El presidente de Vox ha adelantado que Vox no acudirá a un eventual funeral de Estado organizado por Moncloa, ya que “si lo organiza el mismo Gobierno responsable del crimen de Adamuz y de Urda, más que una utilización política parece un insulto”, afirmaba en una entrevista en el programa de Ana Rosa Quintana. A su parecer, las familias lo último que quieren en un momento tan complicado es estar rodeados de políticos.
“No estamos ante un accidente, sino ante un crimen político”
Abascal ha rechazado de inicio la tesis del fallo humano, vinculando directamente el desplome de la seguridad ferroviaria con la corrupción y la gestión del Ministerio de Transportes. El líder de Vox ha recordado que su partido ya se ha personado como acusación popular contra el ministro Óscar Puente tanto en Adamuz como en Urda. “Cuando se ha colocado a amigos y señoritas en Adif y en Renfe, alguno de los cuales está en el banquillo o en la cárcel, como Ábalos y Koldo; y cuando ha habido mordidas en las contratas que tenían que mantener las vías, no estamos ante un accidente: estamos ante una negligencia y un crimen político cuyos responsables están en el Gobierno”, ha sentenciado.
“No se trata de que dimita Puente, se trata de que dimita el responsable de haberle colocado ahí y de haberle mantenido después de Adamuz”, declara Abascal. Además, ha reprochado al ministro que su reacción inmediata tras la tragedia de Toledo fuera pensar en cómo tuitear contra la oposición. En este sentido, ha cuestionado la versión del Gobierno al intentar exponer y culpar a un trabajador por un supuesto fallo humano mientras, admite la posibilidad de cerrar durante dos años líneas clave como el AVE Madrid-Barcelona o Madrid-Andalucía.
Frente a las críticas coordinadas de varios portavoces del Partido Popular por no haber suspendido su agenda de precampaña durante los tres días de luto oficial, Abascal se ha defendido con dureza: “¿Desde cuándo el luto representa dejar de hacer nuestro trabajo mientras ellos estaban en las tertulias dando entrevistas? Yo no estoy de fiesta, estoy recorriendo España precisamente para denunciar la degradación de las instituciones y del sistema ferroviario”, afirmaba el candidato.
“En España no hace falta más gente”
A la pregunta de Ana Rosa Quintana sobre cuál era su plan, Abascal ha afirmado que en España no hace falta más gente. Si se produce un relevo electoral el 29-N, Abascal ha asegurado que su primera decisión de gobierno sería Ceuta. El presidente de Vox ha fijado como urgencia nacional la adopción de medidas para expulsar a quienes han entrado ilegalmente, impedir nuevas avalanchas y “recuperar Ceuta para los ceutíes y la dignidad nacional para el conjunto de los españoles”, ha declarado.
Ana Rosa Quintana le preguntado por cómo retomar la relación diplomática con Marruecos teniendo en cuenta la condición de vecino que ocupa, Abascal ha enfriado cualquier acercamiento que no parta de exigir respeto. “A Marruecos hay que pedirle dos cosas muy claras, poquitas y razonables para empezar a hablar: que no nos invada y que no reclame el territorio nacional de Ceuta y Melilla”, ha afirmado con contundencia.
Este tema le ha llevado a marcar distancias con las declaraciones realizadas el día anterior en el mismo plató por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien defendió una inmigración ordenada ante la falta de mano de obra en sectores como la construcción. Aunque Abascal aprovecha que el PP intente acercarse a las tesis de Vox, se ha mostrado tajante y fuera de lugar: “En España no hace falta más gente en este momento; hace falta menos gente de la que no debe estar aquí”, declaraba el candidato. Para el líder de Vox, sorprendentemente, la inmigración es el principal problema de la vivienda , “la gente ya no cabe y acaba viviendo hacinada en habitaciones”, por lo que ha rechazado cualquier proceso de regularización masiva que sirva como efecto llamada en toda África.
Con la consolidación de Giorgia Meloni en Italia, un eventual cambio en Francia y una victoria de la alternativa en España, Abascal confía que se permita reformar tanto las leyes nacionales como las directivas europeas y los convenios internacionales.
Auditoría de las cuentas
En el plano económico y social, Abascal ha advertido de que un nuevo Ejecutivo no podrá obrar “un milagro de la noche a la mañana el 30 de noviembre”, pero ha exigido iniciar desde el primer día una auditoría integral del Estado tras años sin Presupuestos Generales y con dudas sobre la veracidad de las estadísticas oficiales de gasto público, economía e inmigración.
Asimismo, ha calificado de “demencial” la convocatoria de huelga general contra la oposición por la política de vivienda impulsada por UGT y CCOO, sindicatos a los que acusa de haber estado “callados como muertos durante ocho años de degradación económica” para ahora hacerle la campaña a Sánchez. A su juicio, esta movilización es el anticipo de la intimidación y presión en las calles que la izquierda activará si pierde el poder. El líder de Vox, ha señalado públicamente que los sospechosos que la policía ha identificado a lo largo del sábado, por la posible manifestación, eran de origen extranjero: marroquí o magrebí; siguiendo su línea de discurso fuera de tono en materia de inmigración.
Respecto al problema de la vivienda, Vox plantea liberalizar todo el suelo que no esté estrictamente protegido, eliminar las trabas burocráticas y la fiscalidad abusiva sobre la edificación, impulsar vivienda social desde el Estado y derogar los decretos del Gobierno sobre el alquiler, a los que responsabiliza de haber generado inseguridad jurídica en los pequeños propietarios, provocando la retirada de inmuebles del mercado.
El 29-N
Pese a que las encuestas otorgan a la suma de PP y Vox una mayoría absoluta, Abascal se ha negado a dar la victoria por hecha para no repetir los errores de 2023 y ha alertado sobre un Gobierno dispuesto a cualquier cosa en forma de trampas electorales, relacionando el fraude electoral con la Ley de Nietos. “Yo no me presento a la vicepresidencia del Gobierno, me presento a la Presidencia”, contestaba tajantemente a la pregunta de si se ve como vicepresidente de Alberto Núñez Feijóo.
Por último, respecto al crecimiento transversal de Vox entre los jóvenes, las mujeres y antiguos votantes de izquierdas, Abascal lo atribuye a la desconexión total de la izquierda con los problemas reales: “Mientras los autónomos y las familias de izquierdas no llegan a fin de mes, no pueden pagar el IVA trimestral ni llenar la nevera, encienden la televisión y ven a Bustinduy, a Rufián, a Montero o a Sánchez paseándose frente al Guernica y hablando de la Guerra Civil. El miedo a Vox que les funcionó en 2023 con la ayuda del PP ya no sirve; hoy el único miedo de los españoles es a la continuidad de Pedro Sánchez”.

