Opinión

¿Qué harían muchos sin Franco?

David Uclés - Cultura
Actualizado: h
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Hace más de 50 años que el franquismo llegó a su fin, aunque si miramos la actualidad política pareciese que no ha pasado tanto tiempo, inclusive en ocasiones da la impresión de que todo pasó ayer.
A propósito de unas jornadas lideradas por Pérez Reverte sobre la Guerra Civil que se pretendían realizar en Sevilla, el debate sobre las radicalidades políticas de la sociedad actual ha vuelto a estallar.

Hablar de lo ocurrido en el pasado confrontando puntos de vista parece no gustar.

Arturo Pérez-Reverte en El Hormiguero (2025) - Sociedad
La entrevista de Arturo Pérez-Reverte en ‘El Hormiguero’, en 2025.
Atresmedia

El inicio de la polémica versa sobre si el título llevaba o no signos de interrogación, puesto que las jornadas se titulaban “¿la guerra que todos perdimos?”. Este “error de maquetación” ha sido lo suficientemente relevante para ciertos sectores, como para convertirlo en actualidad política, a pesar de que finalmente las jornadas han sido “aplazadas”.

Diferentes personalidades criticaban el hecho de que entre los invitados a participar en las jornadas había personas de extrema derecha, utilizando el debate planteado como una suerte de manifestación propicia para atacar al fascismo y amenazar con manifestaciones violentas por parte de sectores de la extrema izquierda si estas jornadas se celebraban.

Estas amenazas violentas son del todo menos democráticas. Si no piensas como yo no tienes derecho a hablar. Un mensaje peligroso que se propaga cual pandemia por nuestra sociedad.

Al respecto, la señora Ione Belarra actual dirigente de Podemos, expuso en el día de ayer en un programa televisivo argumentos del todo histriónicos. Belarra manifestaba sin despeinarse que la “Guerra Civil” no había existido, que no había sido una guerra. Apuntó que lo que hubo en España fue un golpe de Estado que desencadenó un exterminio de la izquierda a través de un conflicto bélico, que no guerra.

Aludía también a que la historia de España no es como está datada, sino como ella la está explicando, porque gracias al cielo -véase la ironía- Podemos ha venido para ilustrarnos y sacarnos esa venda de los ojos que a los que nos interesa la historia hemos tenido durante todo este tiempo.

La España que surgió a partir de la transición fue una España que se escuchaba entre sí, que precisamente por el recuerdo sangriento del conflicto y la falta de libertades había decidido no volver a equivocarse, que discrepaba y que podía debatir sin censura alguna. Una España que buscaba los puntos en común para avanzar y superar las situaciones doloras e injustas vividas.

Hoy nuestro panorama político se llena de rencor y extrapola las rencillas políticas a la sociedad, generando odio y división. Se habla de fascismo con tanta frivolidad que ya se ha perdido el significado de la palabra.

Se presenta una izquierda radicalizada que censura todo aquello que no es lo que ellos piensan, generando una animadversión feroz hacia el diferente políticamente hablando. La democracia brilla por su usencia.

La izquierda sigue necesitando revivir a Franco para seguir desviando la atención acerca de las ineficiencias de su gobernanza y para seguir fragmentando a la sociedad, aunque en este caso el divide no signifique vencerás.

Aprender de los errores, de lo reprochable y avanzar. Ese debería ser el objetivo de cualquier dirigente y de cualquier miembro de la sociedad.

Mientras tanto la vida sigue, la democracia se resiente y los ignorantes se multiplican.

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