara a los ciudadanos.

Es cierto que Óscar Puente ha dado la cara desde el primer momento, eso no se lo puede negar nadie, pero, conforme pasa los días, el ministro va cambiando su versión para que los españoles no se molesten mucho con el Gobierno y no le señalen como responsable de la tragedia de Adamuz. Con la dana, con los incendios (él ministro el primero), fue el mismo Ejecutivo en apuntar a la responsabilidad transferida de los gobiernos autonómicos, pero en este caso es imposible buscar a alguien a quien echarle la culpa porque la responsabilidad máxima del estado de nuestras infraestructuras ferroviarias es del Gobierno. Puente, pasó de repetir que la renovación de la vía había sido total, a decir ahora que en realidad lo que se hizo es “una revisión” con cambios en 110 tramos y, claro, no es lo mismo.

Pedro Sánchez, elogió la labor del ministro y aseguró que el Gobierno ha demostrado empatía y eficacia desde el primer momento. ¿De qué empatía podemos hablar cuando hay pasajeros afectados que no están recibiendo el mínimo asesoramiento para gestionar sus bajas y sus reclamaciones, y hay familiares de fallecidos no nacionales que no saben cómo afrontar la repatriación de los restos de sus seres queridos a sus países de origen? El problema añadido es que a Sánchez se le ocurrió hacer estas declaraciones en un mitin político en Aragón, y claro, no era el sitio… El presidente elogia a su ministro porque, como siempre, ejerce de cortafuegos y le protege a él, como hizo con Marlaska después de la tragedia de la valla de Melilla, por eso no tiene intención alguna de destituirle. Los españoles tendremos que esperar, además hasta el 11 de febrero para escuchar las explicaciones de lo sucedido por su propia boca y lo hará, además, en un pleno en el que, de paso, abordará la posición del Gobierno en los distintos encuentros y foros internacionales en los que ha participado, así podemos hablar de Groenlandia, de Trump, de Ucrania, de Mercosur y no centrar únicamente el debate en algo tan espinoso.

Últimamente da la sensación, además, de que hay muchas cosas que no funcionan. Primero fue la falta de medios de la Guardia Civil en Barbate, luego el apagón, luego Adamuz, después, las Rodalíes y ahora una rotura en el AVE Madrid-Barcelona. Hemos pasado de anunciar un AVE que iba a ir a 350 kilómetros por hora, a ver trenes vacíos porque los ciudadanos ya no se sienten seguros viajando en tren. En una época en la que el estado tiene, además, una recaudación récord, no se entiende que ocurran cosas como estas. A no ser, claro, que lo que esté equivocado es el modo en el que se gasta el dinero público. Javier Gorrín escribía el otro día en El Confidencial un interesante artículo donde hablaba precisamente de esto.

El problema es que la situación no se arreglará de la noche a la mañana y harán falta, además, algo más que relatos para convencer a los españoles de que las cosas van bien en España.