El ministro Óscar Puente lo ha vuelto a hacer. Esta vez el objetivo de sus críticas ha sido su compañero de filas, Eduardo Madina. Quien aspiró a liderar el PSOE en 2014 osó cuestionar la gestión del Gobierno en Ceuta. Lo hizo con mesura, sin inquina como era la política antes de Pedro Sánchez.
El vasco aseguró que en la crisis de Ceuta le dolía “en la cabeza y en el corazón” que no hubiera “ni un solo paso que haya dado el Gobierno que se entienda”. Ante este lamento de Madina, víctima de la banda terrorista ETA, no pudo contener su dedo censor Puente.
“Lo que te duele todavía es el baño que te dio Pedro. El rencor es un veneno que te tomas tú, creyendo que vas a matar al otro. Pero el otro está vivito y coleando y es Presidente del Gobierno. Y tú andas de tertuliano exhibiendo tu rencor cada mañana. ¡Para lo que has quedado!, escribió el titular de Transportes en su cuenta oficial de X.
El comentario es demasiado obsceno hasta para Puente. Utilizar expresiones como “vivito y coleando” para atacar a un compañero de partido que estuvo a punto de perder la vida a los 26 años a manos de los terroristas es ruin.

A Madina le intentaron matar por defender sus ideas, las de las Juventudes Socialistas de Euskadi, las del PSOE al que ahora no reconoce como muchos otros militantes y simpatizantes a los que se les hurta el debate de ideas tachándoles de conversos como a Felipe González.
Las malas formas de Puente han hecho que los que le postulaban como sucesor natural de Sánchez estén ya trabajando en una alternativa “más moderada”. Los eternos fontaneros del PSOE, Óscar López y Antonio Hernando, estarían lanzando a la carrera sucesoria a un perfil de corte institucional.
El elegido, que probablemente lo desconoce, no es otro que el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. Sin carné socialista y ajeno a las intrigas de Ferraz, el tándem López-Hernando ha visto en él un valor al alza si, tras la caída de Sánchez, es necesario moderar el partido.
Perfiles en redes sociales
La “Operación Cuerpo” lleva meses en marcha a través de perfiles en las redes sociales como “carloscuerpoforpresident” que estarían, según miembros del PSOE, patrocinados y financiados desde estructuras cercanas al partido.

Dentro de esta campaña enmarcan las mismas fuentes el artículo publicado en El País por el intelectual Ignacio Sánchez Cuenca en el que postulaba a Cuerpo como futuro líder del PSOE. El reputado profesor de la Universidad Carlos III tiene un gran predicamento en la izquierda.
La batalla sucesoria se libra en el PSOE de forma soterrada. La mala gestión de la crisis de Ceuta ha hecho saltar las alarmas. Sánchez ha empezado a evidenciar signos de fatiga y ya hay apuestas de quién será el primero en traicionarle. Hay ministros muy cercanos al presidente que en privado marcan ya distancia. El Gobierno está en tiempo de descuento.
López y Hernando son veteranos y huelen la sangre. Su objetivo es mantener el control del PSOE después de Sánchez. El primero vigila los territorios, y el segundo conoce de primera mano todo lo que se mueve en Ferraz a través de su mujer, Anabel Mateos, secretaria adjunta a Organización y Coordinación de la Ejecutiva Federal.

Antídoto frente a “los Madina”
No están dispuestos a que “los Madina” tomen el partido cuando el “sanchismo” sea historia. Ambos han encontrado en Cuerpo un antídoto para los críticos. Una candidatura como la del ministro de Economía se lo pondría más complicado a perfiles como el senador Juan Lobato o el exconcejal Ignacio Urquizu, siempre en las quinielas.
Cuerpo es el alter ego de Puente en el Gobierno y podría acabar siéndolo en el partido. El vicepresidente tiene formas y currículum para postularse como presidente, pero si lo hiciese de la mano de los López-Hernando estaría privando al PSOE de una auténtica renovación.
Los socialistas deben elegir a su próximo líder en unas primarias abiertas donde no sólo voten los militantes. El PSOE necesita volver a ser un partido con democracia interna donde Madina pueda expresarse libremente sin ser señalado por el “matón” de Puente.

