Pedro Sánchez vuelve a confiar en Carlos Cuerpo cuando las circunstancias políticas se complican. El presidente del Gobierno ha anunciado este miércoles 4 de noviembre que su vicepresidente primero asumirá temporalmente el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible tras la dimisión de Óscar Puente. Una decisión que llega después de dos tragedias ferroviarias, en plena crisis de confianza en la alta velocidad española y a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
La elección no es casual en términos políticos. Sánchez entrega una de las carteras más comprometidas del Ejecutivo al ministro que encabeza las valoraciones del CIS y cuya trayectoria dentro del Gobierno se caracteriza por una progresiva acumulación de responsabilidades. De Economía a la Vicepresidencia primera y, ahora, a Transportes. Cuerpo se ha convertido en una de las figuras a las que el presidente recurre cuando necesita garantizar la continuidad institucional.
Durante su comparecencia en La Moncloa, Sánchez ha destacado su «enorme capacidad de gestión», su integridad y su talante. El nombramiento será provisional, hasta la formación del próximo Ejecutivo, y no supondrá que Cuerpo abandone sus actuales responsabilidades económicas.
El hombre de confianza de Sánchez en los momentos difíciles
La trayectoria de Carlos Cuerpo dentro del Gobierno permite comprender el alcance del nombramiento. En diciembre de 2023 sustituyó a Nadia Calviño al frente del Ministerio de Economía. En marzo de 2026, Sánchez volvió a apostar por él para ocupar la Vicepresidencia primera, vacante tras la salida de María Jesús Montero.
Entonces, el presidente lo presentó como uno de los economistas y servidores públicos más brillantes de España. Apenas ocho meses después, vuelve a encomendarle una responsabilidad de primer orden, aunque esta vez en un departamento ajeno a su especialización profesional.
Nacido en Badajoz en 1980, Cuerpo es doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid, tiene un máster por la London School of Economics y pertenece al Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Antes de incorporarse al Consejo de Ministros trabajó en la Comisión Europea, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal y la Secretaría General del Tesoro.
Su perfil técnico también se ha hecho visible durante las crisis económicas recientes. Participó en la respuesta gubernamental a los aranceles estadounidenses y en las medidas adoptadas ante la inestabilidad internacional provocada por la guerra de Irán. Sin embargo, dirigir provisionalmente Transportes supone enfrentarse a problemas operativos y de seguridad diferentes de los que ha gestionado hasta ahora.
Carlos Cuerpo, el ministro mejor valorado frente a la crisis de Transportes

El contraste entre Carlos Cuerpo y Óscar Puente también aparece reflejado en los estudios de opinión. Según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas publicado el 14 de octubre, el vicepresidente primero era el miembro del Gobierno mejor valorado, con una puntuación de 5,52 sobre 10. Puente figuraba entre los peor calificados, con un 4,15.
Las cifras corresponden a un periodo anterior al accidente de Urda, por lo que no permiten conocer cómo han cambiado las opiniones tras la tragedia. Sin embargo, muestran las diferentes posiciones de ambos ministros ante la ciudadanía antes del relevo.
Otro análisis publicado por la consultora Opina 360 el 8 de octubre, elaborado con datos anteriores del CIS, señalaba que Cuerpo obtenía valoraciones superiores a Sánchez incluso entre los votantes socialistas. En ese segmento alcanzaba un 7,77, frente al 7,18 del presidente.
Esta circunstancia permite una lectura política del nombramiento: Sánchez recurre a una figura con una aceptación pública relativamente favorable para afrontar una crisis que ha situado la gestión ferroviaria en el centro del debate nacional. No significa, sin embargo, que ese respaldo pueda trasladarse automáticamente a la valoración del Ministerio de Transportes.
De la «Operación Cuerpo» al relevo de Óscar Puente

El creciente protagonismo del vicepresidente tampoco ha pasado inadvertido dentro del socialismo. El pasado mes de marzo, Artículo14 informó de que sectores de Ferraz contemplaban a Cuerpo como un potencial «superministro» ante la salida de María Jesús Montero. Las fuentes consultadas destacaban su capacidad de trabajo y su perfil menos confrontativo.
Meses después, en septiembre, Pilar Gómez abordó en este periódico la denominada «Operación Cuerpo», una posible apuesta por el vicepresidente como alternativa moderada para una futura sucesión de Sánchez frente a perfiles como el de Óscar Puente. Aquellas informaciones recogían movimientos y valoraciones atribuidos a fuentes socialistas, no una candidatura oficial.
El nombramiento de este miércoles introduce una circunstancia significativa: el dirigente que aparecía en aquellas hipótesis como alternativa política a Puente es quien termina asumiendo sus competencias ministeriales.
La comparación entre ambos también revela dos formas diferentes de ejercer la política. Puente ha destacado por su protagonismo en la confrontación partidista y su actividad en las redes sociales. Cuerpo, que no tiene carné del PSOE, ha cultivado una imagen más técnica y centrada en la gestión. Esta diferencia no elimina sus propias controversias, especialmente las discrepancias mantenidas con Yolanda Díaz en materia laboral.
Una responsabilidad extraordinaria a las puertas del 29-N
El reto inmediato de Carlos Cuerpo será gestionar un ministerio profundamente afectado por los accidentes de Adamuz, en Córdoba, y Urda, en Toledo, que han provocado 115 fallecidos en conjunto. Puente anunció su dimisión el martes 3 de noviembre, después de comparecer durante varias horas ante la Diputación Permanente del Congreso, y también renunció a concurrir a las elecciones.
Sánchez ha defendido la actuación de su ministro saliente y ha presentado su marcha como un gesto de dignidad política y respeto hacia las víctimas. Al mismo tiempo, ha situado la asistencia a los afectados y la recuperación de la normalidad ferroviaria entre las prioridades del Ejecutivo.
Para Cuerpo, la nueva responsabilidad llega con un margen temporal reducido y asuntos de considerable complejidad. Las investigaciones sobre los siniestros continúan, mientras el Gobierno debe responder a las exigencias de seguridad y recuperar la confianza de los viajeros.
Su nombramiento ofrece a Sánchez una fórmula de continuidad institucional sin emprender una remodelación general del gabinete en plena campaña. Pero también concentra nuevas responsabilidades en uno de sus colaboradores de mayor peso. El presidente vuelve a recurrir a Carlos Cuerpo para afrontar una situación crítica. La incógnita es si su perfil de gestor bastará para responder a una crisis que trasciende el relevo de un ministro.

