Opinión

Una foto estúpida, un error fatal

Actualizado: h
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El filósofo David Pardo Vico, que acaba de reeditar en España un libro fantástico que es un superventas en México –Filosofía para desconfiados (Ariel, 2026)–, me decía hace un par de días que “faltan filósofos en los espacios de asesoramiento”. Nihil obstat. Sobran en las altas esferas profesionales esdrújulos, expertos en chorradas que acaban en -ing, y faltan filósofos, pero también historiadores. Humanistas, en general. Desconocer, descuidar o despreciar a la, en palabras de Cicerón, magistra vitae, es un error fatal que se paga caro. Rob Riemen lo clava en El arte de ser humanos (Taurus, 2023): “No aprendemos las lecciones de la Historia, sencillamente, porque no la conocemos. No tenemos memoria, y por eso la estupidez puede seguir triunfando”.

La fotografía, polémica y estúpida, difundida este martes por la Casa Real, y que se puede hallar en su web sin demasiada dificultad, es un ñordo mayúsculo, similar al del Triceratops de Jurassic Park. Junto al Iryo que descarriló el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) parece que posan, y el parece es un verbo clave, de izquierda a derecha, la reina Letizia, María Jesús Montero, Felipe VI, Óscar Puente y Juan Manuel Moreno. En las redes sociales, decenas de usuarios se han ciscado en ellos por posar en semejante escenario, a la manera de una tal “Aranchísima” que colgaba en Instagram una imagen desde “la zona cero del dolor” luciendo gafas de sol y como si la fuera a esculpir Miguel Ángel.

Imagen obtenida de ‘X’

Es falso que los Reyes, dos ministros del Gobierno de España y el presidente de la Junta de Andalucía jueguen a influencers artificialmente comprometidos. En este vídeo comprobamos que no estamos ante un posado, sino ante un robado: Puente habla, el Rey responde, los actores se mueven. Ahora bien, ¿qué carajo hace la Casa de Su Majestad el Rey subiendo y distribuyendo una fotografía tan confusa e inadecuada?

En el año 62 a.C., la entonces esposa de Julio César, Pompeya, organizó la fiesta de la Bona Dea, a la que sólo podían acudir mujeres. Un cayetano de la época, Publio Clodio Pulcro, se coló en el guateque para seducir a Pompeya. Le pillaron, le juzgaron, salió absuelto, y César decidió divorciarse de su mujer. Cuando le preguntaron el motivo, respondió: “Meos tam suspicione quam crimine iudico carere oportere”. O sea, “considero que los míos deben estar libres, tanto de sospecha, como de crimen”. Con el paso del tiempo, la frase evolucionó a como hoy la decimos: “La mujer del César no sólo debe serlo, sino parecerlo”.

Haría bien Villarino en tomar nota. Fotografías como esta y desplantes a las víctimas como el del Centro Cívico Poniente Sur –por lo que fuere, pero desplante, al fin y al cabo– avivan el odio antimonárquico de la extrema izquierda y de la extrema derecha y, más grave aún, el de la mayor parte de los españoles que valoran positivamente la institución, ya sea por convencimiento, ya sea porque creen, como el menda, que allende Felipe VI habitan monstruos terribles. Que la Casa Real se rija por la humanidad, la honestidad y la inteligencia. Porque, como cantaban Los Rodríguez, “Algo se está rompiendo”, y la monarquía, libre de crimen, ya no lo está de sospecha.

Los Reyes y la vicepresidenta Montero conversan con los servicios de emergencias en Adamuz
Efe

Haría bien Villarino en tomar nota. Fotografías como esta y desplantes a las víctimas como el del Centro Cívico Poniente Sur –por lo que fuere, pero desplante, al fin y al cabo– avivan el odio antimonárquico de la extrema izquierda y de la extrema derecha y, más grave aún, el de la mayor parte de los españoles que valoran positivamente la institución, ya sea por convencimiento, ya sea porque creen, como el menda, que allende Felipe VI habitan monstruos terribles. Que la Casa Real se rija por la humanidad, la honestidad y la inteligencia. Porque, como cantaban Los Rodríguez, “Algo se está rompiendo”, y la monarquía, libre de crimen, ya no lo está de sospecha.