Partiendo del hecho de que estamos de enhorabuena, porque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha reafirmado la postura judicial española, respecto del derecho que tienen los padres de Cataluña consistente en que sus hijos reciban como mínimo el 25 por ciento de las materias escolares en lengua española, es necesario también señalar que no es sólo el tema de la lengua lo que hace que nuestros escolares, en Cataluña, estén en franca desventaja respecto de otros, sino que también en lo que se refiere a los contenidos no es que estemos precisamente boyantes.
Lo afirmo porque, desde Sociedad Civil Catalana (SCC), hemos hecho público un extenso y riguroso estudio cuyo título avanza las conclusiones: “La educación en Cataluña. Un modelo de fracaso, discriminación e injusticia social”. Se presenta en dos volúmenes, el primero dedicado al análisis del mal rendimiento de los alumnos y el segundo a la discriminación por lengua materna. El autor, el analista de datos José Manuel Lacasa, tiene en cuenta, en forma minuciosa, los microdatos de las evaluaciones internacionales en las que ha participado Cataluña: PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), que mide el nivel de los alumnos de 15 años en Lectura, Matemáticas y Ciencias, entre 2003 y 2022; PIRLS (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora), que mide el nivel de los alumnos de 10 años en Lectura, y TIMSS (Estudio internacional de tendencias en matemáticas y ciencias), que mide el nivel de Matemáticas a los 10 años, entre 2015 y 2023. Complementariamente, también se han utilizado los microdatos de las encuestas EULP (Enquesta d’usos lingüístics de la població) de 2018 y 2023, y otras estadísticas elaboradas por el INE (Instituto Nacional de Estadística) o el Ministerio de Educación. Es significativo que no se han podido utilizar las estadísticas internas de Cataluña realizadas por el Consell Superior d’Avaluació del Sistema Educatiu (CSASE, actualmente sustituida por la Agència d’Avaluació i Prospectiva de l’Educació o APE), porque no son públicas y porque la administración autonómica ha dado la callada por respuesta a las peticiones que se han hecho para poder conocerlas.
No voy a poder exponer muchas de las consideraciones y conclusiones a que se llega en este estudio, pero sí que voy a señalar las que podríamos considerar como más significativas.
Una de ellas es la constatación empírica de que los argumentos utilizados habitualmente en el debate público para explicar los malos resultados, como la inmigración, la repetición, los factores socioculturales de las familias de los alumnos, etc., no influyen realmente en el enorme descenso de los resultados del sistema ni lo explican (aunque, por supuesto, siguen influyendo en los resultados de los alumnos). Ello es especialmente evidente en la comparación que puede establecerse entre el modelo educativo catalán y los del resto de las comunidades autónomas, puesto que Cataluña aparece en la cola de buenos resultados en prácticamente todos los ámbitos.
Cataluña nunca ha obtenido en PISA unos resultados acordes con su potencial económico y cultural. Aunque hasta 2015 se situaba ligeramente por encima de la media española, el Informe muestra que jamás obtuvo rendimientos similares a los de las regiones con mejores resultados. Una de las razones ha sido el lastre que para el sistema ha supuesto la inmersión lingüística. Sin embargo, a partir de 2015 Cataluña ha empeorado sus resultados en todas las evaluaciones internacionales en las que se ha examinado.
¿Qué conexión existe entre la discriminación lingüística y los mediocres o malos resultados que nos muestra el Informe? Si vamos a los datos, vemos que es cierto que la caída de rendimiento en Cataluña coincide con un aumento de la proporción de inmigrantes de varios puntos porcentuales. Sin embargo, dicho aumento sólo puede ser responsable de una caída de dos o tres puntos en PISA, no de los más de treinta computados en los últimos siete años. Además, si separamos el nivel en PISA de cada uno de los grupos de alumnos, vemos que el nivel de los alumnos nativos ha sufrido pérdidas incluso mayores que los inmigrantes.
El Índice Socioeconómico y Cultural de las familias de los alumnos no ha dejado de crecer en Cataluña en los últimos veinte años, incluso tras la incorporación de los inmigrantes, por lo que la inmigración no puede ser responsable de la caída de rendimiento del sistema.
La inmersión lingüística apenas ha variado en los últimos siete años y es responsable de una caída del rendimiento promedio equivalente a medio año en los alumnos castellanohablantes. Aún así, y siendo importante, no puede ser el principal responsable de la caída general del sistema.
El Informe muestra también que los cambios curriculares, inopinados y poco justificados académicamente, son un buen candidato para explicar la caída de rendimiento en Cataluña. Ello afecta a un buen número de materias e incide en la percepción que los estudiantes acerca del valor que puede tener la educación en sus vidas.
Socialmente, ha sido el tema del uso de la lengua materna, o del no uso en el caso de los alumnos castellanohablantes, lo que ha catalizado el debate en torno a la educación. Siendo ello importante, pues se puede apreciar que la imposición de la inmersión es la causa de la caída del rendimiento promedio, del Informe se deriva que hay que poner también la atención en los contenidos que se imparten en ese sistema educativo en el que se tergiversa la Historia, se introducen prácticas insolidarias que inciden en la creación de muros no sólo lingüísticos sino también ideológicos y no se prepara a los jóvenes para lo que es importante en este mundo globalizado.
Si la inmersión lingüística ha sido una rémora para el rendimiento general del sistema y ha introducido medidas discriminatorias para el alumnado castellanohablante, la falta de adecuación de los currículos a las necesidades sociales reales, cuando no su tergiversación deliberada, puede derivar en un ahondamiento de las diferencias socioculturales, en detrimento de la gran mayoría de la sociedad catalana. Evidentemente, ello no está afectando a los hijos de las élites, que en gran parte no utilizan los sistemas educativos ofrecidos por la enseñanza pública o la concertada, pues suelen enviarlos a escuelas privadas plurilingües, en las que los curriculums se adaptan mejor a lo que se puede esperar de una escuela de calidad en los tiempos actuales.
SCC va a actualizar estos datos después de que se emita un nuevo Informe PISA, para contrastar con lo evaluado en estos momentos y preparar propuestas de mejora. La sociedad requiere profesionales preparados, en todos los posibles niveles y especialidades. Y el Estado social y democrático de Derecho requiere a su vez, en el marco europeo, de profesionales competitivos que respondan a las necesidades sociales. La educación es básica para todo ello.

